Neuquén (EP) 21 de Nov. – La crisis abierta por el congelamiento del crudo repercute en las inversiones para el año entrante. Estiman que recién a partir del segundo semestre es posible una reactivación.

El congelamiento del precio de los combustibles y del barril que fijó el Decreto de Necesidad y Urgencia 566/19 terminó la semana pasada, pero sus efectos sobre el nivel de la actividad en el sector hidrocarburífero, y en Vaca Muerta en particular, podrían extenderse por varios meses más.

La desaceleración del ritmo de las inversiones comenzó a manifestarse a los pocos días del DNU con la salida de servicio de torres de perforación que a la fecha se cuentan en más de una docena. El retiro del país de sets de fractura, como hizo Schlumberger, se suma a un panorama en el que las etapas de fractura, que marcan el ritmo de la actividad, cayeron en más de un 50%.

La parálisis que afecta a Vaca Muerta es clara y se refleja en el hecho de que YPF volvió a concentrar tras mucho tiempo el 70% de la actividad de la formación no convencional, en un freno general que, a la fecha, no muestra signos de reversión.

Es que si bien el precio del crudo logró acortar levemente la brecha que tenía con su cotización internacional, una serie de factores se conjugaron y amenazan con extender la crisis hasta mediados del año que viene.

Daño en la confianza

Al momento de la publicación del DNU, a mediados de agosto, la mayoría de las empresas cerraba sus planes de inversión para el año entrante. Y el congelamiento del precio del crudo, más allá de depreciar hasta un 30% el valor del barril, lo que instauró fue el claro mensaje para el sector de que no hay estabilidad jurídica en el país.

A principios de año las empresas ya habían puesto el grito en el cielo con la “reinterpretación” de la Resolución 46 de incentivos a la producción de gas no convencional que realizó la secretaría de Energía de la Nación. El recorte en el tope del pago a la curva inicialmente declarada terminó perjudicando en mayor medida a Tecpetrol, la única firma que mantiene un litigio judicial por el achique.

Pero los reclamos de las demás firmas se debieron a que, desde un gobierno que se había ufanado de potenciar el desarrollo en Vaca Muerta y corregir los errores de la anterior gestión, lo que se terminó haciendo fue cambiando nuevamente las reglas del juego.

La reacción de la industria fue clara: los desarrollos en la búsqueda de gas se frenaron y las compañías redirigieron sus inversiones hacia los bloques productores de petróleo.

El dato

5.340 millones de dólares sumaron las inversiones comprometidas para este año. Es difícil que se sostengan en el 2020.

Por eso el congelamiento del precio del crudo fue tan duro para las empresas. Representó por un lado minar sus ingresos, dejándolas por meses muy cerca del costo de producción.

Pero a la vez, volvió a manifestar en menos de un año un cambio mayúsculo en las reglas del juego, el gran temor de las empresas internacionales a la hora de definir inversiones.

La credibilidad

El período de definición de los presupuestos para el 2020 ya cerró en la mayoría de las empresas al calor de un barril congelado y de la indefinición de parte del próximo gobierno nacional no sólo sobre las políticas que se aplicarán, sino incluso sobre quiénes serán los funcionarios designados.

En este escenario muchas empresas redujeron al mínimo sus inversiones para el año que viene y reconocieron que en el mejor escenario, en el que se logre aprobar una Ley Vaca Muerta beneficiosa para la industria, la actividad no podrá reimpulsarse hasta el segundo semestre dado que necesitará de la modificación de los planes de inversión ya elaborados.

“Ya pasaron las elecciones pero seguimos con las mismas incertidumbres de antes, por lo que no vamos a cambiar nada hasta que no se aclare el panorama”, explicaron desde una empresa, en tanto que desde otra importante firma remarcaron que “están diciendo que van a sacar una Ley Vaca Muerta, así que esperaremos a ver qué surge en concreto para reanalizar las inversiones”.

Precisamente el culebrón mediático creado en torno al borrador de dicha norma, su contenido, e incluso su autor, terminaron sembrando más dudas que certezas en las empresas, en especial las extranjeras, menos habituadas a las particularidades de la política argentina.

En esta combinación de malos factores, los mensajes contradictorios dados por potenciales funcionarios del próximo gobierno e incluso por el mismo Alberto Fernández, suman nubarrones al escenario tomentoso que se abate sobre Vaca Muerta.

El barril congelado

US$ 42 fue el precio promedio del barril en septiembre, 10 dólares menos que en julio, antes del congelamiento.

En esa tormenta se incluye la puja por el acomodamiento del precio del crudo, que tras haber cotizado a 52 dólares en julio, cayó a 42 en septiembre y en el mejor de los casos podría cerrar este mes en torno a los 50. Una definición en la que YPF deberá jugar el rol del verdugo, como ocurrió con el aumento de la semana pasada, al ser la que imponga con sus surtidores el precio para dentro y fuera de la industria.

Mientras tanto, el cambio de gobierno está a la vuelta de la esquina y, de no mediar contactos en las dos semanas que restan, encontrará a los funcionarios del nuevo gobierno con las empresas en la conmemoración de un nuevo Día del Petróleo, en el que muy pocas empresas pueden por ahora celebrar.

Gentileza Diario Río Negro