Neuquén (EP), 12 de Mayo 2021. “La gente se enoja porque nos citaron cinco veces a Buenos Aires y volvimos sin nada que decir”.

Marcelo Rucci se posicionó en la pandemia con el interlocutor obligado de las petroleras que operan en Neuquén. En una entrevista a fondo, explica la posición del gremio frente a la dilatada negociación por paritarias, rechaza el pago de un bono único, mide fuerzas con las empresas de cara a un eventual conflicto y baraja la relación con YPF. “A Pablo González no lo conozco, me gustaría charlar con él”, afirma.

Marcelo Rucci atiende el teléfono desde su casa en Rincón de los Sauces, la base de operaciones desde la que construyó su poder político tanto dentro del sindicato de petroleros privados como dentro del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Ex intendente de la localidad ubicada en el norte de Neuquén, es el verdadero factótum de poder en el territorio. En una entrevista con EconoJournal, el número dos del gremio petrolero que todavía dirige Guillermo Pereyra analiza la dilatada negociación con paritarias con las empresas petroleras; mide fuerzas con los privados de cara a un eventual conflicto y baraja la relación con YPF, la principal productora de Neuquén.

¿En qué estado está la negociación paritaria con las operadoras?

Frente a la pandemia, entendimos la situación de YPF que está complicada por la deuda y la caída de la actividad. Hicimos un esfuerzo y nos comprometimos. Con el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo y el plan de sustentabilidad íbamos a sacar la actividad adelante. Lo hicimos y hoy nos encontramos con la negativa para darnos lo que nos corresponde, que es lo mismo que dice el presidente de la Nación y el ministro de Economía. Los salarios no pueden ir por debajo de la inflación y estamos pidiendo eso en un año ya perdido. El aumento salarial (de la paritaria 2020/21, que termina el próxima 31 de mayo) pasó a ser una recomposición porque ni siquiera es un aumento. No entendemos por qué no se puede avanzar. Es un tema de análisis.

Desde el Sindicato pidieron un 30% de aumento para cubrir un 45% y quedar empatados con la inflación de 2020. Entiendo que, como moneda de cambio, ofrecieron extender la negociación de la paritaria 2030/2021 desde el 31 de mayo hasta el 31 de octubre. ¿Cuál fue el argumento de las operadoras para no avanzar teniendo en cuenta que la inflación del año va a estar en torno al 40 por ciento?

Sinceramente creo que es una respuesta que deben dar las empresas. Hemos colaborado, hemos tratado de sacar la actividad adelante y hemos perdido compañeros en esta pandemia. Somos trabajadores esenciales, no nos plegamos a una medida que hubiera sido la más fácil (el conflicto con los autoconvocados) y tuvo por consecuencia que la provincia pague un aumento salarial. Fuimos a trabajar cruzando el río en bote para que no se paralizara la actividad y que paguen de esta manera duele, porque genera un descreimiento en la palabra.

Se termina erosionando la confianza…

Claro. Cuando firmamos el artículo 223 planteamos el compromiso de reconocer el esfuerzo de los trabajadores petroleros. Pero nos cuesta todo un Perú. A otros gremios que trabajan en la misma actividad les dieron aumento y a nosotros no. Como ocurrió con Camioneros, que en su momento a ellos sí y a nosotros no.

El año pasado el gobierno generó una situación de tensión con el sindicalismo petrolero cuando otorgó a Camioneros una suba del 30 por ciento mientras negociaba con ustedes una suma inferior. Ahora ATE llegó a un acuerdo con Neuquén para aumentar un 53 por ciento escalonado para los trabajadores estatales. ¿Cómo impacta esa situación en la negociación paritaria?

Se dificulta porque hoy la actividad está a pleno. Si bien esperábamos otras inversiones hacia adelante, hoy estamos hablando de que hay récord de fracturas, de record de producción. Nosotros levantamos la actividad y le pusimos el cuerpo y el pecho a una situación que vive el país y el mundo como es la pandemia. Tuvimos que hacer un gran esfuerzo como trabajadores esenciales y lo hicimos. La gente está enojada porque no se reconoce el esfuerzo de los trabajadores con el artículo 223 y con el plan de Sustentabilidad mientras la gente está en la casa cobrando menos de la mitad del salario. Pusimos todo en marcha, sostuvimos todo lo que había que sostener para que el país no decayera a través de los hidrocarburos y nos pagan así.

El sindicalismo petrolero se caracteriza por tener líderes territoriales fuertes como ustedes en Neuquén, Jorge “Loma” Ávila en Chubut, José Llugdar en Patagonia Austral y Claudio Vidal, en Santa Cruz, entre otros. Aún con diferencias, la mayoría no aceptó el pago de un bono único de $ 100.000 que ofrecieron las empresas para cerrar la paritaria 2020/21. ¿Por qué?

Tenemos una causa común que es defender los derechos de los trabajadores. Me parece que los bonos, en una situación como la de hoy, no benefician a ningún trabajador. A los gremios nos une la defensa de los trabajadores, pero la idiosincrasia de las provincias, los dirigentes y los personalismos hacen que no podamos hablar el mismo idioma.

Además, no es igual la situación de Mendoza que la de Neuquén, ni la de Salta, ni la de Chubut. Nosotros somos los representantes de los trabajadores de Río Negro, Neuquén y La Pampa. Nos movemos dentro de ese marco y tomamos y medimos el termómetro de lo que quiere la gente. No hay nada que no sea razonable o que esté fuera de lo que el mismo gobierno nacional pregona: que los salarios no estén por debajo de la inflación. No estamos descolocados para nada, al contrario, estamos desfasados en el tiempo.

¿Existió una interlocución con Pablo González, el nuevo presidente de YPF, que viene de la política y entiende las lógicas en el plano sindical?

No he tenido la oportunidad (de hablar con él), me gustaría charlar porque sé que viene de una provincia patagónica y sabe lo que es sufrir todas estas consecuencias. Son provincias donde la actividad petrolera es una base fundamental para la sociedad. Me parece que González entiende mejor que nadie lo que pasa en la Patagonia. Me encantaría conocerlo y tener una charla.

¿Cómo define el diálogo con YPF, que es el mayor inversor de la provincia y la petrolera con mayor actividad en la cuenca, tanto en Neuquén como en Río Negro?

YPF es el actor que mueve los convenios colectivos. Fuimos convocados en cinco oportunidades a Buenos Aires para hablar de paritarias y las cinco veces no conseguimos nada, ni siquiera un ofrecimiento descabellado. La gerencia que da órdenes detrás de un escritorio no tiene que establecer ese trato con los trabajadores, los que producen y arriesgaron su vida en los yacimientos. Hay que valorar a los trabajadores petroleros y no vimos valorado eso, ni siquiera a través de los referentes como es el caso de Guillermo Pereyra. Tendríamos que haber recibido otro trato. Yo sentí que hubo un destrato, una falta de respeto que no corresponde porque hicimos todo lo posible para ayudar. Fue una ardua tarea en 2020 y fuimos cinco veces para nada, porque ni siquiera había una propuesta. No podemos en un contexto de pandemia viajar, ir y venir, por nada. La gente se enoja porque nos citaron cinco veces en Buenos Aires y volvimos sin nada que decir. Surgen las preguntas y se está llegando a una situación límite.

Se declaró el paro en toda la Argentina con todos los gremios. El Ministerio de Trabajo de la Nación dictó una conciliación, acatamos y estamos dispuestos a negociar pero los tiempos se terminan. La conciliación ya terminó, pidieron un plazo de cinco días que termina el miércoles. Después de la conciliación del miércoles, si no hay solución, nos queda un solo camino que es la confrontación.

Como dirigentes gremiales no escapan al escenario de conflicto, porque a veces es necesario recurrir a esas palancas. ¿Pero cuán cómodos están iniciando una medida de fuerza en una provincia que acaba de salir de un conflicto que no fue motivado por la agenda petrolera pero que afectó la actividad durante 22 días?

Nosotros no queremos tener conflicto, por eso hicimos todo lo posible para solucionar por la vía de negociación que corresponde. Hemos hecho todo lo humanamente posible para tomar ese camino. Elegimos el camino del diálogo, de tratar de ponernos de acuerdo. Estamos en mayo del 2021 y todavía no podemos cerrar el 2020. Las empresas tuvieron tiempo para analizar esto. La actividad salió adelante pero la dilatación en los tiempos achica el margen de poder seguir negociando por la vía que queremos. Hay un capricho de las operadoras de no darle solución a un reclamo totalmente legítimo. De ninguna manera queremos confrontar. Queremos ir a trabajar y que la gente sea valorada como corresponde.

Pasó algo extraño durante esta negociación paritaria. Incluso CEOPE, la cámara de empresas de servicios, que es la que tiene más personal contratado y suele ser la más renuente a firmar las paritarias, estaba dispuesta a acompañar su propuesta de un 30 por ciento escalonado y extender los plazos de la paritaria 2021/2022. ¿Esa propuesta sigue vigente?

Durante la reunión de la que participaron las cámaras y los sindicatos, desde CEOPE sostuvieron que no estaban de acuerdo con un monto fijo. Entonces hay una parte de las cámaras que están viendo lo que estamos reclamando y que nos dan la razón. Normalmente es difícil que una cámara desautorice a la otra. La CEOPE entiende que es momento de acordar y arreglar algo. En cuanto a las productoras es difícil saber a qué punto quieren llegar.

¿Son las productoras o es YPF la que está tensando más?

Si YPF no está de acuerdo ninguna otra productora da un paso adelante. YPF las arrastra. Hablamos con algunas productoras que están de acuerdo con el aumento del 30 por ciento, pero la que cierra la negociación es YPF.

La producción de gas de las petroleras no respondió de la manera prevista por el conflicto con los autoconvocados. YPF, Tecpetrol y PAE, por citar tres ejemplos, deberían estar produciendo más gas del que inyectan. Por lo tanto, hay una dificultad para  inyectar los volúmenes comprometidos con el Plan Gas.Ar. ¿Cuánto margen tienen las empresas y los gremios de ir a un conflicto y paralizar nuevamente los yacimientos de gas?

El conflicto que hubo (con los autoconvocados) no fue ocasionado por los trabajadores petroleros. Los trabajadores no tenemos por qué pagar los platos rotos de un conflicto estatal. Las inversiones no vienen en tiempo y forma. Algunas productoras venían tarde con las inversiones y aprovecharon para echarle la culpa a este conflicto. No todas las empresas estaban en condiciones de cumplir con el Plan Gas. Esto es una realidad porque no empezaban las inversiones, no empezaban las fracturas, las perforaciones y eso lo vemos todos los días en el campo.

Fuente https://econojournal.com.ar/