Río Negro (EPatagonicas) 22 de Mayo. – Río Negro es una de las provincias argentinas mejor dotadas para ejercer una política minera que aliente el motor de la prosperidad en vastas zonas de su territorio.

Pese a la caída estrepitosa de su economía en los últimos diez años- agigantada con las erupciones volcánicas y la sequía impiadosa- la sociedad rionegrina aún se debate en el desconocimiento que existe sobre sus verdaderas posibilidades de desarrollo, especialmente para la línea sur, así denominada la ancha franja que se extiende desde el Río Negro hasta el paralelo 42 y desde las primeras estribaciones del oeste cordillerano hasta las playas atlánticas del Este.

Proyecto Pico Quemado (foto EnerNews)

En esta región que involucra básicamente una estepa desprovista de cursos de agua permanentes, a excepción del Arroyo Valcheta. Las primeras empresas exploradoras que se animaron a incursionar en el territorio, se encontraron con una rica variedad de rocas portadoras de recursos mineros, algunos de los cuales se perfilan como distritos de enorme importancia y posibilidades tangibles de minerales energéticos, como uranio y carbón.

Pero la Ley 3981, profundamente antiminera, hizo huir a 15 a de las empresas que proyectaban invertir importantes recursos financieros en exploración de recursos metalíferos.

Entre los recursos novedosos de la provincia, asoma con fuerza el Proyecto Pico Quemado, también llamado Ñirihuau. Se trata de un depósito de Carbón de alto poder calórico, coquificable, de calidad superior al de la hasta hoy única cuenca conocida y explotada de Río Turbio en la provincia de Santa Cruz. La exploración se encuentra al borde de la segunda etapa de los estudios, previéndose en ella un programa de sondeos, estudios geofísicos y un denso plan de estudios estructurales y geológicos para definir en un par de años la prefactibilidad del Proyecto.

Hasta el momento, se estiman recursos del orden de las cincuenta millones de toneladas de carbón, de uso siderúrgico y con perfil exportador y de uso nacional como fuente de abastecimiento de plantas térmicas y fábricas de cal y cementos.

La exploración se desarrolla sobre concesiones mineras que suman unas 20,000 hectáreas y que cubren las zonas más conspicuas de este yacimiento, sobre las que Dynlux SA- una subsidiaria de Trendix Mining ha apostado todo su esfuerzo en los últimos cuatro años, ahora en alianza con las empresas australianas Excarb y Navaho Gold.