Neuquén (EP) 18 Oct. – El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) puso en marcha en Neuquén un modelo para detectar zonas con riquezas petroleras.

El avance tecnológico en la industria petrolera que busca bajar costos y acortar tiempos de producción entre otros objetivos, sumó en la región neuquina la posibilidad de usar micro sensores que permiten identificar potenciales zonas hidrocarburíferas.

Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) han desarrollado 15 prototipos de estos dispositivos, denominados sistemas micro-electro-mecánicos (MEMS, por su sigla en inglés).

Los sensores –más pequeños que una moneda de un centavo (5,5 x 11 milímetros)– se colocan en el terreno y permiten caracterizar el suelo en función de las ondas sísmicas reflejadas a través del mismo, las cuales se generan a partir de vibraciones inducidas artificialmente y en forma controlada.

La idea del desarrollo de los sensores surgió por la consulta de una empresa dedicada al estudio de prospección geofísica que quería pasar a una tecnología más moderna. “Para la misma época hubo una convocatoria para un proyecto de cooperación bilateral con la Unión Europea, lo cual nos permitió financiar la fabricación de los primeros prototipos”, detalló Pablo Granell, del Centro de Micro y Nanoelectrónica del INTI en declaraciones a la prensa.

Para el funcionamiento del sistema se disponen en el terreno cientos de sensores y se inducen vibraciones en el suelo de forma artificial. Las ondas producen reflexiones y refracciones cada vez que hay un cambio de material en las capas de la tierra. Luego se registran las señales de cada sensor y estas son interpretadas por geólogos. “Lo que se obtiene es un mapa estructural que refleja la variación espacial (en profundidad) de las capas geológicas. Interpretado con el modelo adecuado, permitiría determinar dónde puede haber reservorios de petróleo”, resumió Granell.

En este sentido, indicó que “la tecnología MEMS está bastante establecida, lo que nosotros hicimos fue pensar y adaptar el diseño para esta aplicación en particular”. Dijo que todavía no fue comprobado en campo porque se está haciendo la validación de los parámetros de diseño en laboratorio. “Llegado el caso, se necesitaría una empresa concretamente interesada para probarlo”, afirmó.

En cuanto a los costos del desarrollo, Granell señaló que son elevados. “La fabricación de los sensores se abarata en función de la cantidad que se produzcan. También hay un alto costo involucrado en el resto del equipamiento, es decir en los sistemas de computación para analizar los datos recolectados”, indicó.

Gentileza Río Negro – Revista Petroquimica