Neuquén (EP), 10 de Mayo 2021. Ubicado en la formación Sierras Blancas, Loma La Lata (LLL) fue descubierto en el centro de Neuquén. Con su explotación se desarrollaron nuevas tecnologías, lo que permitió engrosar el conocimiento argentino en hidrocarburos.

Durante los primeros años del Siglo XX funcionó la Dirección de Minas y Geología, que tuvo dentro de sus misiones y funciones, controlar la actividad hidrocarburífera.

Esta Dirección instaló a través del Decreto N° 33.598 de diciembre de 1933 los primeros reportes a completar para desarrollar los diversos trabajos en la búsqueda de hidrocarburos, alguno de los cuales siguen vigentes en la actualidad.

La creación de YPF Sociedad del Estado (SE) y su posterior desarrollo permitió a la empresa tomar el control de la actividad en casi toda su dimensión, hasta llegar a la década de 1990.

En esos años el Estado Nacional a través de su Secretaría de Energía, o como se haya denominado en cada gestión, inició la tarea de ordenar y “oficializar” datos de reservas, producción, inversiones y demás información relevante de la actividad hidrocarburífera, para que estén al alcance del público, a través de nuevos reportes, pero con gran objetivo de atraer inversores.

En esta resumida historia aparece un yacimiento muy importante de “Gas y Condensados” ubicado en la formación Sierras Blancas, denominado Loma La Lata (LLL), que fue descubierto en el centro de Neuquén.

Loma La Lata fue descubierto en 1977 y puesto en marcha en 1980. Para lograrlo, contribuyeron estudios técnicos que habían alimentado la posibilidad de encontrarlo, desde el descubrimiento del petróleo el 29 de octubre de 1918.

El tamaño de este gigante hizo posible la construcción de gasoductos como NEUBA II, Centro Oeste, potenciaron el NEUBA I y los regionales. Todos esos ductos fueron utilizados para consumo interno de gas, pero también se hicieron exportaciones, para lo cual se construyó un ramal desde el Centro Oeste hacia Santiago de Chile, y un gasoducto desde el corazón de Loma La Lata -denominado Gas Pacifico-, que se dirige a la región X de Chile.

Los datos de reservas comprobadas del yacimiento Loma La Lata superaron en sus inicios, los 280.000 millones de metros cúbicos, unos 10 TCF (Trillones de Pies Cúbicos), a los que se suman los líquidos asociados. La producción inicial de sus pozos promediaban 300.000 metros cúbicos por día. En general, en boca de pozos tenían Alta Presión y se mantenían a lo largo de años, para declinar luego de mucha actividad.

Loma la Lata es parte de nuestra historia: alimentó fundamentalmente a los diversos consumos de gas del país, y también lo hizo en algunos momentos a países vecinos. Pero además con su explotación se desarrollaron nuevas tecnologías, lo que permitió engrosar el conocimiento argentino en hidrocarburos.

En 1992, a través de los cambios originados por el gobierno de Carlos Menem, se reorganizaron todos los yacimientos del país, pasando a integrar superficies denominadas Concesiones de Explotación o Permisos de Exploración. Todo se hizo al amparo de la ley 17.319.

Desde los inicios el yacimiento LLL proveyó de toda su riqueza fundamentalmente al país, y en particular a la provincia del Neuquén, con una importante participación en el contexto nacional hasta la década del 2000, momento en que inició una fuerte declinación que continúa en nuestros días.

En 2012 YPF SA selló un acuerdo con Chevron, que se escinde la parte norte de la Concesión de Explotación LLL-SB y anexa a la denominada Loma Campana, pasándose a llamar “Loma Campana”. Esta fue la primera concesión en desarrollar la explotación no convencional en la formación Vaca Muerta, por aplicación de la estimulación hidráulica, más conocido como “fracking”.

Charles Edwin Weaver fue el geólogo contratado en 1930 por la Standard Oil de California -hoy Chevron- para realizar las primeras tareas de exploración, tras el descubrimiento de una “roca generadora o roca madre” en las laderas de la Sierra de Vaca Muerta.

Halliburton, una empresa de origen estadounidense, fue la que desarrolló una tecnología para mejorar la producción de los pozos (fracking) en 1945, que luego se trasladó a otras formaciones rocosas del mundo, llegando a la Argentina en 1950. La primera vez que se aplicó fue en el yacimiento de Sierra Barrosa.

Hoy contamos con los resultados de 10 años de explotación en la Formación Vaca Muerta, los cuales son impresionantes: gracias a las inversiones realizadas por más de u$s10.000 millones se logró revertir la declinación natural de los hidrocarburos convencionales.

Y como la historia lo demuestra, el desarrollo de Loma La Lata y la reciente aparición del no convencional tiene innumerables vinculaciones con la actividad de hoy.

Los beneficios que cosechamos en la actualidad fueron construidos en forma permanente en el tiempo, con el esfuerzo de diversas generaciones que contuvo una confluencia de nacionalidades, tanto de empresas como de personas.

Las ganancias han sido múltiples, sobre todo en el conocimiento de la riqueza que nos otorgó la naturaleza, sumergida en las profundidades de nuestras Cuencas Sedimentarias.

Además de ese conocimiento, poseemos un potencial en la Formación Vaca Muerta mucho mayor que el que tuvo Loma La Lata (recursos por más de 300 TCF en Gas, sumado los líquidos) y el personal idóneo. Resta encontrar y tomar las decisiones coordinadas de largo plazo.

No hay dudas que los esfuerzos realizados deben contagiarnos para continuar con la tarea que emprendieron los antepasados.

Fuente Ambito Financiero