Jujuy (EP), 29 de Junio 2021. Las comunidades denuncian la reactivación de proyectos mineros, incluido el uranio, aunque desde el Gobierno jujeño lo niegan. “En números, el riesgo de la energía nuclear es poco, pero la posibilidad de un desastre es muy grande”.

Más de 160 proyectos mineros han sido concedidos o están siendo evaluados en Jujuy para explotar plata, cobre, zinc, plomo y otros materiales, a pesar de que la mitad de la provincia tiene un índice de amenaza de sequía alto, según datos del Programa de Acción Nacional (PAN) de Lucha Contra la Desertificación, Degradación de Tierras y Mitigación de la Sequía.

Además de esto, las comunidades tienen una preocupación urgente por el potencial riesgo de la producción de uranio, un mineral radioactivo usado principalmente para general energía eléctrica en las centrales nucleares nacionales o extranjeras.

Por el momento, el gobierno de Gerardo Morales no ha declarado planes concretos en este rumbo, pero los vecinos organizados en Pueblos por el Agua advierten sobre maniobras ilegales y poco transparentes para reiniciar proyectos de uranio que, bajo movilización popular, vienen frenando desde 2008.

La mitad de la provincia de Jujuy tiene un riesgo alto de amenaza de sequía, según un informe del ministerio de Ambiente de la Nación.

El mapa de Catastro Minero publicado en la página de la Secretaria de Minería e Hidrocarburos grafica el avance de la explotación de distintos minerales. En amarillo se ubican las solicitudes de mina, en rojo se señalan las ya concedidas, y en celeste se actualizan los cateos.

En el mapa, incluso, se ven cateos, solicitudes o concesiones adentro o muy cerca de áreas protegidas por la Ley Nacional de Bosques, de acuerdo al Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos dependiente del Ministerio de Ambiente provincial (inferior derecho, en verde).

En un contexto de crisis socioambiental en toda la Argentina (con profundas resistencias a la megaminería en Chubut y Catamarca), la necesidad de cuidar el agua y de proteger los bosques entran en contradicción con la promoción de esta industria.

Con la mina concedida, para extraer los materiales buscados, se dinamitan los territorios y luego se les vierten químicos que destruyen los sobrantes y segregan el uranio, el oro u otros minerales. Ese proceso llamado lixiviación requiere grandes cantidades de agua y químicos. Por ejemplo, en Andalgalá, la minera La Alumbrera tiene un permiso de extracción de agua de 1100 litros por segundo.

“Nueva avanzada minera”

En diálogo con minutouno.com, la antropóloga y activista ambiental María Victoria Veracierto, vocera del colectivo Pueblos por el Agua, contó que las localidades de la Quebrada de Humahuaca vienen movilizándose “ante una nueva avanzada minera”.

Luego detalló: “De los 155 kilómetros de extension que cubre el Patrimonio Cultural de la Humanidad, UNESCO, entre Tilcara y Huamahuaca, hay unos 45 kilómetros dentro de los cuales figuran al menos 13 pedimentos mineros entre solicitudes de mina y cateos. De esos 13 pedimentos, 10 son minas metalíferas en trámite que aparecen en el catastro minero”.

“Dos de ellas pertenecen a Uranios del Sur, la empresa que en 2008 quiso instalarse en este territorio usando cianuro, y la detuvimos con una pueblada inolvidable. Lo tenemos hacia el oeste hacia Juella, eso es lo que pretenden cratear”, agregó.

Según su relato, además, en 2014 encontraron ”chinos en Mudana haciendo cateos ilegales que ni siquiera habían pedido permiso”, por lo que, ante el llamado a la policía minera, terminaron desistiendo. Cuatro años después, la creación de un camino hacia Alonso, Mudana y Yala De Montecarmelo despertó nuevamente la alarma.

“No le pidieron autorización a nadie, de hecho el camino atraviesa varias comunidades indigenas, que deberían ser consultadas. Si vos no te das cuenta, al otro día tenés la mina acá. Dicen que el camino es para unir las escuelitas. Pero hace 60 años que las escuelitas están ahí y van no más de 60 chicos”, opinó desde su hogar ubicado en Huacalera.

La sospecha de los vecinos es que el camino es para dejar avanzar los camiones que trabajarán en las minas. “Está toda la provincia de remate, hasta los valles. Hay concesiones petroleras en la zona de la Yunga. Cerca de Huacalera hay dos pedimentos de minas en Alonso y Yala del Monte Carmelo, que tienen adentro la escuela, la Iglesia y la salita de salud. Van a volar los cerros y ese camino ya no las va a unir porque van a volar esos dos sedimentos. Después hay otros dos más al norte. Estamos hablando dentro del área protegida Patrimonio Cultural de la Humanidad en la categoría de Paisaje cultural”, añadió.

“Está toda la provincia de remate, hasta los valles”, denuncian desde la Organización Pueblos por el Agua.

Manifestaciones públicas en Jujuy en contra del avance minero.

Manifestaciones públicas en Jujuy en contra del avance minero.

“Hay cateos de uranio, pero son viejos”

Fuentes de la Secretaría de Minería e Hidrocarburos de Jujuy le confirmaron a este medio que hay cateos de uranio “que han quedado en el mapa”, pero que “a la fecha” no hay ningún informe de impacto ambiental presentado para seguir los pasos de explotación. De todas formas, reconocen lo que los vecinos denuncian: aún quedan empresarios donde hay uranio.

“No tenemos ninguna presentación formal hecha, la gente está asustada y con miedo por algo que no existe. El camino ese está hecho por otros fines. Hay un cateo viejo, antiguo, de uranio por el que se está intimando a los titulares. Que por la zona hay propiedades mineras, sí las hay, y desde el Juzgado de minas se los está intimando para que se retiren o hagan algo. Lo estamos haciendo, pero es una mentira que cualquier emprendimiento de eso puede ser una mina porque no hay una exploración. De cien proyectos, uno pasa a ser una mina, así que las chances de que pase algo ahí son muy bajas”, argumentó el Secretario de Minería e Hidrocarburos de Jujuy, Miguel Soler, sobre el cumplimiento del Código de Minería que establece plazos para los cateos y el consecuente retiro del territorio.

Por otro lado, confirmó que hay dos minas activas a cielo abierto: la de Chinchillas (de plata, zinc y plomo) en el departamento Rinconada al norte de Jujuy en la Puna argentina, y la de Loma Blanca (de borato de sodio), ubicada en en el Departamento de Susques, al pie del volcán que todavía conserva aguas termales.

Ademas, en evaluación y por comenzar próximamente sus actividades se encuentra la mina de Providencia, de plata, plomo, zinc y cobre.

“De cien proyectos, uno solo pasa a ser una mina, así que las chances de que pase algo ahí son muy bajas”, contó el Secretario de Minería de Jujuy.

En un informe de la provincia actualizado en marzo de 2021 figuran otros “proyectos avanzados”, como Chauchari, de litio, y Tazgle, de energía geotérmica en el Volcán homónimo. En total, al 31 de diciembre de 2020, se concedieron a las mineras 141.159 hectáreas y hay un total de 25 proyectos con informe de impacto ambiental aprobado o en evaluación.

En cuanto al retorno del Estado, se planea aplicar la Ley Nº 5922 de “Promoción de Inversiones y el Empleo” que implica reducción de impuestos, exenciones de pagos, reintegro de hasta el 30 por ciento del monto de las inversiones y del 80 por ciento del impuesto a las Ganancias cuando las utilidades se re-destinen a la inversión, entre otros “beneficios”, como está descripto.

Argentina, litio y centrales nucleares

Con una crisis económica potenciada por la pandemia, Argentina define su matriz productiva y su posicionamiento económico en el mapa global. Según informó el ministro de Producción Matías Kulfas, el país podría convertirse en el mayor productor de litio de América Latina e incluso, lograr la fabricación de baterías para exportar con valor agregado.

Respecto al uranio, el gobierno admitió la posibilidad de que Rusia instale centrales nucleares en el país. Y a esta iniciativa, se le suma la licitación pública de 15 millones de dólares para la creación a 16 kilómetros de Formosa de la planta NPU de uranio.

Según la página oficial de la empresa, esta central tiene el objetivo de generar nucleoelectricidad en el país en las tres centrales que están en funcionamiento: Atucha I, Atucha II y Embalse. También allí hubo resistencias. En 2018, el proyecto generó rechazo en las comunidades, pero finalmente se reactivó en enero de 2021.

Teniendo en cuenta este contexto, la vocera del colectivo Pueblos por el Agua, Veracierto, apuntó: “¿Cuál es el plan? Sacar el uranio de la Quebrada, llevarlo hacia el este por el camino que acaban de abrir hasta Formosa y de ahí sale por el Paraná para Atucha o para venderlo a los países que todavía utilizan energía nuclear. En eso quieren convertir a la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Diez mil años de presencia humana en este lugar sin minería, sin su ‘progreso’. Cada vez que hay más ‘desarrollo’ y ‘progreso’, hay más pobres”.

Las recientes declaraciones de la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, dan cuenta del mismo lineamiento.

“Es fundamental avanzar con la minería de uranio. No podemos dejar de lado toda la parte de minería. Si alguien quiere volver a una etapa en la cual la energía se pueda conseguir con leña y volver a la Edad de Piedra, adelante, pero si queremos un país desarrollado y con mejor vida para todas y todos hay que continuar con ciertas actividades con los controles necesarios”, sostuvo en una nota en unsam.edu.ar. Ante la consulta de este medio, voceros de la Comisión negaron que haya algún proyecto de uranio en agenda.

Desde el Gobierno promueven la minería, pero en los territorios, los vecinos organizados se oponen a este tipo de industria: “Cada vez que hay más ‘desarrollo’ y ‘progreso’, hay más pobres”.

“Hay un tipo de radioactividad que tiene el potencial de modificar las células”

Agustín Piaz, Doctor en Ciencias Sociales e investigador en Lich-Conicet-Unsam, explicó en diálogo con minutouno.com que desde la CNEA se generó conocimiento científico de gran valor desde su creación en la década del 50 cuyos aportes deberían y podrían ser capitalizados. Sin embargo, desde una perspectiva socio-ambiental, puso en duda la conveniencia de seguir desarrollando este tipo de energía.

“Si el uranio se usa para centrales nucleares argentinas, podemos preguntarnos si es el modelo de desarrollo que queremos. La complejidad ambiental se estudia un montón desde las Ciencias Sociales. Sobre el agronegocio o la soja hay un millón de trabajos. Pero sobre la energía nuclear hay muy poco. Tenemos que preguntarnos qué tipo de modelos de desarrollo queremos y qué tipo de producción de energía”, propuso.

Además, alertó sobre el tipo de inversión y riesgos que conlleva la energía nuclear: “Una vez que ponés una central en funcionamiento no es que la instalás y te vas. Este proceso se llama decomisionado, y eso lleva un montón de años”.

“En Argentina no se hizo todavía ningún lado. Además lleva muchísimo control y dinero. Finalmente, para los residuos radiactivos todavía no se sabe qué hacer. En Argentina no es un grandísimo problema porque hay pocas centrales y los residuos se almacenan en los predios de las centrales. Pero no es que cierro la central y listo. Abrir una central nuclear implica pensar algo a largo plazo, a cien años, por lo menos”, explicó.

“La energía nuclear tiene un potencial peligro inmenso. En cantidad de accidentes es poco, pero la posibilidad de desastre es muy grande”, contó Agustín Piaz.

Otro de los aspectos que mencionó es el riesgo de contaminación ambiental: “Con la minería de uranio, además, hay que tener otros cuidados especiales porque es un material radioactivo que implica normativas de seguridad que tenés que tener un control. La CNEA reconoció pasivos ambientales en una mina de uranio en Sierra Pintada, Mendoza, y se está trabajando en la remediación”.

Por último, y en concordancia con un comunicado de Pueblos por el Agua, resumió el potencial daño que puede generar en la salud en caso de un accidente.

“La energía nuclear es un tipo de energía que se libera cuando se parten los átomos. Se dice que la radiactividad no se ve, no se huele y no se siente. Es decir, que quizás estas en un lugar hiperradiactivo y no te das cuenta”, explicó.

Por último, al ser consultado sobre los efectos en el cuerpo, añadió: “Hay un tipo de radioactividad que tiene el potencial de modificar las células y ése es el problema de la radiación, que es lo que pasó en Chernóbyl, donde se emitieron grandes cantidades de radiación, y al entrar en el cuerpo modificaron la estructura del organismo y provoca cáncer y un montón de cuestiones. La energía nuclear tiene un potencial peligro inmenso. En números es poco, porque en cantidad de accidentes es poco, pero la posibilidad de desastre es muy grande”.

Fuente: Fenix 951