Santa Cruz (EPatagonicas) 11 de Septiembre. – Así indicaron desde Electroingeniería, empresa que está encabezando la construcción de las centrales Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, que permitirán cubrir un 4 por ciento de la demanda energética anual del país. La gran mayoría de las personas que están trabajando en las obras, están localizadas en “El Calafate”.

A futuro se construirá una villa con capacidad de 3000 a 3500 personas, en las cercanías a las represas.

Las dos represas que construyen Argentina y China en el sur del país sudamericano aportarán no sólo un beneficio energético, sino que también dan un mayor dinamismo a las economías regionales, por la llegada de mano de obra que requiere servicios como hotelería, transporte y comidas.

Esta agencia recorrió una de las dos obras con las que se busca dar el máximo aprovechamiento al caudaloso río Santa Cruz, en la provincia del mismo nombre, la futura represa Néstor Kirchner, donde pudo hablar con responsables del grupo constructor, ingenieros y encargados de atender a los empleados.

En una jornada ventosa y de frío, propia de la Patagonia, Mariano Musso, gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Electroingeniería, empresa que conforma el consorcio constructor junto con la china Gezhouba y la local Hidrocuyo, destacó que el emprendimiento es “un dinamizador de la economía argentina, porque se activan muchísimas industrias, por la necesidad de materiales e insumos para el proyecto”.

represas Nk y JC

Durante la charla, realizada en el almacén donde se provee de elementos y materiales al campamento pionero ubicado en la Estancia La Enriqueta, Musso dijo que “se dinamiza también el trabajo. Habrá unos 6000 puestos de trabajo directos en el pico de obra, y unos 10000 indirectos. Los servicios de las economías regionales se van a activar, porque se necesita hotelería, transporte y comida. Esto es lo virtuoso de la obra“.

Con la vista clavada en los picos nevados de las cercanías, el directivo resaltó que la Argentina “va a tener a futuro dos centrales hidroeléctricas que van a generar energía para el desarrollo del país, pero también, durante los cinco años y medio que demandará su construcción, habrá un impacto en las economías locales“.

Metros más allá, el colombiano Néstor Ayala, ingeniero jefe de la obra en la futura represa, detalló que “en febrero pasado se inició la etapa preliminar, la fase de estudios geológicos y geotécnicos, en la cual se hace la comprobación del área donde se implantarán las estructuras masivas, el dique como tal, los hormigones y las excavaciones para el desvío del río Santa Cruz“.

“Son estudios a nivel de subsuelo, que darán las características de la región. Ahora la etapa preliminar está finalizando y en dos semanas vamos a iniciar la primera excavación donde van a estar ubicadas las compuertas para el cierre del embalse del río“, puntualizó.

A futuro, se instalará allí “un rectángulo de hormigón de 200 metros de largo, 60 metros de ancho y 10 metros de alto“.

Mientras Ayala dialogaba con esta agencia, técnicos y mano de obra cruzaba el río valiéndose de botes semi-rígidos. “En un futuro habrá un puente vehicular que estará a 2,5 kilómetros aguas abajo“, adelantó el ingeniero.

Por su parte, Walter Cattáneo, arquitecto y jefe de obra civil del campamento La Enriqueta, es el responsable de ese espacio, denominado “pionero”, por ser el primero que se instala, para luego desarrollar las villas en las que se instalarán los próximos trabajadores.

“Hoy viven aquí de manera permanente 150 personas, pero trabajan 400 que los abastecen. Están por ejemplo los servicios médicos, de enfermería, de producción, servicio y montajes de equipos que llegan para la ejecución de la obra“.

“A futuro se construirá una villa con capacidad de 3000 a 3500 personas, con posibilidad de ampliarse a 4000. Estas actividades son las previas, se reciben los elementos que se van a utilizar en este campamento y en la futura villa”, comentó.

Consultado sobre la llegada de trabajadores a esta región inhóspita del país, Cattáneo contestó que “el 80 por ciento proviene de la ciudad de El Calafate, la más cercana a este sector de obra, pero también desde Piedrabuena. Los mandos medios y los técnicos tienen distintas procedencias”.

Sobre los equipos, dijo que “llegan al puerto de Punta Quilla, en la ciudad de Puerto Santa Cruz. Se los traslada y aquí se hace el ensamble, que supervisan ingenieros chinos, enviados por el fabricante de cada equipo“.

“Los ingenieros argentinos acompañan, y la mano de obra que ejecuta los ensambles está combinada, entre personal chino y personal argentino”, realzó.

La zona en la que se emplazará la represa Néstor Kirchner, como así también la segunda, llamada Jorge Cepernic, está ubicada a más de 2750 kilómetros de Buenos Aires, y para llegar por vía terrestre el viaje insume unas 30 horas.

Permitirán cubrir un 4% de la demanda energética anual del país sudamericano, estimada en 5.000 GWh, y abastecerá a más de 1.500.000 hogares.

Mientras que el aprovechamiento hidroeléctrico Kirchner tendrá una potencia de 1140MW, la represa Cepernic producirá 600MW.

Para ello, el gobierno argentino destinará una inversión superior a los U$S 4.714 millones para financiar la construcción de las represas en cinco años, con el aporte de China mediante la firma Sinosure.

En julio pasado, con motivo de la llegada de máquinas desde China a Puerto Quilla, la presidenta argentina, Cristina Fernández, subrayó la “unión de fuerzas” entre Buenos Aires y Beijing.

“Más energía para todos los argentinos. Para los santacruceños, sueños en marcha. Y como a los sueños hay que ayudarlos para que se hagan realidad, firmamos el Acuerdo Estratégico Integral con la República Popular China“, destacó la jefa de Estado.

Las tareas se enmarcan en la serie de acuerdos bilaterales que firmaron los presidentes Fernández y Xi Jinping dentro del grado de Asociación Estratégica Integral que reviste la relación entre Buenos Aires y Beijing.