Chubut (EP), 10 de Nov 2022. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desde 1990, y continúa actualmente, viene evaluando el yacimiento de uranio y molibdeno Cerro Solo, en el centro de la meseta chubutense, impulsada por los estudios previos que indican una promisoria ley de minerales que yacen a una profundidad de entre 50 y 130 m.

Cerro solo se encuentra próximo a la mina de uranio a cielo abierto Los Adobes, agotada en los años setenta. En 1997, la consultora Nuclear Assurance Corporation International realizó el estudio de prefactibilidad, por encargo y solventado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). La mineralización uranífera ha sido explorada en un área de aproximadamente 320 ha, habiéndose seleccionado 90 ha donde yacen los sectores principales, en función de su factibilidad económica.

Campamento Cerro Solo

Según estimaciones de 2014, los recursos de uranio recuperables alcanzan las 4.600 toneladas. 410 perforaciones permitieron advertir que la Ley es alta. Si alguna vez los precios internacionales del uranio vuelven a la anterior “normalidad”, la rentabilidad de la explotación será interesante. Por ahora no. Tal vez, como consecuencia que cada vez hay menos reactores en operación y más minas en explotación, el precio del mineral ha caído.

No obstante esta última circunstancia, y la nada despreciable razón de que la ciudadanía chubutense es sensible a las explotaciones mineras, la Nación continúa invirtiendo anualmente en estos estudios. Todos los años figura en el presupuesto partida para exploración y no aparece partida para remediación, a pesar que es obligación de la CNEA efectuar las remediaciones de las casi dos decenas de yacimientos explotados desde hace décadas en el país, dos de los cuales se encuentran en nuestra provincia, Cerro Cóndor y los Adobes. Además hay otros sitios contaminados que no son remediados.

En el Complejo Fabril Pichiñán, donde se lixiviaron los minerales extraídos de ambas minas, las cisternas de lixiviado y el dique de evaporación de los efluentes líquidos, fueron rellenados con los escombros de las construcciones desmanteladas y recubiertas con ripio, también las superficies de las colas, para evitar la erosión y favorecer el crecimiento de la vegetación.

Quedaron allí 85.000 toneladas de mineral tratado (colas) acumuladas en las «planchadas» de las antiguas pilas de lixiviación y 60.000 toneladas de colas acumuladas en otro sector. El predio está rodeado por una valla de alambre tejido para evitar intrusiones. Ambas minas quedaron abandonadas en 1976 luego de su explotación. No han sido objeto de trabajos de restitución, ni las minas ni el Complejo.

Sitio del Complejo Minero fabril Pichiñán

Cuando a la CNEA se le recrimina la falta de remediaciones, argumenta que no dispone de presupuesto, lo que es cierto: privilegia la exploración a la remediación.

Siguiendo con Cerro Solo:  En 1997 fue presentado un estudio de impacto ambiental correspondiente a la etapa de exploración, preparado por profesionales de CNEA. Fue aprobado por la Dirección de Minas y Geología de la Provincia. No obstante, la extensa longitud de las perforaciones, más de 72 kilómetros, es de presumir la contaminación de las napas de agua al comunicarlas con las vetas de uranio radiactivo. Previo a la etapa de explotación se requiere la aprobación de un nuevo Informe de Impacto Ambiental específico.

SI bien en 1999 se licitó la explotación y en 2016 se suscribió con Rusia un Memorándum para explotar uranio en la provincia del Chubut, no hay noticias que se haya extraído mineral.

Según el programa de la CNEA se iniciaría la explotación abriendo una cantera en el sector de menor profundidad, y desde ella continuar en forma subterránea buscando los sectores de mayor densidad. La cantera tendría una profundidad final promedio de 63 m, entonces parte sería a cielo abierto, y parte subterránea.

La concentración del producto se obtendría mediante lixiviación en pilas, como se hizo con los minerales extraídos de Los Adobes y Cerro Cóndor, posiblemente utilizando ácido sulfúrico.

El marco legal nacional vigente actualmente en la Argentina promociona esta actividad. Incluye beneficios para la importación de equipos e insumos, un tratamiento especial de los impuestos a las ganancias e ingresos brutos, además de estabilidad fiscal y un límite para las regalías pactados con los gobiernos provinciales.

En cambio, la legislación provincial en Chubut prohíbe la actividad minera metalífera en la modalidad a cielo abierto y la utilización de cianuro. Como dijimos la explotación será parte a cielo abierto con más de 60 m de profundidad y parte subterránea, con uso de ácido en la planta de lixiviación.

En principio está muy verde la extracción de mineral en Cerro Solo, pero llegado el caso, habrá que ver qué pasa con el arranque a cielo abierto.

Durante el año 2015 continuaron las perforaciones a fin de profundizar el estudio de prefactibilidad que la consultora nuclear realizó en 1997. El objetivo es determinar si el depósito de uranio es un yacimiento apto para la extracción del mineral.

Fuente https://www.elchubut.com.ar

Fotografía El Patagonico