Río Negro (EPatagonicas) 08 de Abril. – Son 3.000 los que están inactivos en Neuquén y Río Negro y muchos de ellos deberían ser sellados por la amenaza para la seguridad y el medio ambiente. Varios están en zonas pobladas y no pocos permanecen ocultos. Las excusas para no clausurarlos como exigen las normas. Te mostramos perforaciones en condiciones deplorables.

La explosión estremeció a todos. Era un sábado de abril de 2001. Dentro del salón de usos múltiples de la Escuela 731 se hacía un curso de capacitación docente. Metros más allá, en el patio, chicos de 4º y 5º se divertían con un torneo de fútbol. Las escenas fueron desgarradoras: hubo 17 quemados y golpeados. Tiempo después, se supo que debajo de la cocina de la escuela había un viejo pozo gasífero que nunca había sido sellado.

Apenas un año después, en mayo de 2002, el olor a gas se había vuelto insoportable en las aulas y galerías de la Escuela 169. Esa vez reaccionaron antes del estallido. Los 400 alumnos de tres ciclos de la EGB y los chiquitos del jardín, que también funcionaba allí, fueron llevados a otro edificio. Supieron luego que el establecimiento estaba construido encima de dos pozos que habían dejado de producir petróleo 20 años antes.

¿Está exenta nuestra región de reproducir los dramáticos hechos que conmovieron a Comodoro Rivadavia, a partir de los cuales se reveló la existencia de pozos sin sellar también debajo de una estación de servicios, del edificio de la Universidad Nacional de la Patagonia, del estadio municipal, de la alcaidía policial… de plazas y casas?