Neuquén (EPatagonicas) 25 de Noviembre. – Gustavo Bianchi, investigador del Conicet, señaló que el petróleo no convencional no es sencillo de transportar, por lo que habilita la implementación de proyectos petroquímicos en Neuquén para agregar valor al hidrocarburo. Bianchi lidera una iniciativa conjunta entre el Conicet y la provincia para crear un centro de tecnología energética en la región.

La producción de petróleo no convencional ya representa un 20% de la oferta total de crudo de Neuquén, el mayor polo hidrocarburífero del país. La extracción de shale oil en Vaca Muerta, aportada en su enorme mayoría por YPF, ronda los 25.000 barriles diarios. Son cifras significativas, aunque aún no permiten hablar de un desarrollo comercial probado de petróleo de arcillas, tal la denominación que recibe el crudo que se explota con métodos no convencionales. Resta recorrer todavía un largo trecho de la curva de aprendizaje que permita despejar la ecuación técnica-económica de Vaca Muerta.

Sin embargo, algunos sectores han empezando a visualizar cómo agregarle valor in situ a ese petróleo. En ese grupo figura Gustavo Bianchi, ex presidente de Y-Tec, la empresa de tecnología creada por YPF y el Conicet, que fue contratado como consultor por la provincia de Neuquén para evaluar la posibilidad de realizar un centro de Investigación y Desarrollo (I+D) aplicado a la industria hidrocarburífera. En el marco de esa iniciativa, que impulsa una articulación entre el organismo científico y la provincia patagónica, uno de los objetivos es estudiar la implementación de proyectos petroquímicos que procesen en la provincia patagónica el shale oil de Vaca Muerta.

“La petroquímica del shale oil es una oportunidad de inversiones de la que aún no se ha comenzado a discutir”, explicó Bianchi, investigador del Conicet, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía. El crudo no convencional tiene una serie de particularidades que podrían motorizar este tipo de emprendimientos. Posee un alto contenido de parafina –señaló– que provoca que no sea posible trasportarlo por los mismos ductos que los utilizados para trasladar crudo convencional.

“No es apto para refinación, por lo que es muy rentable la petroquímica en las cercanías de las bocas de pozo”, enfatizó Bianchi, con un extenso paso por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Según los números proporcionados por el especialista, la instalación de un craqueo catalítico profundo que procese el crudo de Vaca Muerta alcanzaría un rendimiento del 8% en etileno, 28% en propileno y 18% en butileno, “con lo que se justifica montar un complejo petroquímico de polipropileno”. Puede proveer etileno a un futuro complejo basado en steam cracking de etano y otros derivados petroquímicos en plantas satélites, agregó.

En conjunto

La plataforma acercada por Bianchi a las autoridades neuquinas apunta a establecer un Centro de Tecnología Energética en la provincia patagónica, que se dedique a investigar, desarrollar y dar asistencia técnica a las empresas que estén operando campos petroleros en Neuquén. “La idea es trabajar con productores de servicios para armar un centro tecnológico. En Y-Tec nos dedicamos muy fuerte a la geoquímica y a la geología, pero falta lo que es geofísica y geomecánica. Nuestra meta es complementar lo que ya hay en el sistema”, destacó Bianchi.

En los meses que restan de 2015, las partes se dedicarán a la firma de un convenio entre Conicet y Neuquén para darle forma al proyecto. “Con la autorización de Roberto Salvarezza (presidente del Conicet) estoy asesorando al Gobierno de Neuquén para ver la viabilidad de crear un centro de tecnología energética dentro de la Fundación Alejandría (la sociedad creada por la Gobernación de Sapag para canalizar la inversión en Responsabilidad Social Empresaria que aportan las petroleras)”, precisó Bianchi.

A largo plazo

Desde la óptica del especialista, las unidades petroquímicas que podrían instalarse a las puertas de Vaca Muerta podrían producir naftas ricas en aromáticos que justificarían un complejo BTX (Benceno-Tolueno-Xileno) integrado con PTA (Ácido tereftalatopurificado) y PET (Tereftalato de polipropileno).

“Estos productos pueden salir por el Pacífico con muy buenos precios y demanda creciente. Podemos estimar que unos 1.500 pozos del shale oil podrían aportar, por año, aproximadamente 1 millón de toneladas (Tn) de propileno; 400.000 Tn de etileno; 720.000 Tn de butileno y 1.250.000 Tn de nafta”, cuantificó Bianchi.

“Tenemos que afianzar el rol protagónico en la industria química del país y proyectarlo a la región, con una petroquímica desplegada y sustentable, desarrollada sobre la base de productos básicos e intermedios, competitiva, de escala mundial, con tecnología de última generación y gestionada por profesionales altamente capacitados”, se ilusionó.

Amplio espectro

La clave es la identificación de necesidades de los actores que participan del sector hidrocarburífero. El Centro que aspira a conformar Bianchi tiene –además de la petroquímica– otras cuatro líneas de investigación.

En primer lugar, una enfocada desde la geociencia en el estudio y desarrollo de los recursos no convencionales de hidrocarburos, que se apoyará en la geología, la geomecánica, la geofísica y la geoquímica. “Los estudios en geociencia son de suma importancia para entender el comportamiento del fluido no convencional; para ello formarán parte del staff los mejores profesionales del país, y tendremos una red nacional e internacional de Universidades. Construiremos laboratorios propios con tecnologías de punta y plantas pilotos y obtendremos financiamiento internacional con proyectos destacados”, indicó Bianchi. Se realizarán análisis de atributos sísmicos, medición de las propiedades mecánicas, modelado geomecánico y microsísmica, entre otras actividades.

También se trabajará en la ingeniería de yacimientos, que involucra el estudio y desarrollo de yacimientos no convencionales, campos y cuencas maduras, así como las fronteras exploratorias.

A la vez, se prestará atención a la investigación y desarrollo en la fisicoquímica de aguas, biología molecular y bio/fitorremediación; al impacto económico y social de la actividad petrolera; y a la capacitación y desarrollo de recursos humanos.

Fuente Revista Petroquimica