Buenos Aires (EP), 11 de agosto 2021. El Ejecutivo asignó un presupuesto de 1.550 millones de dólares para unas obras que permitirían sustituir importaciones de gas por más de 1.000 millones anuales.

El Poder Ejecutivo le dio prioridad a unas obras claves para ampliar la capacidad de transporte de gas natural en el reservorio neuquino de Vaca Muerta en los próximos años y permitir que la producción local sustituya importaciones por más de 1.000 millones de dólares anuales.

La infraestructura demandará una inversión estimada de 1.957 millones de dólares entre este año y todo 2022, de los cuales 1.559 millones son para el transporte y 398 millones para la distribución del gas.

La más importante es el gasoducto que saldrá de Vaca Muerta hacia los centros de consumo de Buenos Aires y Rosario, bautizado ya “Néstor Kirchner”, cuya construcción el gobierno apuesta a que sea financiada por capitales chinos, aunque está dispuesto a utilizar fondos propios para avanzar aceleradamente.

Al tener las partidas presupuestarias aseguradas por el decreto 489  (publicado el jueves pasado en el Boletín Oficial), el secretario de Energía,  Darío Martínez, quiere avanzar antes de fin de año con el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, para asegurar el flujo de fondos y licitar los trabajos.

Las obras. La primera etapa del proyecto Transport.Ar se conforma por la potenciación del Gasoducto Centro Oeste (que opera Transportadora de Gas del Norte) entre Tratayén (Neuquén) y La Mora (Mendoza), junto al nuevo caño entre La Mora y Tío Pujio (Córdoba), cuyo costo es de unos 840 millones de dólares.

Estas obras tienen fondos presupuestados por 120 millones para el resto de este año y de 720 millones para 2022 y permitirían sumar unos 10 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) a la capacidad de transporte actual y empezar a reemplazar importaciones de gas de Bolivia, país cuya producción viene declinando en los últimos años y no puede asegurar el abastecimiento confiable a la Argentina, principalmente en invierno.

Otras tareas previstas son la construcción del gasoducto Mercedes-Cardales, en Buenos Aires, por 131 millones de dólares, y el comienzo de la reversión del Gasoducto Norte por otros 74 millones.

La inversión más imponente, no obstante, es la del gasoducto que llevará el nombre del ex presidente, que irá de Tratayén hasta Saliquelló (Buenos Aires) y luego continuará hasta San Jerónimo (Santa Fe), por la que el Gobierno negocia con China el financiamiento.

Sin embargo, el antecedente de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz (4.700 millones de dólares), que están trabadas por problemas de diseño y la falta de una adenda al contrato de financiamiento con Pekín, impulsa a las autoridades a abrir el abanico de posibilidades y construir el gasoducto con fondos propios.

El sistema de Gasoductos Transport.Ar Producción Nacional también está integrado por la ampliación del Gasoducto San Martín, en la Patagonia; la repotenciación y finalización del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA); y obras complementarias en el Gran Buenos Aires e incluso hasta el límite con Brasil, por donde pueden salir exportaciones hacia Uruguaiana.

Todo el entramado de obras puede demandar no menos de dos años y la creciente producción de gas en Vaca Muerta puede colmar la capacidad de los gasoductos, por lo que si no se exportan los excedentes a Chile  habrá que cerrar la inyección de los pozos, una opción antieconómica.

El ahorro de divisas puede llegar a los 1.150 millones de dólares por año con la sustitución de importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), el uso de líquidos en las centrales de generación termoeléctrica y menores compras a Bolivia.

Estas inversiones también permitirán incrementar el número de usuarios de gas por red en localidades de Santa Fe, Catamarca, La Rioja, Jujuy, Santa Cruz, Buenos Aires, Chaco, Mendoza, Santiago del Estero y San Luis.