Neuquén (EPatagonicas) 11 de Dic. – Los pocos interlocutores que tiene en el país el representante de Chevron para América Latina, Ali Moshiri, lo notaron muy enojado en los últimos días. El arquitecto de las inversiones de la compañía en la región todavía no puede digerir el fallo de la Corte Suprema de Justicia que obligará a difundir el contrato que firmó con YPF por Loma Campana. Le cuesta comprender por qué se busca afectar a su empresa, que ingresó al país 2.500 millones de dólares que se liquidaron al tipo de cambio oficial, la inversión extranjera directa más importante de la última década. Y el enojo de Moshiri tiene inquietos a varios actores locales. Fuentes cercanas a la operación del principal yacimiento no convencional fuera de América del Norte aseguran que Chevron analiza bajar equipos de Loma Campana.

La medida, que de ocurrir tendrá un fuerte impacto en la actividad, sería una especie de reprimenda pero a su vez obedece a razones económicas: todos esperan un 2016 complicado y la compañía estadounidense ya anunció recortes en inversiones en todo el globo.

Todavía nadie habla de números, pero dan por descontado que la actividad se resentirá en el 2016. En YPF ni siquiera tienen una hoja de ruta para el año entrante porque nadie sabe a ciencia cierta cómo se ordenará la macroeconomía con la asunción del nuevo gobierno. Y encima, su principal socio deja entender que podría sacar el pie del acelerador del principal proyecto de inversión en la cartera de la compañía.

Sobre el contrato, el departamento de Legales de la empresa de bandera analiza cómo cumplirá con un fallo que considera “flojo de papeles”. Aseguran que se consultaron juristas internacionales que criticaron los argumentos de los tres jueces que votaron a favor y dicen que el propio presidente del organismo, Ricardo Lorenzetti, no midió las consecuencias de una decisión que buscaba tener impacto político.

Difusión

Por lo pronto, el contrato se difundirá completo de forma pública, probablemente a través de un comunicado de prensa. También debería comunicarse a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Pero la estrategia tiene que ser consensuada con Chevron, que sin ser parte de la causa que se abrió con el reclamo del diputado socialista Rubén Giustiniani se ve afectada por el resultado.

El contenido del contrato es por estas horas un misterio. Fuentes que accedieron al documento revelaron a este medio que tiene varias cláusulas complejas pero que lo más sui géneris es la triangulación con empresas offshore para el arribo de fondos.

“Se creó un tubo para que cada dólar que ponga Chevron en Estados Unidos llegue a los pozos en Neuquén. La idea fue blindar ese dinero en momentos en que ambas compañías estaban bajo amenaza de embargos: Chevron por la causa en Ecuador e YPF por la expropiación, que aún no había sido resulta con Repsol”, confiaron las mismas fuentes.

Explican a su vez que ese “tubo”, integrado por al menos tres compañías en paraísos fiscales como el estado de Delaware en Estados Unidos, es ciento por ciento propiedad de YPF, por lo que Chevron exigió una serie de garantías sobre el manejo de ese dinero, uno de los puntos que seguramente traerá más polémica cuando el contrato se difunda.