Santa Cruz (EP) 12 de Mar. – Crisis social y unos 8000 empleos en riesgo, los argumentos en favor del barril criollo.

Los gobernadores petroleros se reunirán hoy al mediodía con el secretario de Energía, Sergio Lanziani. Advertirán que una baja del petróleo dispararía una crisis social por la eventual desafectación de más de 10.000 operarios petroleros. Santa Cruz, la provincia que gobierno Alicia Kirchner, es la más expuesta por sus altos costos de producción.

El gobierno dispuso este martes la aplicación de licencias no automáticas a la importación de petróleo crudo, gasoil y naftas con el fin para evitar que la baja de precios sea aprovechada por algunos jugadores para comenzar a comprar afuera en detrimento de la producción local. Fue la primera reacción oficial luego del derrumbe de la cotización internacional del barril, que hoy volvió a caer tras el rebote de ayer y cotiza en torno a los 35 dólares.

Con esta medida, el Ejecutivo busca marcarle la cancha a los refinadores, que deberán sentarse a negociar un acuerdo con los productores de crudo que se amolde al nuevo contexto.

El Frente de Todos deberá saldar puertas adentro la decisión política de avanzar con un esquema de precio sostén o barril criollo del petróleo. Será difícil ir contra la materialidad de algunas provincias si el derrumbe del crudo termina provocando una crisis social. En Santa Cruz, por ejemplo, YPF emplea a más de 4000 personas de manera directa e indirecta. Como los costos de producción en esos yacimientos son más caros que los de otras cuencas —el break even ronda los 60 dólares por barril—, la actividad en el norte de la provincia será la primera en resentirse si el precio doméstico del crudo cae en línea con el internacional.

¿Cuánto tardará la gobernadora Alicia Kirchner, de acceso directo a la primera línea del gobierno, en advertir en Casa Rosada del costo social, económico y sindical de un escenario de ese tipo? Parece improbable que el gobierno nacional no tome medidas para defender la actividad y el empleo en la provincia donde nació el kirchnerismo.

En Chubut, con el gobernador Mariano Arcioni en un permanente estado de fragilidad política por su incapacidad de armar un frente de gobierno, la situación es similar. Es claro que, si el precio local sigue la línea mundial y cae por debajo de los 40 dólares, las provincias con campos convencionales (Santa Cruz, Chubut y también Mendoza) serán las más afectadas. En total, el personal afectado por YPF en campos convencionales de Santa Cruz, Chubut y el norte de Neuquén supera los 8000 personas.

Con ese mar de fondo, funcionarios de las provincias petroleras se reunirán hoy al mediodía con el secretario de Energía, Sergio Lanziani. La reunión estaba prevista para que asistan los gobernadores. Pero no está descartado que participen sólo ministros de energía. En cualquier caso, se buscará definir una agenda de trabajo que permita avanzar con un esquema de precios que permita garantizar cierta continuidad de la actividad petrolera. En los hechos, el objetivo de mínima es evitar que el gobierno nacional se vea tentado de forzar una baja del precio de los combustibles por el retroceso del petróleo.

Pretenden que el precio del petróleo se pague entre 50 y 55 dólares, tal como cotizó en enero de este año. Lograrlo no es complejo: deben conseguir que el gobierno no ordene una baja de los combustibles. Establecer un barril criollo no tendría un costo fiscal para el gobierno. Al contrario, mantendría la recaudación por los impuestos que gravan la venta en las estaciones de servicio.

¿Qué argumentos desplegarán las provincias petroleras para justificar su posición?

  1. Dirán que en los últimos dos años (desde abril de 2018), cuando se inició el derrape devaluatorio en el gobierno de Mauricio Macri, el precio de las naftas y del gasoil en la Argentina fue más barato que en el mundo. Al menos, la mayor parte del tiempo. Eso generó un perjuicio para las provincias, que recaudaron menos por regalías. No tiene sentido —según explicó un mandatario a EconoJournal— forzar a que bajen los precios en el surtidor —y por consiguiente, del precio interno del petróleo— a la primera de cambio. Lo mejor —agregó— es esperar a ver a dónde se estabiliza el precio del Brent en las próximas semanas.
  2. Frente a la volatilidad global por la crisis del coronavirus y de la guerra del petróleo entre Arabia Saudita, Rusia y EE.UU., nadie sabe qué sucederá con el precio del barril en los próximos meses. Puede rebotar si Arabia y Rusia llegan a un acuerdo de producción que envíe un mensaje ecaz al mercado. O puede seguir en baja si la crisis global por el coronavirus se expande. Hoy lo más prudente para el gobierno argentino, sostienen los gobernadores, es esperar a que haya una tendencia definida.

«Será cuestión de dialogar con las empresas, los gremios y el gobierno nacional con el fin de sostener la actividad en Neuquén y en la provincias productoras. Estamos pensando en un precio sostén que ronde los 50 dólares por barril«, indicó esta semana el ministro de Energía neuquino, Alejandro Monteiro.

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