Santa Cruz (EP), 06 de octubre 2021. Omar Zeidan, ex interventor en YCRT, resalta los desafíos durante su gestión y analiza el rumbo que se tomó desde la intervención de Aníbal Fernández

Cuando llegamos a la empresa lo hicimos con mucha esperanza de cambio y transformación. Sabíamos que la misión no era sencilla, había que recuperar una mina literalmente abandonada, con todo el sistema de ventilación colapsado, no había producción, la planta depuradora no funcionaba, el puerto de Punta Loyola no existía para el carbón, los trenes estaban abandonados junto a los vagones que otrora eran transporte para la producción de carbón, la usina de 21mw  fue descartada y compraron a otros la energía para  la cuenca.

Para alguien nacido en Río Turbio, el yacimiento es más que una empresa, es parte de nuestras vidas, un desafío recurrente de desarrollo y producción minera, generadora de recursos para ser incorporada a una matriz energética nacional.

Así fue que intentamos con mucho esfuerzo emprender la dura tarea de activar el yacimiento, lo cual logramos con el aporte de muchos trabajadores y profesionales comprometidos, a pesar de la despiadada lucha de los 5 gremios que en el fragor de sus reivindicaciones laborales, soslayaron la urgencia e importancia de  recuperar la empresa a través de la producción, salvo en algún hecho aislado, no se pudo lograr una concertación  apuntalando una empresa estatal altamente deficitaria que a la fecha sigue en peligro latente.

Igualmente a pesar de los paros, amenazas, actos de violencias múltiples, tomas de oficinas y demás, pudimos explotar y exportar carbón. Es decir, funcionar. Después de muchos años, se pudo exportar carbón, para ello hubo que montar nuevamente las instalaciones para la carga y acopio  en el puerto de Punta Loyola, poner en marcha las cintas transportadoras, la rotopala, apiladora y el cargador de buques del puerto, tarea que no fue fácil porque estaba totalmente desmantelada y con faltante de piezas, las cuales fueron dificultosas conseguir.

Después de 20 años,  se habilitó el  puerto con un sistema de carga totalmente automatizado, el sistema ferroportuario quedó listo para exportar  un barco por mes  y si en agosto de 2019 no hubiera comenzado un paro salvaje, se hubieran enviado un total de 5  buques , también debo decir que el último buque cargado  con 25.000 toneladas fue gracias a los trabajadores del puerto quienes desoyeron la orden sindical de retención de tareas, cuando el buque ya estaba amarrado en el muelle.

Sin dudas hubiera sido una lamentable pérdida y un ataque directo a la empresa y a 1400 trabajadores que hubieran perdido una justa retribución por la tarea. Quedaron sí, miles de toneladas de carbón térmico en el muelle y otros tantos en el yacimiento, la imposibilidad de instalar el nuevo frente largo 64, donde 14 profesionales polacos junto a nuestros técnicos estaban trabajando para tal fin.

Así todo, pudimos mejorar la calidad de trabajo. Se recuperó la red troncal de ventilación totalmente colapsada, logrando en marzo del 2018 los registros normales de acuerdo a las normativas de seguridad vigentes, mayores condiciones de seguridad y una nueva central metanométrica que permitió un mejor sistema de control ante alguna presencia de gases nocivos. Una planta depuradora trabajando de manera constante con dos depuraciones semanales de carbón, en otros tiempos ninguna o a lo sumo una al mes.

Se habilitaron y se dejaron en condiciones 270 km de vías para transportar el carbón desde el yacimiento a Punta Loyola. Debemos decir que se recuperaron locomotoras y vagones, que como dije se encontraban totalmente abandonados y derruidos, otro esfuerzo de trabajadores y jefes comprometidos con la empresa, no con una gestión de turno.

Quiero destacar el plan calor establecido dentro de  la responsabilidad  social empresaria, donde se distribuyó carbón en distintos lugares de la provincia, entregando en el 2019 más de 2.900 toneladas, a familias santacruceñas que no contaban con otro tipo de calefacción, hoy lamentablemente no se cuenta con éste beneficio.

Por último, pero no menos importante, fue la recuperación de dos calderas y dos generadores  de 5.5MW de la abandonada usina de 21MW, entregando por convenio con SPSE  a los pueblos de la cuenca energía más barata,  inyectándoe también  a modo de prueba energía al Sistema de Interconectado Nacional  con el visto bueno de CAMMESA.

Lamentablemente  las elecciones generales de 2019  hicieron lo suyo, dos días después de las primarias comenzó un nuevo paro  que afectó la producción de carbón, a mediados de octubre  no teníamos el combustible para  seguir haciendo funcionar la usina, no importó que era un beneficio para los habitantes de la cuenca, que pagaban menos por el servicio o que era una fuente de recursos para la empresa, pudieron más las diferencias políticas. Los intereses particulares que el interés general, hoy a casi dos años de esa buena iniciativa se anuncia nuevamente, una obra que podría haber estado funcionando de manera continua generando más y mejor servicio.

En mi caso ha sido un orgullo haber sido designado cómo interventor de YCRT,  siempre  pensado  en una empresa  con una clara política de extracción y producción minera, un yacimiento ligada a la energía y al futuro de Santa Cruz . No era una quimera vender energía a Chile, exportar carbón, vender en el mercado interno o alcanzar 600 mil toneladas de producción, era un plan elaborado y planificado.

A pesar de distintas contingencias y amedrentamiento igual pudimos hacer, no con la dinámica que hubiéramos querido, pero avanzamos. El desarrollo y la optimización de una empresa está ligado a la rentabilidad del producto, su eficiencia depende de esa relevancia, en donde todos juntos debemos tirar para el mismo lado, de lo contrario sólo quedarán los pedazos o nada.

Yacimiento Carboniferos Río Turbio debe producir, puede hacerlo, en nuestra gestión pudimos  el siguiente objetivo era hacerla rentable, había un plan,  sin embargo éste gobierno no tiene una idea  definida con la empresa. Hasta ahora fueron casi dos años de nada, y no pareciera que sea parte estratégica de la matriz nacional, hoy algunos que se callaban comienzan a reclamar, sería bueno que exista un reclamo e interés real del gobierno provincial también, en defensa de una mina estatal que necesita ser tenida en cuenta en el concierto del desarrollo  nacional.

Fuente La Tecla Patagonica