Buenos Aires (EPatagonicas) 22 de Julio. – El grupo argentino se enfocará en servicios y obras para el sector sin participar en exploración. Y cerrará los polémicos negocios vinculados a ingeniería y construcción

En 1998, la familia Perez Companc vendió su constructora SADE al grupo sueco Skanska. La empresa, que hasta ese momento formaba parte del pool corporativo del hombre más rico de la Argentina, se especializaba en construcción de plantas industriales, refinerías, tendidos de gasoductos y servicios accesorios para la industria petrolera. Esta impronta le dio a Skanska una mayor presencia en el país y en otros mercados de América latina como Chile y Colombia. Y le permitió crecer también como contratista del Estado para grandes obras púbicas como rutas y yacimientos, entre otras áreas.

Ahora, tras 17 años de haber sido protagonistas de esa operación, Perez Companc y Skanska repiten la historia, aunque esta vez a la inversa, ya que el holding argentino acaba de quedarse con los activos locales que el conglomerado sueco desarrolló tras haberle adquirido SADE. El regreso se produce después de que, en 2007 se involucró a Skanska en presuntas maniobras de pagos de coimas y sobreprecios (ver recuadro) para la construcción de dos gasoductos, uno en el norte y otro en el sur del país.

También significa el retorno de Perez Companc al negocio de hidrocarburos tras 15 años. Es decir, luego de que en 2002 le vendió su empresa Pecom Energía a la brasileña Petrobras por cerca de u$s 1100 millones.

“Regresamos a una industria que conocemos profundamente y de la que fuimos parte constitutiva en Argentina”, dijeron fuentes de Perez Companc, en el marco de una convocatoria a la prensa para anunciar el cierre de la transacción. Pero aclararon que la operación tiene como sentido estratégico que el grupo Pecom participe en la expansión del sector hidrocarburífero argentino, tanto en las explotaciones convencionales como en las no convencionales desde una plataforma de servicios y obras pero no como titular de concesiones. Esta aclaración tiene que ver con dejar un mensaje al mercado petrolero de que Perez Companc no planea comprar los activos locales de Petrobras ya que no tiene intenciones de volver al negocio de exploración que precisamente le vendió a la petrolera estatal en la década pasada.

Las fuentes explicaron además que el acuerdo deja de lado las actividades vinculadas a ingeniería y construcciones civiles e industriales, donde está por terminar con dos proyectos para Profértil y Action, luego serán discontinuadas. Este segmento de negocios también estuvo vinculado también a millonarios contratos con el Estado nacional.

El acuerdo, que llevó siete meses de negociaciones y se cerró esta semana por una suma cercana a los $ 900 millones que abonará Perez Companc Familiy Group (el brazo inversor de la familia), le suma la pata energética al grupo que ya opera en alimentos y agroindustria.

Involucra además un cambio de nombre de Skanska Argentina que dentro de tres meses pasará a ser Pecom Servicios y Energía. La nueva empresa tendrá una facturación anual de $ 3100 millones; le suma al grupo otros 4000 empleados y maneja el 30% del mercado en el que participa. “El foco consistirá en prestar servicios de operación y mantenimiento a yacimientos de petróleo y gas, así como diseñar y ejecutar obras vinculadas a esos yacimientos”, agregaron desde Perez Companc.