Santa Cruz (EPatagonicas) 29 de Octubre. – La información oficial que consta en la Secretaría de Trabajo de Santa Cruz da cuenta que en los últimos dos años se concretaron 24 conflictos sindicales, es decir a un promedio de uno por mes, con la afectación laboral y económica que esto significa, no solo para las empresas, sino también para las arcas de la provincia, pues el impacto en las regalías es evidente.

Tal vez el número frío de un conflicto por mes no refleje algo llamativo, lo significativo en todo caso está en la extensión que los mismos tienen. Uno de los últimos conflictos lleva alrededor de 30 días y afecta a una operadora (Sinopec), mientras que otro lleva 40 días y afecta de manera directa una empresa de servicios (AESA, que presta servicios para YPF).

Si se sumaran todos los días de conflicto entre las distintas empresas en una línea de tiempo, se podría observar que se ha perdido un año completo de trabajo. Muchos de esos conflictos -casi el 85 por ciento- tuvieron como escenario la localidad de Las Heras, algo que la ubica a la cabeza en el ranking de conflictividad, y a la vez posicione a Santa Cruz en un lugar dentro del país de “provincia conflictiva”.

La mayoría de las empresas afectadas brindan servicios, y de manera directa afectan a las operadoras que están en la zona, como PAE, Sinopec e YPF que no reciben los trabajos por los cuales contrataron a esas firmas.

La situación ha llegado a tal extremo que en reuniones con el Gobierno de la Provincia, Sinopec ha planteado la inviabilidad de las inversiones en este contexto, lo que dejó expresado en un comunicado de la firma en donde señala que “la conducta denunciada concretamente, impide y entorpece la normal producción, transporte y provisión de hidrocarburos, cuestión particularmente grave para la República Argentina, que ha declarado mediante la Ley 26.741, de interés público nacional y como objetivo prioritario el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, así como la exploración, explotación, industrialización y transporte a fin de garantizar el desarrollo económico. Esta medida afecta además económica y financieramente no sólo a nuestra empresa sino también a la Provincia y a la Nación”.

Los motivos

La falta de respuesta en muchas oportunidades de las obligaciones que tienen las empresas de servicios genera el malestar de los trabajadores, que al no ver respetado sus derechos reclaman por los mismos y en algunos casos terminan con medidas de fuerza.

A esto hay que sumarle la interna dentro del Sindicato Petrolero, en donde el sector liderado por su secretario general -Claudio Vidal- se encuentra en conflicto con sectores de la oposición que se niegan a seguir la línea sindical. En este contexto incluso se han producido suspensiones de miembros de Comisión Directiva y hasta se han generado algunas renuncias.

La falta de un liderazgo fuerte genera que muchos delegados tomen decisiones por su cuenta y llevan a los trabajadores a realizar medidas. Entre lo más reciente se encuentra el ejemplo de Rubén Uribe, secretario adjunto del sindicato que lidera uno de los reclamos a pesar de que el gremio no está de acuerdo.

La presencia de Gendarmería

Para poder llevar adelante las tareas en yacimiento, nuevamente la Gendarmería Nacional debió hacerse presente en Santa Cruz, como ocurriera hace varios años atrás y que derivó en serios enfrentamientos y en la muerte de un oficial de la Policía.

Hoy, un grupo significativo de gendarmes custodian las instalaciones de YPF y Sinopec, en la zona norte de Santa Cruz. Al principio del conflicto, cuando se impedía el ingreso a yacimiento llegaron a ser 170 efectivos.

Las medidas -que continúan con el paro de actividades aunque no se afecta la producción- son llevadas adelante por el grupo disidente encabezado por Uribe.

El secretario general Claudio Vidal es partidario del diálogo para finalizar con el conflicto, llamando incluso a los trabajadores a “proteger las fuentes laborales y ante cada conflicto suscitado, a respetar los procesos y plazos legales, a buscar las alternativas institucionales y al diálogo permanente para evitar acciones irracionales que luego perjudican esencialmente a nuestras fuentes laborales y a nuestra institución gremial” y advirtió que existen “ciertos focos” que responden a “sectores opuestos a nuestra gestión y a la oposición de turno, buscando solamente un rédito personal, pretendiendo quebrantar la paz social”.