Buenos Aires (EP) 13 Abr. – Además de precios de un lote de productos de la canasta básica, el Gobierno nacional prevé congelar las tarifas servicios hasta fin de año, en su paquete de medidas para “aliviar” el bolsillo y calmar el malhumor social antes de las elecciones.

Dentro de los anuncios que la Casa Rosada haría el miércoles de la semana próxima, previo al inicio de Pascuas, habrá un párrafo dedicado a las tarifas de los servicios públicos, es decir, para la electricidad, el gas y el agua, cuyas facturas no sufrirían nuevos incrementos por lo menos hasta fines de diciembre de este año. La medida fue reclamada por los principales referentes del radicalismo. Los socios políticos del PRO en Cambiemos acercaron esta propuesta a los funcionarios de mayor peso en el Gobierno durante las reuniones que mantuvieron esta semana.

Se buscaron consensuar fórmulas que permitan reactivar “lo más rápido posible” la economía, pero sin abandonar las reglas vigentes ni la política de reducción del déficit acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En este marco, y si bien el Gobierno había establecido un cronograma de subas de servicios que mayormente iban a impactar en los bolsillos de los clientes de estos servicios de Capital Federal y el Gran Buenos Aires (GBA), la necesidad de cambiar el mal humor social de cara a las elecciones nacionales de octubre hizo que también se decida congelar las facturas de luz, gas y agua.

Votar con el bolsillo

“No van a haber más aumentos hasta fin de año”, aseguraron de manera categórica desde el Ministerio del Interior que comanda Rogelio Frigerio, quien por estas horas se encuentra en Washington participando de las tradicionales reuniones anuales de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), con buena parte del gabinete económico del Gobierno.

De hecho, el reacomodamiento de tarifas forma parte del programa de reformas que Argentina negoció a cambio del multimillonario préstamo otorgado por el organismo que preside la francesa Christine Lagarde, quien por estos días calificó como “una tontería” que un eventual nuevo gobierno rechace el acuerdo con el Fondo.

Pero seguramente también debieron responder algunas dudas de los inversores sobre el regreso de los controles de precios que tanto temor y recelo generaron a los capitales internacionales durante el anterior gobierno kirchnerista.

Es por eso que la palabra congelamiento no está en el vocabulario ideológico de Cambiemos, que para explicar las medidas que anunciará Macri la semana próxima para fomentar el consumo hacen referencia a otras fórmulas lingüísticas como “precios preferenciales” en el caso de la canasta de alimentos, o de “mantenimiento de las tarifas actuales” en lo que respecta a los servicios públicos.

Tregua hasta diciembre

La decisión de no cumplir con el cronograma de readecuación tarifaria fue tomada desde Jefatura de Gabinete más allá de que Marcos Peña tampoco comulgue con fórmulas de congelamientos.

De todos modos, se trata de una medida con peso más bien mediático si se tiene en cuenta que los aumentos más fuertes de luz, gas y agua ya se llevaron a cabo durante el primer trimestre del año y que para adelante lo que resta es retoques vinculados a actualizaciones por inflación de las tarifas.

Además, se habían establecidos otros incrementos para agosto, también vinculados a los costo s de la energía y la inflación del año pasado. Pero también quedarán en suspenso.

Con respecto al gas, según la agenda de readecuación tarifaria negociada por las distribuidoras con el Gobierno, las subas se aplicarían de manera escalonada en tres meses hasta llegar a junio con un acumulado del 29%. Pero solamente quedaría vigente la del 10% que llegó con las boletas de abril, mientras que las de 9% en mayo y 8% en junio seguirán el mismo camino que las de luz y agua. Es decir, quedarán en suspenso.

De esta forma, el congelamiento de tarifas también será uno de los pilares del paquete de medidas que el Presidente Macri detallará la semana próxima durante un encuentro pactado en Casa de Gobierno.

Al estilo de Guillermo Moreno

Será complementario al acuerdo de precios de una importante cantidad de productos de primera necesidad que por estas horas se está terminando de dar forma. En este caso, los encargados de negociar con las empresas proveedoras y las cadenas de supermercados son el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, y el secretario de Comercio Interior, Ignacio Werner.

Al mejor estilo de Guillermo Moreno, vienen convocando a los empresarios a encuentros maratónicos que arrancan muy temprano por la mañana y continúan durante casi todo el día.

Ya pasaron por las reuniones ejecutivos de grandes empresas como Mastellone, Arcor, Molinos, Nestlé, Pepsico, Ledesma, AGD y todavía quedan varias sesiones más. Lo mismo pasa con las cadenas de hipermercados como Coto, Carrefour y Walmart, cuyos máximos referentes ya intercambiaron opiniones con los dos funcionarios.

Peligro de desabastecimiento

En este caso, el objetivo es armar una canasta de 30 productos de 12 categorías con valores que se mantendrán durante los próximos seis meses, entre los que se encontrarían marcas de harina, azúcar, yerba, aceite, higiene, pastas, por ejemplo.

La idea es que formen parte de los 560 artículos que componen Precios Cuidados, programa que vence el próximo seis de mayo y que también será renovado por lo menos por otros cuatro meses.

La diferencia es que parte de los productos de este esquema pueden ser retocados por las empresas cada dos meses, mediante acuerdos con el Gobierno, en un promedio de entre el 3% y el 4%.

Lo que se busca es que alrededor del 10% de esa canasta de Precios Cuidados pase a formar parte de otro programa que, para evitar la palabra congelamiento, en el Gobierno se refieren a que tendrán “precios preferenciales”.

Con las empres as proveedoras se negocian fórmulas para mantener los valores inamovibles hasta fin de año y asegurar el abastecimiento. Las autoridades consideran que este último aspecto es crucial para el éxito del programa, ya que de nada sirve ofrecer artículos a valores congelados si no se consiguen en las góndolas de manera habitual.

Por eso, se buscan aceitar los instrumentos adecuados y necesarios para evitar el desabastecimiento o el faltante de alguno de estos 30 artículos en las cadenas de supermercados.

Humores

“La promesa de las empresas es garantizar el abastecimiento de manera adecuada, más teniendo en cuenta el calendario electoral y la necesidad de mejorar el humor de la gente en tiempos de comicios”, explicaron desde una de las empresas que ya pasó por el despacho del ministro Sica.

“Se trata también de definir el producto y su costo para luego aceitar las maneras de que su oferta se sostenga durante el tiempo que nos piden desde el Gobierno”, agregan en otra compañía alimenticia.

En cuanto a la función de las cadenas de supermercados, se negocia que los productos tengan una adecuada visibilidad en las góndolas, con una señalización que les permita a los consumidores identificarlos de manera fácil.

“Nos piden tener responsabilidad en garantizar y reforzar la señalización, con cartelería visible y con los precios correctos a los que se venderán los productos”, admiten desde uno de los hipemercados de mayor peso.

Fuente Iprofesional