Río Negro (EP) 14 Dic. – El sindicato de Petroleros Privados trabaja en un plan de seguridad que se basa en formación y menos días de campo.

Los accidentes fatales en la industria del gas y petróleo de la última época hicieron un ruido importante y desde el sindicato de Petroleros Privados se volvió a hacer presión y a discutir la necesidad de cambiar el esquema laboral para reducir la jornada a seis días en el campo y tres en los hogares.

El gremio insiste que el actual esquema de 14 días de campo y siete de descanso deja a los operarios en una situación desfavorable donde se genera exceso de confianza, distracciones y descuidos.

“Estamos trabajando en un esquema de seguridad amplio que engloba varios aspectos, no solo la cantidad de días que los operarios pasan el campo. Sabemos que hemos tenido accidentes graves que se resumen en cuatro muertos en nueve meses, y por esto estamos en alerta”, resumió el secretario general del sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra, en diálogo con “Río Negro Energía”.

A nivel general, además de la reducción de días, el plan que se trabaja actualmente tiene que ver con mejorar manuales de procedimientos y para esto “se hará un trabajo en conjunto” entre técnicos del gremio y de varias empresas.

Las expectativas para lograr modificar el esquema en el corto plazo no son altas. Uno de los cambios inmediatos que generaría el 6×3 es un aumento en la cantidad y, por consiguiente, la frecuencia del transporte de operarios. Algo que afectará en el presupuesto de las operadoras.

“Tratamos de evitar que el árbol nos impida ver el bosque. Hablar solo de rotaciones sería un error, estaríamos dejando un montón de puntos de lado que también son críticos para fomentar la seguridad de los operarios. Por eso estamos trabajando en conjunto para ver de qué forma se pueden reducir los accidentes”, expresó Pereyra.

Además, insistió en la necesidad de capacitar y preparar al empleado antes de que comience a trabajar.

“Un ejemplo claro es que cuando los operarios van a entrar a trabajar, se ponen el mameluco y salen a trabajar, no hay nadie que les dé una charla de cuál van a ser las maniobras que van a hacer, cuáles van a ser los procedimientos, el compañero llega y va derecho a la boca de pozo, todo en 10 minutos”, cerró.

Por las inversiones comprometidas, el nivel de actividad en Vaca Muerta se va a incrementar cada vez más y la necesidad de optimizar las condiciones laborales se hará cada vez más necesaria.

El operario Miguel Ángel Chocala Fernández, de 35 años, murió el 17 de agosto mientras manipulaba una herramienta. Este fue el último accidente fatal.

“Hay compañeros que consumen alcohol o drogas, y estas cosas ocurren cuando están lejos de la contención familiar”

Gentileza Diario Río Negro