Neuquén (EPatagonicas) 28 de Feb. – Según consultoras de empleo en la provincia de Neuquén, en estos meses se dieron bajas y reducciones en los contratos y rotaciones de personal para no despedirlos. Se mantiene la parte laboral, pero las reducciones impactan en lo salarial.

Desde su impulso, en el año 2012, la formación Vaca Muerta fue en constante crecimiento, con una creciente oferta de empleo en la región.

Sin embargo, las actuales condiciones económicas han puesto un freno a la actividad que marcha a ritmo lento.

Según las principales consultoras de empleo, la actividad no está parada pero identifican las señales de la crisis. En una de ellas, de 25 búsquedas abiertas sólo 5 o 6 son para el petróleo. En otra, comentaron que la semana pasada se publicó una solicitud para una operadora y llegaron 400 currículum vitae, según se consigna en el suplemento Energía, del diario “Río Negro”.

Las cuatro consultoras principales de empleo coincidieron en la merma de la actividad que comenzó en el 2015, y señalaron que en estos primeros meses todo se reduce al mínimo, mediante bajas de los contratos o disminución de horas extras, horas taxis o tareas anexas.

Los trabajos en riesgo en la industria petrolera son los menos calificados, que son los que más inconvenientes tendrían para insertarse en el mundo laboral en caso de perder el trabajo. Lo mismo ocurre con las personas mayores de 45 años, que son muchas en el mundo petrolero.

En contrapartida, las pocas búsquedas laborales que sí persisten son de personal para cubrir desde mandos medios hacia arriba, como técnicos, ingenieros, geólogos. En los puestos de base se nota más la recesión y las búsquedas para el primer trimestre se presentan con cautela.

Según una de las consultoras, si se hace una comparación interanual, el nivel de empleo está 7 puntos por debajo del año pasado. Y el 2015 terminó con seis puntos por debajo del registro anterior.

Esta baja en la cantidad de vacantes en las plataformas de búsquedas de empleo marca los designios de la crisis petrolera. Ahora, por cada puesto de demanda llegan unos 400 currículums.

Según las consultoras en estos meses se dieron bajas y reducciones en los contratos, pero también se manejaron artilugios como rotaciones de personal para no despedirlos, se pusieron al día con francos, licencias y aprovecharon para saldar esas situaciones. Se mantiene la parte laboral, pero las reducciones impactan en lo salarial.

La variable de ajuste por estas horas son los salarios. Estos son buenos en épocas doradas pero si sólo se cobra el básico, sin horas extras, ni horas taxi, se vienen a pique. Por ejemplo, un ingresante en campo percibe neto (con descuentos de ley) unos $ 37.000, mientras que la base, sin horas extras, ni adicionales, se reduce a $ 16.000 aproximadamente. Una categoría intermedia de $ 42.000 baja a $ 20.000 y un especializado (como puede ser un perforador) de $ 50.000 pasará a ganar $ 22.000, según consigna la nota de Lorena Vincenty.

Otra variable para ajustar es el tiempo del contrato. Cuando antes pedían un servicio por semanas o meses, ahora lo hacen por un par de días.

La restricción se da en todos los sectores, tanto en operadoras –que por volúmenes de puestos tienen menos bajas– como en empresas de servicios. El cuidado en los costos no discrimina y tratan de ser eficientes, buscan hacer lo mismo con menos recursos o con los mismos hacer más cosas.

En casi todas las consultoras sostienen que la profesionalización para trabajar en el shale es mucho más alta que la requerida para los convencionales.

Los principales rubros que se demandan son técnicos, ingenieros y oficios manuales calificados. A su vez, la experiencia y buena calificación en el trabajo de campo son muy valoradas. Para las consultoras existe una gran dificultad para encontrar gente preparada y es por eso que muchas empresas tratan de retener a toda costa su personal capacitado.

Por otra parte, según algunas consultoras, actualmente las operadoras que producen gas piden más personal que las de petróleo.

Algo similar ocurre con la industria eléctrica. En la región hay varias centrales térmicas que suelen tener demanda permanente, al igual que las represas Piedra de Águila, El Chocón-Arroyito o Planicie Banderita.

En estos casos, las búsquedas están dirigidas a técnicos bien formados para taller u operaciones, operadores centrales o mecánicos.