Santa Cruz (EP) 03 Feb. – Es lo que habrían sugerido desde la Secretaría de Energía de la Nación que ahora conduce Gustavo Lopetegui. Se suponía que la obra tendría una ejecución de cinco años y que, en su plenitud, unos 6.500 obreros estarían en sus obradores.

El diario Clarín publicó este fin de semana que desde la cartera que conduce Gustavo Lopetegui habrían dado la orden de que la obra avance, pero “ralentizada”, es decir, sin cumplir con la curva de avance y mano de obra que se anunció en 2015.

Cuando, el 14 de enero, Mauricio Macri estuvo junto a la gobernadora Alicia Kirchner en las futuras represas, sostuvo que “sin energía no se puede desarrollar nada”, augurando que la obra, antes llamada Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, será “un antes y un después para la Patagonia”, porque “marca lo que venimos haciendo desde el primer día: crear las bases que permitan el desarrollo para todos los argentinos”.

Originalmente, el plazo de la obra estipulaba cinco años de ejecución, en los que se iba a ver una verdadera revolución de empleo, de plena ocupación y de actividad económica en la provincia. Al menos de esa forma lo había anunciado el anterior gobierno, quien aseguró que en el máximo de la curva habría unos 6.900 obreros en el lugar.

Ambas represas sumarán una potencia total de 1.740 MW, el 13% de la potencia media de Argentina, y aportarán 5.000 GWh/año, el 5% de la energía anual del país.

Con la visita del presidente, la obra volvió a ponerse en discusión respecto a los puestos de trabajo porque el secretario general de la Uocra, Mateo Suárez, acusó que sólo en esta zona tiene más de 2.000 desocupados, esto en medio de denuncias cruzadas acerca de los presuntos ingresos al obrador de personas que no están radicadas en la provincia.

Los reportes que la obra arrojó este mes indican que la construcción de las represas hidroeléctricas tiene un avance de obra de 13% y emplea en la actualidad a unos mil trabajadores, de acuerdo al monitoreo que realiza el Gobierno Nacional a través de la empresa Integración Energética Argentina (IEASA – ex Enarsa).

Las obras deberían estar finalizadas en 2022 por el consorcio integrado por las empresas Electroingeniería, Hidrocuyo y la china Gezhouba, encargada del financiamiento que se pagará con la propia generación de las centrales.

Además de la millonaria inversión, la obra prevé generar más de 6.000 empleos directos y aproximadamente 15.000 empleos indirectos durante la construcción, y tras su finalización contará con 100 puestos permanentes para su operación.

Las actividades que actualmente se realizan en el proyecto contemplan obras permanentes, como excavaciones para obras de hormigón y construcción de presas, movimiento de suelo para desvío del río, monitoreos ambientales, recepción de equipos y materiales, y otras transitorias, como infraestructura de villas y montaje de módulos habitacionales y de servicios.

En la visita presidencial se explicó que “las obras se están acelerando en los meses del verano” y ya se está en condiciones de avanzar en la construcción de los primeros muros y estructuras de hormigón, un ritmo de obra que permite proyectar el inicio del llenado de la represa hacia fines de 2021.

Tras la revisión integral del proyecto encarado en 2016, la obra avanzó con una reducción presupuestaria que pasó de los US$ 6.200 millones originales a US$ 3.800 millones, a partir de la desdolarización del contrato y la eliminación de turbogeneradores innecesarios.

Gentileza La Opinión Austral