Buenos Aires (EP), 25 de septiembre 2020. El dólar le arruina el negocio al oro. También se lo complica a la Argentina, que podría sumar divisas vía exportación, y a algunas provincias, que necesitan fondos y empleos. La industria minera alerta que, luego de las medidas impulsadas por el Banco Central (BCRA) que obligan a las empresas a reestructurar obligatoriamente sus pasivos en moneda extranjera, se hallan en un «default», situación que afectará el financiamiento para potenciales inversiones.

Como sucede en el sector energético, la industria minera metalífera requiere de inversiones -préstamos financieros y aportes de capital- que están generalmente apalancadas en bancos del exterior y en dólares. En las empresas, según contaron a LA NACION, ya tenían inconvenientes para pagar deudas a las afiliadas con el supercepo de la entidad que dirige Miguel Pesce. Con la decisión tomada la semana pasada sonaron las alarmas y varias firmas nucleadas por la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM) levantaron el teléfono para hablar con secretario de Minería, Alberto Hensel.

«Eran medidas que había que tomar, aunque no son las que se hubieran tomado con otras condiciones. No hay mucho más que decir, sino trabajar de la mejor manera para que las medidas afecten lo menos posible», dijeron con cierta resignación a este medio en off the record cerca del sanjuanino, hombre de buena relación con las empresas del sector.

«Son disposiciones que afectan las inversiones y generan incertidumbre, pero deberán ir acompañadas de acuerdos para reactivar la producción y buscar nuevas inversiones», había dicho incluso Hensel en las últimas horas entrevistado por medios provinciales.

«Para invertir, y luego producir y exportar, las empresas necesitan financiamiento que dirigen a años de exploración, construcciones millonarias, capital de trabajo, y que muchas veces se financió durante años sin ingresos», explicaron en el sector. «Esto habla de los tiempos de la minería, y también dice que cuando estás operando debés repagar esas deudas siempre al principio de tu vida operativa para poder seguir teniendo crédito».

Según cuentan allí, ya la Comunicación 7030 del BCRA había complicado la operatoria, tal como pasó en otros sectores. «Se trató de cubrir con financiamiento de terceros u obligaciones a tasas más caras, dado que se prestaba para la Argentina», contaron.

«Las nuevas restricciones anulan la posibilidad de inversiones, no protegen el stock actual y cierran así el último flanco de financiación para el sector de la minería metalífera. Si no existe seguridad jurídica para el que está, menos credibilidad tenemos para el que viene», dijeron resignados en las empresas mineras.

En una opinión que recorre ya a todo el sector privado. «Medidas tales como la intervención del mercado de Servicios de Tecnología de la Información y las Comunicaciones, ‘TIC’, a través del DNU 690/20, la demora en la sanción de la Ley del Conocimiento, la creación de nuevos impuestos al sector privado y, más recientemente, la resolución del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que impide que compañías argentinas puedan acceder al mercado de cambios para cancelar sus obligaciones en dólares, coartando cualquier posibilidad de nuevo financiamiento al sector privado, son medidas que van en la dirección contraria a la recreación de un clima de inversión indispensable hacia el futuro», señaló el Foro de Convergencia Empresarial en un comunicado el viernes último.

Los mineros afirman que el requerimiento del BCRA para que los privados refinancien hasta el 60% de sus deudas a dos años, les genera «una situación de default técnico» con sus acreedores y esto logra, a su vez, que el endeudamiento sea más caro. «Nos piden que en 15 días renegociemos el 60% nuestras deudas después que el Estado se tomó siete meses para refinanciar el 55% de la deuda soberana y todavía nos falta el FMI», critican.

«Estas medidas también tienen un altísimo impacto directo en operaciones que hoy sólo dependían de financiación externo, con un esquema de costos estructura dolarizado, ya que más de 60% de la cadena de valor local tiene como referencia a esa divisa», graficaron.

Para los empresarios de este mercado, las restricciones «desbalancean» las cadenas de valor en su mayoría empresas nacionales. Los precios, dicen, se ajustan a un valor de $140 y sus ventas están atadas a un dólar de $63 (cuando se descuentan antes de pagar el metal un 12% de retenciones, regalías provinciales y aportes a fondos fiduciarios provinciales).

En el sector recalcan que la industria sigue pagando ese nivel de retenciones, pese a que la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva las puso en un 8%. Es que el artículo que lo indicaba nunca fue reglamentado. Allí apuntan al ministro de Economía, Martín Guzmán.

«Recaudan US$270 millones, pero se pierde negocios por US$20.000 millones», cuestionan en el sector en el que operan firmas estadounidenses, canadienses, australianas y japonesas, y donde ruegan imitar lo que hacen Chile o Perú en la materia.

Por: Francisco Jueguen – La nación