Chubut (EP), 08 de Marzo 2021. Cuando desde la política se fomenta el caos, la realidad se vuelve vertiginosa y peligrosa para las instituciones democráticas. La discusión sobre la minería en la provincia ha evidenciado fanatismos de un lado y del otro. Esto nunca puede ser bueno.

Todos contra todos. Esto es lo que se viene evidenciando en la provincia de Chubut a partir del debate sobre la minería. Más allá de los fundamentos de un lado y del otro, las maneras de imponer han resultado no solamente erróneas sino que hasta peligrosas para la vida democrática.

Cuando desde la política se fomenta el caos, la realidad se vuelve cada vez más vertiginosa. El papel de algunos referentes de la oposición ha sido absolutamente irresponsable. Con declaraciones inconscientes y fogoneras que no han hecho más que exacerbar los ánimos ya caldeados. El año electoral le aporta un tinte especial.

La manera de expresar el rechazo de algunos grupos radicales antimineros con violencia, con escraches a legisladores por pensar diferente, con destrozos y delitos, es además de antidemocrática,  poco inteligente ya que le quita legitimidad al reclamo y lo coloca en un segundo plano.

La política chubutense en general  ha demostrado un escaso nivel de madurez política, fiel reflejo de lo que ocurre a nivel social. La sociedad en su conjunto ha evidenciado poca tolerancia y poco nivel crítico,  reflexivo. No hay un cuento con final feliz y tampoco uno con final triste como quieren hacer creer. Ambos sectores (oficialismo y oposición) lo único que han hecho radicalizando sus discursos es fomentar la grieta; empoderar las posiciones extremas. Aquí están las consecuencias.

No existen ángeles y tampoco demonios. Lo real es que hay tema controvertido en agenda para discutir democráticamente y el ámbito donde debe hacerse es la Legislatura, allí donde están los representantes del pueblo. Algunos Legisladores deberían dejar de hacer la plancha y asumir la responsabilidad que tienen; definir sus posicionamientos, sostenerlos y argumentarlos.

Fuente Revista La Tecla