Santa Cruz (EP) 07 de Junio. – Trama recorrió las obras de construcción de las centrales hidroeléctricas Cóndor Cliff-La Barrancosa, que estarán emplazadas a 135 km de El Calafate. La china Gezhouba es quien lidera el proyecto, que estuvo por suspenderse pero ahora avanza a buen ritmo. Los ribetes distintivos de una megaobra que puede leerse en clave geopolítica.

La meseta patagónica se desparrama en su amplitud más allá de la vista. El viaje desde el aeropuerto de El Calafate se extiende por más de dos horas en  una combi con 10 periodistas. En el afuera, bucólico, el desierto santacruceño se pinta en tono sepia con ribetes azulados. Arriba del vehículo, los límites del terreno plomizo amarronados se pierden, con el tiempo, en un degradé con el gris oscuro de las nubes que anticipan una tormenta pasajera. Nada parece haber en el exterior más que numerosos grupos de guanacos que pasan de un lado a otro del camino de ripio. Apenas algún que otro ñandú se deja ver en el trayecto. El entorno es definitivamente agreste. La monotonía se interrumpe al mismo tiempo que el transporte, que frena en un puesto de control donde se lee un pequeño cartel con una leyenda: «Energía China, Energía Mundial». Al lado, pintada, una bandera china. Y una sigla: CGGC.

China Gezhouba Group Co. Es el primer acceso para ingresar al territorio en que se están construyendo las dos represas hidroeléctricas de Santa Cruz, un proyecto emblemático del gobierno anterior que sufrió distintos avatares, pero que hoy avanza a buen ritmo.

TRAMA integró la comitiva periodística que visitó las obras de la mano de IEASA (ex Enarsa), a cargo de los trabajos de control y fiscalización del emprendimiento, que costará más de u$s 4.100 millones.

Alrededor de 700 trabajadores están asignados a Cóndor Cliff, la obra más grande, y otros 500 a la represa La Barrancosa, pero la demanda de mano de obra crecerá cuando se dé la conjunción de la obra civil con la electromecánica.

El proyecto resalta por sus rasgos únicos

No sólo por el millonario monto involucrado ni por el tipo de tecnología –hace más de 30 años que la Argentina no construye centrales hidroeléctricas de gran porte (terminó Yacyretá, pero hace décadas que no instala una nueva de gran calibre)– ni por su ubicación (no existen represas en Santa Cruz, una región muy alejada de los centros de consumo).

Destaca, en especial, por la nacionalidad de Gezhouba, la principal empresa involucrada. Las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa son el primer megaproyecto de infraestructura que construye una empresa china en la Argentina. No existen antecedentes –no sólo en el sector energético sino en ningún otro rubro– de una obra de gran escala liderada por una empresa proveniente del gigante asiático. En un mundo en el que la geopolítica internacional está en jaque por la batalla comercial entre EE.UU. y China, eso dice mucho. Es, definitivamente, un proyecto disruptivo, con ribetes novedosos que incluyen, por ejemplo, la existencia de un predio propio de la Aduana (hoy repleto de maquinaria asiática) y de un comedor donde diariamente desayunan, almuerzan y cenan más de 80 operarios chinos que no están aliados a la UOCRA ni concurren al comedor controlado por el gremio. Tienen un comedor para ellos, otra comida y otros horarios. Están acompañados por traductores porque ninguno habla español.

Después del delay

Luego de varios años de incertidumbre, finalmente la construcción de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa sobre el río Santa Cruz comenzó a avanzar. Las máquinas que perforan el suelo a 135 kilómetros de la ciudad de El Calafafe y camionetas que van de un lado al otro por los caminos de ripio pueblan el paisaje. En abril de 2024, cuando se instale la última turbina, ambas obras estarán en condiciones de proveer energía en su máxima capacidad, equivalente al 4,5% de la oferta de energía eléctrica nacional, lo cual alcanzaría para abastecer a unas 700.000 familias.

Alrededor de 700 trabajadores están asignados a Cóndor Cliff, la obra más grande, y otros 500 a la represa La Barrancosa, pero la demanda de mano de obra crecerá cuando se dé la conjunción de la obra civil con la electromecánica. En la Villa de Cóndor Cliff, por ejemplo, se espera que en el pico de la obra lleguen a ser 2.800 empleados.

En la actualidad trabajan argentinos, chinos y unos pocos venezolanos. El régimen laboral contempla siete días trabajados de 12 horas por cada día franco. Los chinos, en cambio, trabajan seis meses y luego tienen un mes de franco en el que la mayoría opta por viajar a su país.

El proyecto para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Santa Cruz, que atraviesa la provincia desde el lago Argentino en la zona cordillerana hasta el océano Atlántico, fue elaborado en la década del 70 por la ex empresa estatal Agua y Energía, pero en ese momento la Patagonia estaba al margen del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y la iniciativa no prosperó.

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