Buenos Aires (EP), 30 de julio 2022. Pese al contexto propicio, no se desarrollarán las exportaciones de gas natural licuado ni se pondrá en marcha la incipiente industria del hidrógeno verde sin un acuerdo político convertido en ley que asegure condiciones favorables a los inversores. Así lo creen expertos de MHR Abogados que advierten la necesidad de reducir el llamado ‘riesgo argentino’.

Tres referentes y socios fundadores de MHR Abogados analizaron la viabilidad de la ventana de oportunidad que el actual contexto planetario le ofrece al desarrollo del gas argentino. De acuerdo con José Martínez de Hoz, Pablo Rueda y Juan Cruz Azzarri, la Argentina definitivamente puede desempeñar un rol clave para abastecer de fluido al mundo. “A pesar de que hasta ahora hemos hecho poco y nada, nuestras posibilidades de avanzar en esa dirección crecieron gracias a las necesidades de la Unión Europea (UE) como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania”, explicó Martínez de Hoz.

Según sus palabras, la UE está decidida a independizarse de la importación de combustibles fósiles desde Rusia. “Para entender la magnitud de esta decisión política hay que considerar que el año pasado las compras europeas de carbón, petróleo y gas llegaron a los 100.000 millones de euros. La importación de gas ruso, en particular, alcanzó los 115 millones de metros cúbicos (m3); un 45% del consumo total del bloque”, cuantificó.

Las medidas tendientes a generar independencia en la UE, señaló, tienen un fondeo sumamente interesante. “Dispusieron de más de 120.000 millones de euros para financiar obras de infraestructura ligada a las energías renovables, el gas natural licuado (GNL) y el hidrógeno verde”, ejemplificó.

En cuanto a la búsqueda de nuevos proveedores de GNL, sostuvo, la mira se encuentra puesta en Estados Unidos, Qatar, Noruega y Canadá, aparte de países como Egipto e Israel. “Hoy la Argentina no figura como opción. Pero esto es algo que el país puede cambiar”, proyectó.

A su criterio, no hay grandes dudas sobre la abundancia de los recursos hidrocarburíferos de Vaca Muerta. “El problema pasa por la inversión necesaria para ponerlos en valor. Y esto depende de dos factores: de un marco regulatorio creíble y adecuado, por un lado, y de condiciones macroeconómicas normales, por otro”, distinguió.

Es imposible, a su entender, atraer a los inversores con el actual cepo cambiario y la escasez de dólares al tipo de cambio oficial. “Estas limitaciones conspiran contra la importación de los equipos y las tecnologías que requiere el desarrollo sectorial”, advirtió.

Acuerdo político

La visión de Rueda es, como él mismo calificó, un poco más optimista. Desde su óptica, viabilizar los proyectos de GNL demorará menos que solucionar los problemas macroeconómicos del país. “Lo que hay que hacer es aislar a estas iniciativas de la macroeconomía argentina, creando un marco normativo especial que trascienda las dificultades cíclicas y recurrentes”, precisó.

Esto se lograría, en su opinión, a partir de un acuerdo suscripto por las principales fuerzas políticas del país y luego instrumentado mediante una ley. “Este acuerdo debería contener garantías cambiarias, impositivas, laborales y regulatorias para la exportación de GNL”, enumeró.

Entre las consecuencias que estableció la guerra en Ucrania, remarcó, figura una mayor demanda de contratos a largo plazo. “Antes del conflicto bélico se tendía prioritariamente a la contratación en el mercado spot. Hoy se da todo lo contrario, y esto no cambiará con la vuelta de la paz. Los países se dieron cuenta de la importancia de contar con un suministro energético confiable y duradero en el tiempo. Sería una pérdida de oportunidad criminal no aprovechar este contexto”, sentenció.

Riesgo argentino

El desenvolvimiento del mercado local del hidrógeno verde, apuntó Azzarri, comparte varios puntos en común con el negocio del GNL. “La UE también está buscando socios estratégicos seguros para desarrollar, en el mediano plazo, esta incipiente industria. Pero la Argentina no es el único país con potencial en el rubro. En los últimos años, otras naciones vienen haciendo mejor los deberes que nosotros. Uruguay, por caso, acaba de presentar su hoja de ruta y de anunciar una licitación de proyectos de generación eólica offshore para la obtención de hidrógeno”, comparó.

Hay que empezar a trabajar en la regulación, expuso, sabiendo desde qué lugar se parte. “Aparte de las obvias dificultades macroeconómicas, venimos de 25 años en los que no fuimos un proveedor confiable de energía. Hay que aminorar el ‘riesgo argentino’ a través de reglas claras nacidas de un acuerdo político sellado en el Congreso”, afirmó.

Desde su mirada, los inversores deberían estar en condiciones de acceder libremente al mercado de cambios y no tener la obligación de liquidar. “Como pasa en Perú, los conflictos deberían resolverse mediante arbitrajes internacionales”, completó.

Fuente: Econo Journal

Fotografía El Periódico de la Energía