Neuquén (EPatagonicas) 16 de Marzo. – El vertiginoso crecimiento de Añelo, un pueblo del suroeste de Argentina, a la sombra de la explotación de los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, se trastocó por la caída mundial de los precios del petróleo, que ha frenado el desarrollo local y amenaza inversiones y empleos.

La gran formación geológica de gas y petróleo de esquisto (de roca), situada en la provincia de Neuquén, comenzó a explotarse a mediados de 2013, por la estatal empresa Yacimientos Petroliferos Fiscales (YPF), en asociación con la transnacional estadounidense Chevron.

“Fue cuando tuvimos una explosión interesante en materia de crecimiento con el plan estratégico de desarrollo que venimos impulsando de radicar todas las empresas de servicios petroleros en Añelo. Eso nos ayudó muchísimo a crecer, a desarrollarnos como pueblo”, recordó a IPS su intendente (alcalde), Darío Díaz.

La población de este pueblo patagónico, a 100 kilómetros de Neuquén, la capital provincial, que era de unos 3.000 habitantes se duplicó a 6.000.

Ello sin contar la enorme circulación de operarios, técnicos, ingenieros y ejecutivos de las corporaciones petroleras, junto con camioneros que proveen materiales al yacimiento de Loma Campana, a ocho kilómetros de Añelo.

“Teníamos unas 10 empresas de servicios asentadas en Añelo y hoy ya tenemos operando alrededor de unas 40 y unos 160 convenios de radicación firmados con otras más”, explicó el intendente.

Vaca Muerta, con 30.000 kilómetros cuadrados ricos en petróleo y gas de esquisto o lutitas, también conocido por el vocablo inglés “shale”, convirtió a este país en el segundo del mundo en producción de hidrocarburos no convencionales, detrás de Estados Unidos.

Loma Campana, con 300 pozos activos y una inversión acumulada de 3.000 millones de dólares, produce actualmente 50.000 barriles (de 159 litros) diarios de petróleo, según datos YPF.

La atracción del oro negro alentó grandes inversiones públicas en Añelo y otros pueblos cercanos. Se anticipaba que en 15 años su población alcanzaría los 25.000 habitantes.

“Estamos haciendo dos escuelas, un hospital. Se ampliaron los colegios primarios y secundarios. Estamos haciendo plazas y una nueva subestación de energía. Hicimos una planta potabilizadora de agua, mejoramos servicios cloacales. Realmente en materia de obras públicas hicimos bastante, siempre pensando en el crecimiento”, detalló Díaz.

Pero la expansión del pueblo trajo problemas también.

El intendente explicó, como ejemplo, que el alquiler mensual de una vivienda de dos dormitorios pasó de unos 33 dólares a 100 y que un terreno que antes valía 1.700 dólares, ahora no se adquiere por menos de 130.000.

“Esos son los cambios abruptos que tiene el petróleo”, analizó. “Lo que más sufrimos los antiguos pobladores de Añelo fue ese impacto social de tanto movimiento, de tantos vehículos, de tanta gente, que te trae inseguridad y otras cosas más, razonables en cualquier desarrollo”, reflexionó Díaz.

Ahora, nuevas complicaciones

Ahora Añelo teme que además de los costos pagados por un desarrollo explosivo, finalmente el prometido progreso no llegue.

El 4 de marzo, el presidente saliente de YPF, Miguel Galuccio, anunció en una conferencia con inversores internacionales que los recortes del sector en 2016 se reflejarán en que el bloque de Vaca Muerta “irá más lento”.