Buenos Aires (EPatagonicas) 14 de Junio. – Mientras se prepara para recibir al nuevo CEO, la petrolera estatal inició una redefinición estratégica: vende áreas de concesión y congeló sus proyectos de exploración submarina, al tiempo que empieza obras de un parque eólico en el sur que demandará una inversión de u$s200 millones

Como bien saben los expertos en management, un mismo sillón puede generar a quien lo ocupe sensaciones bien distintas, según en qué momento lo estrene.

Y si no, que lo diga el ingeniero Ricardo Darré, que en dos semanas asumirá el cargo de CEO nada menos que de la petrolera YPF.

La situación que experimentará Darré, cuando tome el “doble comando” junto con Miguel Ángel Gutiérrez, constrasta fuertemente con la experimentada por Miguel Galuccio allá por 2012.

Es que Galuccio llegó a una compañía que iba a ser relanzada para volver a ser un jugador de peso en el mapa internacional y contaba para ello con la “joya de la corona”, el megayacimiento de Vaca Muerta, que provocaba euforia entre los expertos del sector.

Ahora, en cambio, Darré se hará cargo de una empresa que, lejos de la expansión, tiene que jugar a la defensiva.

Ocurre que por la crisis derivada de los bajos precios del petróleo, la actividad de Vaca Muerta pasó a ser la mitad de aquella que mostraba en sus días de gloria.

Además, debieron ser “congelados” por inviables los planes de exploración submarina y la empresa se ve obligada a repensar la ecuación del negocio.

Es, en este contexto, en el que surge la necesidad de impulsar el desarrollo de energía eólica, no sólo como fuente generadora de energía sino, principalmente, para captar las tan ansiadas inversiones externas.

Todo esto ocurre en el marco de un fuerte endeudamiento de la empresa, que ha sido cuestionado incluso desde seno del propio Gobierno.

A esto se suma el escaso margen político para seguir aumentando los precios de los combustibles y un clima enrarecido en el sur del país, marcado por la conflictividad gremial ante la pérdida de empleos.

Por lo pronto, YPF tomó la decisión de salir a buscarle potenciales compradores a seis de sus áreas de concesión ubicadas en la provincia de Río Negro.

Si bien ese movimiento lejos está de significar un cambio drástico, es bien ilustrativo respecto del clima con el que la empresa le dará la bienvenida al ingeniero Darré.

“Para YPF representa una oportunidad de optimizar sus activos y de asignar sus inversiones a proyectos que tengan mejores rendimientos”, afirmaron desde la compañía a iProfesional respecto de la venta de esas concesiones.

Señalaron que la idea es que el proceso de traspaso esté cerrado antes de que concluya la primera quincena de julio y que está negociando hasta con 30 firmas medianas y chicas que han mostrado interés en dichas áreas.

Este repliegue representa la contracara de una apuesta millonaria que la estatal tiene prevista para el corto plazo.

Acompañando el cambio de gestión, se apresta a darle toda la potencia posible al negocio de las energías renovables, una estrategia que va en línea con el reclamo de ir rompiendo con la dependencia del combustible fósil.

La energía eólica, generada a partir del viento, aparece entonces como la principal apuesta de YPF en el arranque de la gestión Darré.

En este sentido, fuentes de la compañía confirmaron a iProfesional que el próximo 29 de junio se pondrá en marcha de modo oficial el primer parque eólico de la empresa en la Patagonia.

“Con Gutiérrez, el nuevo Presidente, se dará inicio a una apuesta diferente y muy ambiciosa, con epicentro en las energías renovables”, destacaron desde la petrolera.

Las fuentes consultadas anticiparon que “YPF abrirá una licitación internacional para establecer qué empresa es la que llevará a cabo la instalación de los molinos”, al tiempo que añadieron que “los avances se irán plasmando en estos próximos meses”.

La energía eólica que se produzca será clave para reducir la demanda de otras fuentes requeridas -como el gasoil, el fuel oil y el gas natural- para el funcionamiento de las usinas eléctricas.

En contraste con la fuerte apuesta en molinos de viento aparece la exploración offshore.

No es para menos, ya que “hundir” fuertes inversiones como las que se requieren para la extracción en el mar hoy día resultan insostenibles, a raíz de un precio internacional del crudo tan alicaído como el actual.

Por lo pronto, a este tipo de actividades se les colgó el cartel de “suspendidas hasta nuevo aviso”, ya que los trabajos offshore requieren de desembolsos muy altos, mayores incluso a los de Vaca Muerta, que ya son elevados de por sí.

“Hacer un pozo horizontal en un yacimiento no convencional implica una inversión del orden de los u$s14 millones. En cambio, una exploración en el mar ronda los u$s60 millones”, ejemplificó un vocero de la estatal.

Vientos de cambio

El proyecto eólico de YPF se ubicará en la cuenca del golfo San Jorge (dentro del yacimiento Manantiales Behr) en la provincia de Chubut.

Según precisaron a este medio desde la firma, la iniciativa demandará un desembolso de unos u$s200 millones para un parque que ocupará unos 20 kilómetros cuadrados, capaz de desarrollar unos 100 MW.

“Consiste en la construcción y posterior operación de un sistema aerogeneradores que producirá energía eléctrica que será integrada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI)”.

Los técnicos que vienen llevando a cabo la tarea dan cuenta de una larga lista de atributos, entre los que destacan:

-Es una fuente de energía segura y renovable.

-No contamina la atmósfera ni genera residuos.

-Su tiempo de construcción es relativamente rápido.

-Su instalación es compatible con otros usos del suelo.

-Mejora la eficiencia técnica y la disponibilidad.

-Reduce costos y permite ahorrar combustible no consumido.

-Permite diversificar la matriz energética.

-Posibilita ampliar la potencia instalada en plazos cortos.

-Otorga mayor previsibilidad en los precios.

El plan de YPF contempla el desarrollo de 30 aerogeneradores que constan de turbinas (la energía eléctrica se genera a partir de la rotación de un eje que gira por acción del viento).

“Para tener una referencia de las dimensiones, estos equipos tienen 80 metros de altura y cada uno tiene tres palas de 45 metros de longitud”, indicaron las fuentes consultadas.

Además, YPF contempla la construcción de un edificio para el funcionamiento de una subestación transformadora (SET).

 

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