Buenos Aires (EP) 24 Nov. – Desde el boom del litio a nivel mundial y nacional, el mineral energético se ha convertido en una constante para las compañías vinculadas a los combustibles. La denominación “oro blanco” justamente surge por su oposición al petróleo, llamado “oro negro”. Sin embargo, los que en un principio podrían haber pensado que la resistencia hidrocarburífera contra el litio aumentaría con los años, se equivocaron. Actualmente las compañías petroleras están cada vez más cerca e invierten en el negocio del mineral blanco.

La realidad argentina ofrece ejemplos concretos y muy recientes. En los últimos meses, las principales empresas productoras de petróleo desembarcaron (o estudian desembarcar) en el negocio del litio. Este es el caso de Pulspetrol, la tercera compañía productora de hidrocarburos de Argentina, que creó la empresa Litica Resources para ingresar en el negocio de los “battery metals”, tal como se conoce en la jerga a los minerales que se utilizan en la fabricación de baterías para artefactos electrónicos. En esa lista no solo figuran el litio, sino también el cobalto y el níquel, entre otros.

Otro de los gigantes que se encuentra planeando su participación en el mercado del litio es Techint, que actualmente se consolida como la mayor organización industrial del país.

Analistas económicos y financieros reconocen que no existe una sola razón determinante para que las empresas petroleras se vuelquen al negocio del litio, sino que existe un conjunto de factores que establecen una oportunidad para los privados. Cabe recordar que el derrumbe del precio del petróleo en junio de 2014 llevó a las petroleras a explorar caminos alternativos para diversificar el negocio. La meta fue siempre reducir la exposición a las variaciones del precio del barril.

El denominador común entre el petróleo y la minería se hace evidente incluso en la nomenclatura del Indec para dar a conocer sus informes estadísticos: ambas son actividades extractivas. No sólo la tecnología empleada en la manipulación del subsuelo tiene puntos en común, sino que los marcos regulatorios de ambas son similares.

“Así fuimos descartando proyectos hasta que nos encontramos con el litio, que no era un objetivo en sí mismo, y nos dimos cuenta de que había sinergias incluso con el modelo de desarrollo de los yacimientos no convencionales”, comentaron fuentes de la nueva compañía Litica Resources.

Los ejecutivos de Litica indicaron que el mercado del litio argentino se concentrará a futuro en cuatro o cinco grandes jugadores y no será un mercado poblado por pequeñas y medianas compañías. El punto de referencia es el caso de Chile, donde dos empresas: Soquimich (SQM) y Albemarle, monopolizan la extracción del mineral.

Diario de Cuyo