Buenos Aires (EPatagonicas) 20 de Octubre. – En un contexto signado por el encarecimiento de la mano de obra y la crisis en el precio internacional del barril, DLS está por poner en marcha su sexto taladro de última tecnología en el país. Según Carlos Etcheverry, presidente de la empresa del Grupo Archer, apostar por la innovación es clave para optimizar la operatividad.

Los mayores desafíos que por estos días debe superar la industria hidrocarburífera nacional se relacionan con la necesaria optimización de sus niveles de eficiencia. Así lo cree Carlos Etcheverry, presidente de la firma de servicios petroleros DLS Argentina, quien juzga fundamental mantener el ritmo de la actividad, a la par de ajustar las dotaciones y el personal, y disminuir el ausentismo.

“Las grandes oportunidades que ofrece esta coyuntura se hallan estrechamente ligadas con esos retos. En efecto, hay que mantener la actividad, reduciendo costos y continuando con la mejora de la eficiencia operativa. Asimismo, será clave promover la consolidación de los ingresos en un contexto de crisis a nivel mundial”, asegura el directivo.

Entre las principales debilidades del sector, remarca la incidencia de los elevados costos, sin omitir el impacto negativo de la baja en la cotización internacional de los hidrocarburos. “En materia de costos, en particular, los más preocupantes son aquellos asociados con el personal y con las condiciones y regímenes de trabajo”, sostiene.

En contrapartida, resalta positivamente el elevado nivel de experiencia que exhibe la industria argentina. “Otras fortalezas del sector pasan por la suba continua de la producción (incluso en un mercado con grandes dificultades) y por la existencia de una actitud proactiva y dispuesta a invertir sin aversión al riesgo con un contexto adecuado de reglas estables y recompensas”, precisa.

Apuesta local

Por estos días, DLS Argentina es uno de los mayores proveedores de equipos de perforación en el mercado local, con presencia tanto en la cuenca Neuquina como en la del Golfo San Jorge, los dos principales polos hidrocarburíferos del país.

Específicamente con respecto a su porfolio de servicios, debe puntualizarse que un 90% del volumen total de su negocio lo constituyen las torres o taladros, mientras que el 10% restante se lo reparten las soluciones de fluidos de perforación y de locación seca, segmento donde la compañía maneja aproximadamente un 30% del mercado.

Lejos de contentarse con lo conseguido hasta ahora, la empresa tiene en marcha un ambicioso plan de negocios para ampliar su participación en el medio local, el cual contempla desembolsos para el período 2014-2015 que superan los u$s 180 millones.

Esta inversión se encuentra esencialmente orientada a la incorporación de equipos de perforación de última generación, muchos de los cuales ya están acompañando el incipiente desarrollo de los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta en la cuenca Neuquina.

Origen noruego

DLS fue la primera firma en operar a nivel off shore en la plataforma continental argentina: perforó con plataformas semisumergibles y jack-up en las cuencas del Colorado, del Golfo San Jorge y Marina Austral.

Algunos de sus principales clientes dentro del sector extractivo son Apache, BP, Capex, CGC, Chevron, Exxon, Pan American Energy, Pérez Companc, Petrobras, Petroperú, Pioneer, Pluspetrol, Repsol, Roch, Shell, Tecpetrol, Texaco, Total e YPF, entre otras operadoras.

Con su casa central en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), dispone de bases en Comodoro Rivadavia (Chubut), Neuquén (Neuquén), Tartagal (Salta), Río Grande (Tierra del Fuego) y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).

La compañía pertenece a Archer, un grupo de mediana envergadura de origen noruego que cotiza en la Bolsa de Oslo. Con una facturación de u$s 2.200 millones anuales, dicha organización tiene a su cargo alrededor de 8.000 empleados. Vale agregar que cerca de un 90% de su presupuesto en Latinoamérica se destina a la Argentina.

Revista Petroquímica