Buenos Aires (EP), 05 de octubre 2021. El petróleo convencional de la Cuenca del Golfo San Jorge aún tiene mucho para dar al abastecimiento del país.

Vaca Muerta recibió toda la atención en este último lustro. La roca de esquisto que es objetivo de buena parte de los proyectos de petróleo y gas de la Cuenca Neuquina (el 30% del crudo y del gas del país ya es shale). No obstante, en la Cuenca del Golfo San Jorge todavía dan pelea con los hidrocarburos convencionales para asegurar el abastecimiento en el país.

Para colmo se le suma el golpe que dio la pandemia del COVID-19. La presencia del virus y todas las medidas de seguridad sanitaria en la industria petrolera llevaron a la paralización a fines de marzo y durante todo abril.

La cuenca en su conjunto pasó de 235 mil barriles por día de petróleo a principios de 2018 a 203 mil barriles por día siguiendo los últimos datos completos de agosto. Aún con ese desplome, la actividad de la San Jorge aporta el 39% del crudo a nivel país.

En el sur de Chubut, la producción pudo sostenerse gracias al historial de exportaciones que se retomaron después de la crisis del WTI de abril (cuando el barril llegó a cotizar en negativo). La actividad también empieza a acomodarse, pero al igual que en el resto del país todavía faltan señales desde la política y la macroeconomía para un nuevo despegue.

Pan American Energy sostiene buena parte de la producción gracias a Cerro Dragón, el yacimiento de petróleo convencional más grande del país. Con más de 4000 pozos productores, el bloque de PAE (el 75% de ellos lo hacen a través de recuperación secundaria) con una producción de 99 mil barriles por día y 8 millones de metros cúbicos de gas.

YPF está desarrollando la recuperación mejorada de petróleo (EOR, por sus siglas en inglés), más conocida como “recuperación terciaria”. La instalación de plantas de polímeros en el yacimiento Manantiales Behr permitió multiplicar la producción: superó los 23 mil barriles por día y es el tercer bloque productor del país.

Santa Cruz también busca fortalecer su zona norte. La provincia tiene dos cuencas: al sur, compartida con Tierra del Fuego, tiene la zona continental de la Cuenca Austral (más conocida por sus desarrollos offshore en materia de gas natural); y al norte ocupa la mitad de la Cuenca del Golfo San Jorge, una zona que además de contribuir al abastecimiento de petróleo del país, cuenta con dos plantas de despacho para exportación: Terminales Marítimas Patagónicas (Termap), una en la ciudad chubutense Comodoro Rivadavia y otra en la santacruceña Caleta Olivia.

CGC (Compañía General de Combustibles) compró los yacimientos de Sinopec, bloques como El Huemul-Koluel Kaike, Piedra Clavada, Cañadón Seco, entre otros, pasando a la petrolera del grupo empresario de la familia Eurnekian.

Los volúmenes de producción que dejó Sinopec son muy bajos y los yacimientos no están en condiciones. CGC comenzó con una campaña de acondicionamiento y eficiencia con nuevos equipos de pulling y workover. Solo con eso, la producción podría mejorar y CGC mediría el potencial futuro, antes de pensar en una campaña de perforación que le resultaría mucho más costosa en esta etapa inicial.

Por su parte, YPF informó que realizará su primer pozo horizontal en la provincia de Santa Cruz con objetivo en la formación Pozo D-129. Las expectativas de la petrolera es llegar a objetivos de reservorios tight, es decir depósitos de muy baja permeabilidad, pero de gran capacidad de almacenaje.

Las autoridades de la Provincia, YPF y el Instituto de la Energía recorrieron el bloque Cañadón León-Meseta Espinosa, cercano a la localidad de Cañadón Seco donde YPF se encuentra perforando el pozo CL- 2495(h). Lo peculiar de este pozo es que, una vez alcanzado los 2400 metros de profundidad (hoy cerca de los 1500 metros), navega de manera horizontal por 1000 metros dentro de los reservorios tight con petróleo ya comprobado.

Fuente https://www.runrunenergetico.com/