Buenos Aires (EP) 17 de Agosto. –  Desde enero hasta junio, los equipos de drilling, workover y pulling retrocedieron de 262 a 247. Si se confirma el congelamiento de precios que anunció el gobierno, el retroceso se agudizará.

El “boom de Vaca Muerta” viene siendo una frase recurrente en los últimos tiempos para graficar el despegue de la inversión en materia de exploración y producción hidrocarburos. Sin embargo, la cantidad de equipos petroleros de drilling (perforación), workover (terminación) y pulling (mantenimiento y reparación), indicadores de la actividad en los campos, está lejos de mostrar de evidencias de un crecimiento disruptivo. En el primer semestre, el total de equipos se mantuvo relativamente estable aunque con una tendencia a la baja. En enero eran 262, en marzo el número seguía siendo el mismo, en abril se redujo a 261, en mayo a 252 y en junio a 247.

La baja de equipos se concentra fundamentalmente en cuencas convencionales como la del golfo San Jorge, el norte de Santa Cruz y también en algunas provincias de mediana relevancia como Mendoza, pero Vaca Muerta no alcanza siquiera para compensar ese retroceso.

En la industria argumentan que con las nuevas técnicas de perforación horizontal la cantidad de equipos pierde cierta relevancia como indicador de la actividad porque los pozos son cada vez más largos y lo que importa ya no son tanto los equipos sino los metros perforados. Es decir, se necesitan equipos más potentes que puedan perforar una rama lateral que suele superar los 3000 metros. Sin embargo, las ramas laterales tampoco son nuevos.

En sus comienzos en Vaca Muerta YPF apostó por los pozos verticales, pero luego esa apuesta fue dejada de lado y hace varios años que el foco está puesto en pozos cada vez más largos. Por lo tanto, la variación registrada en la cantidad de equipos durante el primer semestre no puede ser adjudicada a un cambio de tendencia que viene desde antes.

Más allá de la relevancia y potencialidad que se le adjudica a Vaca Muerta, pareciera estar claro que la industria petrolera en lo que va del año sintió el impacto que significó el cambio en la política de subsidios y la crisis de la economía en general, aunque está claro que mucho menos que en otros sectores.

Ahora, en cambio, la discusión que se abrió sobre la posibilidad de congelar el precio del barril de crudo por 90 días en medio del descontrol cambiario de los últimos días activó todas las alarmas porque eso sí que terminaría de acentuar una tendencia a la baja. En el sector estiman que 5 o 6 equipos saldrían de actividad prácticamente de modo inmediato si finalmente se confirma que el precio del crudo a nivel local permanecerá congelado con un dólar de 45,19 pesos y un Brent de 59 dólares.

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