Buenos Aires (EPatagonicas) 15 de Marzo. – La petrolera estatal invirtió más de u$s 1.000 millones en el mayor complejo industrial argentino para hacer la nueva planta de coque en reemplazo de las instalaciones que se quemaron en 2013. Producirá 7% más de naftas, 30% más de gasoil y estará en condiciones de procesar más petróleo pesado.

Desde la Autopista Buenos Aires-La Plata se puede ver un gigante de acero y caños incapaz de pasar inadvertido. Se trata de la nueva unidad de coque de YPF que estamos a punto de visitar. Gustavo Chaab, gerente del Complejo Industrial La Plata (CILP), brinda un dato que alcanza para corroborar la magnitud de la obra casi terminada: tiene una altura cercana a la de la Catedral de la capital provincial y es una de las estructuras industriales más elevadas de todo Buenos Aires.

Una de las páginas más oscuras dentro del CILP se escribió el 2 de abril de 2013, cuando la excesiva lluvia desbordó los piletones de agua tratada, elemento que –en combinación con desagües industriales y líquidos pluviales– tomó contacto con un horno de la destilería y provocó un incendio sin precedentes. “Ése fue un día muy difícil para todos los platenses y para nosotros en particular, ya que no sólo debíamos atender la emergencia, sino que también estábamos expectantes de lo que pasaba en nuestros hogares. Siempre voy a destacar y ponderar el esfuerzo que realizaron muchos profesionales, resca-tistas, bomberos, brigadistas y personal de seguridad, quienes comprometieron sus mayores esfuerzos para controlar y extinguir el incendio sin que se produjeran víctimas ni daños mayores en otras instalaciones”, evoca el directivo.

El siniestro arrasó con la vieja planta de coque y significó, también, el principio de una nueva historia. “Si bien se tenía pensado sacar de servicio esa unidad y construir una nueva, puede decirse que el incendio aceleró nuestros planes”, explica.

De vital importancia para la compañía, en particular, y para el país, en general, el emprendimiento constituye la principal inversión llevada a cabo en el CILP desde fines de los años 80 y principios de los 90, cuando se construyeron tres plantas: la de coque “B” (que hoy produce unas 300.000 toneladas –Tn– anuales), la de catalítico “B” y la de HDS o HTG “A”. “Por entonces, el descubrimiento de Loma La Lata había motivado que toda la generación eléctrica que se obtenía con fuel oil pasara a hacerse con gas, lo que dejó este recurso disponible para la elaboración de naftas y gasoil. Nuestras nuevas instalaciones –la planta de coque que estamos por inaugurar, la de CCR que pusimos en marcha en 2013 y la de HTG “B” de 2012– son de una magnitud similar a aquéllas y representan una inversión de más de u$s 1.700 millones, 1.000 sólo en la planta de coque. Estamos, en suma, ante una de las mayores iniciativas de las últimas décadas. Y esperamos que sea la primera de muchas más”, se ilusiona Chaab.

Trabajo de equipo

El trabajo diario en el CILP es, según el ejecutivo, “tremendamente desafiante, dinámico y muy exigente”. “Para llevarlo a cabo, YPF cuenta con un excelente equipo de profesionales, técnicos y operadores, quienes hacen que mis tareas cotidianas resulten mucho menos complejas y más seguras”, enfatiza.

Cada jornada, acota, es muy entretenida. “Veo y valoro el esfuerzo de miles de trabajadores que llegan desde muy temprano para aumentar la producción, con mucho cuidado por la seguridad de las personas, el medio ambiente y las instalaciones. Cada día hay algo nuevo que aprender y mejorar aquí. Conformamos un gran equipo y todos tratamos de tirar hacia delante por el bien de nuestros clientes, la empresa, la región, la provincia y el país”, asevera.

De otro modo, admite, no hubiera sido posible avanzar con la nueva planta de coque, emprendimiento que ampliará la Refinería La Plata, cuya capacidad de conversión será similar a la de las refinerías más avanzadas del planeta. “Esta obra tendrá un fuerte impacto en el procesamiento de crudo y la capacidad de producción de naftas (que se elevará un 7%) y gasoil (que crecerá un 30%) en esta refinería, ya que permitirá garantizarle al país un gran porcentaje del combustible líquido que hoy importa. Esto será más relevante aun cuando se normalice la situación internacional del precio del barril”, destaca.

Es cierto, reconoce, que con la nueva planta no va a eliminarse del todo la importación, porque a veces resultará operativamente necesario recurrir a ella. “Pero vamos a minimizar esa necesidad”, sostiene.

Cifras elocuentes

El objetivo principal de la unidad de coque que YPF está montando en el CILP es promover el craqueo de moléculas de hidrocarburos pesados (de alto peso molecular) a través de ciertas condiciones de proceso (más de 500 °C) y suficiente tiempo de reacción (24 horas en cámaras) para convertirlos en Gas Licuado de Petróleo (GLP), naftas, gasoil y gasoil pesado. “Este último recurso será enviado a otras unidades de conversión disponibles en la refinería para obtener también de él otro volumen adicional de GLP, naftas y gasoil. Dentro de una planta de coque, éste es un subproducto de bajo valor económico”, detalla Chaab.forma1.1

La inversión es especialmente significativa para aquellos crudos pesados expuestos a los precios internacionales, como el Escalante que se obtiene en Chubut. Vale aclarar que la Refinería La Plata ya cuenta con una unidad de coque de 3.700 metros cúbicos (m³) diarios que está en funcionamiento desde 1988, por lo que la nueva –de 4.400 m³ por día– permitirá más que duplicar la capacidad de tratamiento de residuos pesados. “Esta nueva unidad surgió como reemplazo de la vieja planta de coque ‘A’ que dejó de funcionar en 2013, tras más de 60 años de utilización. Un incendio la sacó de circulación, aunque en verdad ya estaba previsto desmantelarla”, acota el ejecutivo.

A su criterio, tener una fuente de disposición de dichos residuos pesados permitirá aumentar el nivel de procesamiento de petróleo crudo en la refinería, que hoy se halla limitado por la falta de mercados y precios atractivos para colocar fondos no convertidos.

Así, la refinería elevará sustancialmente la capacidad productiva, que pasará de 26.500 a 30.000 m³ por día de crudo la mayoría del tiempo. “Estamos hablando de un aumento de un 12% en su capacidad de refinación de petróleo. Pero lo que resulta más importante es que la producción de naftas más gasoil crecerá en 600.000 m³, mientras que la de carbón lo hará en 164.000 Tn anuales con respecto a las mayores producciones históricas de este complejo, cuando contaba con la vieja unidad de coque ‘A’. En comparación con la situación actual, se producirán 1.190.000 m³ más por año de naftas más gasoil y 360.000 Tn adicionales de carbón de coque”, completa.

Fuente Revista Petroquimica