Neuquén (EP) 31 de Oct. – El desarrollo de Vaca Muerta mejora la oferta de petróleo y gas al tiempo que cae el consumo de electricidad, gas y combustibles por la grave recesión económica.

Las cifras de agosto siguen acentuando las dos caras que atraviesa el sector energético argentino: mientras crece la producción de gas y petróleo por el desarrollo de Vaca Muerta, caen todos los indicadores de consumo, producto de la grave crisis económica que arrastra el país.

Según el Informe de Tendencias Energéticas del IAE Mosconi, la producción de petróleo creció 5,7% en agosto de 2019 respecto al mismo mes de 2018, y el 3,5% en el periodo de los últimos 12 meses acumulados.

Un análisis más detallado indica que la producción de petróleo convencional -que representa el 83,4% del total- sigue disminuyendo en forma crónica con una tasa de 3,3% en el último año.

En contraste el shale oil, que representa el 15,6% del total, creció a una tasa del 56% anual. Mientras que la producción de tight gas permanece estancada.

La producción de gas natural viene en ascenso desde el primer trimestre de 2014.

La producción de petróleo de Vaca Muerta se concentra en tres empresas: YPF, Tecpetrol y Total. La compañía nacional concentra el 74% del aporte de crudo no convencional.

A su vez, la producción de gas natural mejoró en el último año un 5,7%. La senda de crecimiento es una tendencia que se mantiene desde el primer trimestre de 2014.

El shale oil creció a una tasa del 56% anual y el shale gas tuvo una mejora del 137%.

De nuevo, los yacimientos no convencionales son los protagonistas de la mejora, ya que hay una declinación crónica en el gas convencional, que en los últimos 12 meses disminuyó un 8,8%. A eso se suma la caída del 7,8% del tigh gas.

En contraposición, se produjo un importante crecimiento del 137% en el último año en el shale gas que representa el 24,7% del total del gas producido en agosto de 2019. Ese segmento de la industria es liderado por Tecpetrol, YPF y Total.

Cae el consumo

El documento del IAE destaca que la demanda eléctrica disminuyó un 6% en acumulado de los últimos 12 meses con respecto al año anterior. Mientras que la demanda de gas natural de los sectores residencial, comercial, y entes oficiales cayó en el último año un 4,2%.

En cuanto a los combustibles líquidos, la nafta disminuyó en los últimos 12 meses un 5,3% respecto al año anterior; el gasoil tuvo una caída del 5,3 %.

“El inusual descenso de los indicadores de consumo energético tiene como causas la caída de la actividad económica (PBI), combinado con la caída de los ingresos reales de los hogares y el aumento de precios de los productos de la canasta energética”, señala el informe del IAE.

Los datos del INDEC indican que los precios mayoristas (IPIM) de la energía en agosto de 2019 aumentaron un 62,9% respecto de igual mes de 2018.

El descenso de los indicadores de consumo energético tiene como causas la caída de la actividad económica, combinado con la caída de los ingresos reales de los hogares y el aumento de precios.

Más subsidios

El Informe de las Tendencias Energéticas muestra que la situación fiscal del sector tiende a deteriorarse rápidamente por el fuerte crecimiento de los subsidios energéticos a las empresas del 40,2% en 2019.

Se destacan los fondos destinados a la Resolución 46/17 para el shale gas que tuvo un crecimiento en el año del 847% respecto al año anterior; y el ex Plan Gas que incluyen la producción de gas convencional que ha experimentado este año un crecimiento de 895% respecto al año anterior. Entre ambos suman $ 14.000 millones.

“En resumen, hacia el fin del año 2019 la situación energética presenta un panorama complicado. Hay fuertes tendencias positivas y negativas que se contraponen. Por un lado la caída crónica – y por ahora irreversible- de la producción convencional de hidrocarburos. Por otro el fuerte crecimiento de la producción –todavía minoritaria- de shale oil y shale gas; este último fuertemente subsidiado y sin facilidades de infraestructura de evacuación para llegar a los mercados nacional e internacional”, indica el informe del IAE.

Por otro lado, el balance comercial energético mejora, y Argentina es menos deficitaria que en el pasado; pero esa mejora se deben a dos causas: la mayor producción de petróleo y gas y la baja de la demanda energética por la recesión.

Hay una reducción de la demanda con un valor que se ubica cercano al 5% en promedio, mientras que el incremento de la producción de hidrocarburos crece un 4,6 %.

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