Neuquén (EP) 27 de Mayo. – El CEO de la compañía Carlos Ormachea resaltó las condiciones económicas y políticas impulsadas en el último tiempo para el despegue definitivo de la formación neuquina. Estimó que Fortín de Piedra puede aportar el 10% de la oferta gasífera de Argentina.

Con el anuncio de inversión de u$s 2.300 millones en el área Fortín de Piedra, el grupo Techint confía cambiar la historia de la energía en Argentina y en particular en Vaca Muerta.

De acuerdo a lo asegurado por el presidente de la compañía, Carlos Ormachea, el bloque puede aportar al país el 10% de la oferta gasífera que necesita la Argentina.

En diálogo con la revista Petroquímica, Ormachea aseguró que se trabaja en la ventana del gas y del gas húmedo, invirtiendo en exploraciones para evaluar los recursos y ponerlos en valor

El foco de Techint dentro de la formación no convencional estará inicialmente puesto en Fortín de Piedra, el área más estudiada hasta el momento. “Es, asimismo, la más cercana a la infraestructura existente. Pero una vez que la pongamos en producción, seguramente encararemos el desarrollo de las demás”, dijo.

Ormachea explicó que la inversión en el área se transformó en viable luego del cierre con la provincia de Neuquén de un acuerdo de concesión de recursos no convencionales bajo el nuevo marco de la Ley de Hidrocarburos por 35 años.

Otra instancia tuvo que ver con el convenio firmado en febrero del 2017, por el cual el Gobierno nacional, la provincia, las empresas y los sindicatos de la cuenca Neuquina mejorarán la productividad en todas las actividades del sector.

Además, en el mes de marzo –a través de una resolución del Ministerio de Energía– quedó definido un marco regulatorio y un sendero de precios para el gas no convencional durante los próximos cuatro años. “Estos tres factores crearon las condiciones para invertir en Vaca Muerta. Y como estábamos preparados, porque ya veníamos explorando, decidimos rápidamente pasar a la fase de desarrollo”, señaló.

“Para nosotros el desarrollo en Fortín de Piedra es sumamente importante, ya que en esta primera etapa involucrará una inversión de u$s 2.300 millones hasta fines de 2019”, dijo. “Se trata de una iniciativa desafiante, porque nos hemos impuesto objetivos muy ambiciosos. Queremos alcanzar el plateau de producción (de más de 10 millones de metros cúbicos –m³– diarios) en el primer trimestre de 2019. Estamos hablando de aproximadamente un 10% de la producción gasífera argentina. El impacto en la oferta nacional será notable”, precisó.

“El emprendimiento también significará una enorme oportunidad laboral, ya que cuando el proyecto esté a régimen, se habrán creado unos 1.000 puestos de trabajo directos (incluyendo personal propio y de contratistas que trabajarán todos los días en el campo), más aproximadamente el triple de trabajos indirectos asociados. Adicionalmente, implicará una significativa inversión en materia de infraestructura, lo que a su vez generará nuevos puestos de empleo vinculados con la construcción”, vaticinó.

Para Ormachea la cadena de proveedores será beneficiada. “La cadena de valor del gas tiene una altísima integración local. Esta elevada integración nacional se traduce en más trabajo, actividad e impuestos dentro del país, además de favorecer el ahorro de divisas. Y el impacto no se limita al lugar donde se ejecutan las perforaciones, sino que alcanza a toda la Argentina. Un ejemplo lo tenemos en Tenaris y Siderca, que en Campana (provincia de Buenos Aires) incorporó a 400 empleados como respuesta al aumento de la demanda en el mercado, local e internacional”, dijo.

Consultado sobre el futuro de la formación Vaca Muerta, Ormachea dijo que “la industria en su conjunto va a motorizar un proceso de inversión en la formación que próximamente jugará un papel determinante para el aumento de la actividad económica y el crecimiento de la Argentina. Creemos que Vaca Muerta se erigirá como opción muy atractiva para suplir el déficit de energía primaria y combustibles que se observa en el Cono Sur (no sólo en la Argentina, sino también en países como Chile, Uruguay y Brasil)”, dijo.

“Si tenemos éxito en el desarrollo de estos recursos de clase mundial, contaremos con una fuente energética abundante y competitiva para los consumidores residenciales e industriales de la región. El desarrollo masivo de Vaca Muerta puede, sin dudas, impulsar el crecimiento a mediano y largo plazo. Tiene la capacidad de congregar una masa crítica de inversiones que no se avizora en otras actividades. En un escenario de desarrollo masivo de los recursos, puede pensarse en inversiones. Me refiero a desembolsos anuales de unos u$s 10.000 millones por varios años (sin sumar las obras de infraestructura necesarias); es decir, el equivalente a un 2% del Producto Bruto Interno (PBI)”, indicó.

Fuente Vaca Muerta News