Santa Cruz (EP) 30 de May. – Para festejo del Gobierno, baja el petróleo en el mundo: ¿frenará el aumento del precio de la nafta en Argentina?

Justo cuando arreciaban las críticas por la falta de actualización en el precio de los combustibles, o algunas petroleras imponían un sistema de cupos de entrega, surge un cambio de contexto global que le da mayor margen de maniobra al Gobierno. El crudo se abarata y calma tensiones. Lo que viene

En uno de los momentos más difíciles de su gestión, Macri encontró una inesperada fuente de satisfacción: el precio del petróleo, que comenzó a descender.

Esto, luego de un proceso de fuertes subas que lo llevó a un nivel tal que el Gobierno lo apuntó como uno de los factores globales negativos que justificaban un rápido acuerdo con el FMI.

Cuando Macri dio su aparición televisiva en la que adelantó el pedido de un préstamo stand by, el barril cotizaba a $80.

El Gobierno sufría el embate de las petroleras y de estaciones de servicio, que ejercían su poder de lobby para que aprobara cuanto antes un alza en el precio de los combustibles.

Con un dólar que ya no podía ser utilizado como “ancla” inflacionaria, y en plena puja política por actualizar tarifas, el único elemento a mano para contener los precios era el de las naftas, lo que colocó al Gobierno en una postura de tensión frente al sector de combustibles.

Para los funcionarios, se hacía muy difícil argumentar en contra de los empresarios, quienes señalaban que sus costos se habían elevado porque el petróleo en el mundo estaba más caro.

En este contexto, las petroleras estimaban que las naftas y el gasoil tenían que aumentar no menos de un 12% y de manera inmediata.

En rigor de verdad, estas quejas parecían bien fundadas, ya que el sector de los combustibles generó un verdadero “boom” de importación: sólo en el primer bimestre las compras al exterior fueron 11 veces superiores a las de otros períodos como 2015-2016.

Según pudo constatar iProfesional a partir de información aportada por empresarios del expendio, compañías como Shell, Esso, Petrobras y Oil compraron a razón de 27.500 barriles por día: hace tres años, ese número no llegaba a los 2.400.

Mientras el ingreso de crudo se expande, la producción nacional sufre una caída cada vez más pronunciada.

“El crudo es el insumo principal de las refinerías. Representa el 80% del costo de la producción básica”, afirma el consultor especializado Eduardo Barreiro.

Acuerdo con pronóstico incierto

Desde hace ya varios meses el Gobierno ejerce una marcada influencia en las decisiones de YPF, más allá de que siempre hizo referencia a una empresa “libre” operando en un mercado desregulado.

Con la estatal como punta de lanza, los funcionarios “fumaron la pipa de la paz” con los empresarios, con quienes acordaron congelar el precio de las naftas hasta junio inclusive para demorar el efecto contagio de un dólar que pasó de $20 a $25.

La viabilidad del acuerdo fue puesta en duda desde el primer momento. Al punto que firmas como Axion buscaron un modo “elegante” para quedar bien con Macri sin resignar tanto dinero: comenzaron a dosificar entregas de gasoil y establecer un sistema de cupos.

Como telón de fondo, la suba del barril de crudo parecía imparable y se hablaba de un barril superando los u$s100 en poco tiempo.

Pero ocurrió lo impensado. Se sucedieron una serie de acontecimientos que cambiaron de golpe ese ciclo alcista y el precio fue descendiendo hasta posarse en u$s75. Más aun, hay claros indicios sobre la persistencia de una tendencia bajista.

Gentileza I Profesional