Buenos Aires (EP), 10 de Abril 2021. El océano profundo es todo un misterio para nosotros. A menudo está lleno de criaturas que sólo viven en esos lares y no podemos conocerlas si no vamos ahí.

Pero también oculta otros ítems de interés que no tienen por qué estar vivos. Por ejemplo, minerales preciosos y metales de interés económico. ¿Cómo hacerse con ellos? Con una aspiradora gigante.

Desde hace varias décadas el interés por la minería en aguas profundas ha aumentado. En las profundidades de los océanos es común encontrar nódulos. Un nódulo es, en líneas generales, una acumulación de metales de interés que se adjuntan a una roca u otros ítems. Se forman en llanuras abisales profundas donde las tasas de sedimentación son bajas, lo que permite que los compuestos metálicos disueltos en agua de mar incrusten un núcleo y formen el nódulo.

Ricos en cobalto, estos nódulos han despertado un gran interés últimamente por la necesidad que tenemos de este preciado metal a la hora de fabricar productos electrónicos. El suelo marino está lleno de metales, falta saber cómo obtenerlos.

Global Sea Mineral Resources (GSR) es una subisidiaria del gigante de dragado DEME Group. Como su propio nombre indica, se centran en la obtención de minerales y recursos del mar. Pero esto no es algo tan sencillo como en tierra firme, por lo que tienen una máquina para encargarse del trabajo duro. El Patania II desciende varios kilómetros bajo el agua desde un barco y se pone a aspirar el suelo marino en busca de metales. Es el recolector de nódulos más avanzado hasta la fecha.

El tesoro de CCZ

La Zona Clarion-Clipperton (CCZ) es un área geológica entre América continental y Hawaii. Con una longitud de más de 7.000 kilómetros, esta superficie marina está repleta de metales de interés, y también diversidad de flora y fauna. Se ha convertido tanto en un punto de interés para la industria minera como para los biólogos, que más de la mitad de las especies que descubren ahí son nuevas.

Con toneladas de minerales en forma de nódulos en su llanura abisal, CCZ uno de los primeros lugares donde Patania II busca operar. En 2013 la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos otorgó a GSR una concesión de 15 años para explorar 76.728 kilómetros cuadrados de la parte oriental de CCZ.

Patania II está compuesto por cuatro partes principales. La primera de ellas es el colector de nódulos, que son una serie de aspiradoras que utilizan chorros de agua para succionar lo que hay a su alrededor. El segundo es el sistema de propulsión de dos vías. El tercero es sus sistemas hidráulico y telemétrico. El cuarto y último es un sistema para separar los nódulos de los residuos, que lo hace in-situ en el fondo marino.

El problema al que se enfrenta Patania II es su impacto ambiental. En la década del 80 un experimento en la costa de Perú quiso ver cuál es el impacto de remover el suelo marino. Arrastraron un trineo a lo largo del fondo marino para simular la cosecha de nódulos. Como resultado, tres décadas después, la perturbación sigue casi igual y el suelo no se ha recuperado. La repercusión que tiene un vehículo de 35 toneladas husmeando miles de kilómetros de fondo marino es, evidentemente, mucho mayor.

La primera de las pruebas en CCZ estaba planeada para marzo de 2019, sin embargo, un fallo en el cableado tuvo que posponer esta prueba casi un año. En 2020 las cosas se complicaron aún más por COVID-19, por lo que ahora la siguiente prueba está planeada para este 2021. La compañía incita a científicos y biólogos marinos a que los acompañe para ver lo cuidadosos que quieren ser con el medio ambiente. Fuente: xataka.com

Fuente Prensa GeoMinera