Neuquén (EP) 02 de Junio. – Complicaciones para el cobro de los Repro, demoras en trámites de jubilaciones y despidos en las compañías contratistas complicaron las negociaciones paritarias del sector petrolero, al menos con los representantes sindicales de base y jerárquicos de Neuquén.

Aunque todo se encaminaba para que el último miércoles los sindicalistas neuquinos Guillermo Pereyra y Manuel Arévalo estamparan su firma en el Ministerio de Trabajo de la Nación al acuerdo con la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) y la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (Ceope) para elevar sus ingresos entre 20% y 22%, estos conflictos postergaron el cierre por algo que los neuquinos entienden como «incumplimientos del Estado y de las empresas».

No obstante, una fuente al tanto de las negociaciones dijo que ese es un problema puntual y que el resto de los sindicatos que operan en otras provincias se dispone a suscribir los nuevos términos salariales la semana que viene: será un 20%, con un 10% retroactivo a abril y el resto en el cuarto trimestre, con una cláusula gatillo (que se disparará automáticamente si la inflación resulta mayor que la cifra convenida) y sin suma fija.

Las negociaciones con los neuquinos, en tanto, entraron en un impasse hasta el 16 de junio, días después de que Pereyra retorne de Ginebra, Suiza. Allí hablará el viernes 9 en la 106 conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según Pereyra, senador nacional por el Movimiento Popular Neuquino (MPN), los subsidios de $ 20.000 mensuales para 1700 trabajadores (acordados con el Estado nacional) se vienen abonando con retrasos y solamente a una ínfima parte del total, que serían unos 400 ex empleados de las empresas del sector.

Por otro lado, los sindicatos denunciaron que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) viene trabando el trámite de jubilaciones para quienes ya cumplen con la antigüedad legal.

Y frente a las empresas, el reclamo es que terminen con los despidos, que son corolario de una crisis que parece no tener fin, cuando la producción de petróleo en el país ya retrocedió a niveles de hace 25 años.

Fuente Cronista