Mendoza (EP) 16 de Agosto. – El lunes terminó el proceso de estimulación hidráulica en 4 pozos petroleros. El Gobierno incluirá exploración no convencional en las nuevas licitaciones.

El lunes a las 13.30 terminó la primera experiencia de fracking para extraer petróleo de la formación Vaca Muerta en Mendoza. Fueron 4 pozos que maneja la empresa El Trébol en el yacimiento Puesto Rojas de Malargüe.

Según los informes preliminares, no hubo incidentes ambientales, pero aún no se difundieron los detalles. Ahora, el Gobierno analizará los resultados, pero al propio Alfredo Cornejo le queda un desafío: evitar una fractura social por el tema.

La autorización de la fractura hidráulica sin realizar consultas públicas generó tres amparos ambientales en la justicia que ahora podrían quedar «en abstracto». Pero a esas dudas que plantearon tres organizaciones le vino como respuesta una serie de manifestaciones públicas de quienes defienden esa actividad y mañana en Malargüe habrá un acto de apoyo al fracking, convocado por el intendente Jorge Vergara Martínez. En paralelo, las comunidades mapuches que están radicadas cerca de la zona de influencia realizarán una inspección en el lugar.

El gobierno autorizó a la empresa El Trébol a realizar fracking en cuatro pozos y para ello usó un «by pass» legal: esa empresa ya explotaba de manera convencional los pozos y se usó una ampliación de la autorización que ya tenían, sin comenzar los procesos de autorización desde cero. La zona de trabajo es a 21 kilómetros de la ciudad de Malargüe y a 34 kilómetros de El Sosneado. La estimulación hidráulica se hizo en los pozos «PETRE.MD.N.CP-1013», «PETRE.MD.N.CP-1015», PETRE.MD.N.CP-1017 y pozo «YPF.Md.Nq.PR-59».

Los informes preliminares indican que «se realizaron en el marco de lo planificado, no observándose la existencia de incidentes que pudiesen significar impactos ambientales significativos o no previstos».

La fractura hidráulica se hace a través de la inyección de agua a gran presión, con aditivos químicos y arena fina. El proyecto de El Trébol incluía el uso de agua de «producción» mezclada con agua del río Salado. Según aseguraron desde el Gobierno, en el cuarto y último pozo se usó un 100% de agua de formación, es decir, de agua ya usada en el mismo procedimiento o de otros yacimientos.

La fractura se hace en la roca madre, que tiene «atrapados» los hidrocarburos a más de 1900 metros de profundidad.

En menos de 10 días se autorizó la realización de fractura hidráulica y el tema se mantuvo en reserva. La prueba piloto que puede sentar las bases de las nuevas licitaciones. Fiscalía de Estado pedirá informes.

Tensiones y prioridades

Una de las polémicas que generó el camino elegido para ejecutar el proyecto es haberlo autorizado sin haber informado con antelación. Como se trataba de pozos activos, no se hizo una manifestación de impacto ambiental nueva, sino que se ampliaron los permisos ya existentes a través de una «adecuación de infraestructura». Y se hizo público cuando el fracking ya estaba en marcha. Eso generó tres amparos ambientales que aún no se resuelven y tensiones entre sectores.

Algunos especialistas de la industria petrolera que apoyan el desarrollo de yacimientos no convencionales advierten incluso que aún falta legislación específica sobre el tema y que un primer error puede ser tratar de la misma manera dos cosas que son distintas: el desarrollo de yacimientos convencionales con los no convencionales. Aseguran que hay tres leyes que regulan la actividad petrolera, pero ninguna habla de petróleo no convencional y eso genera un vacío legal.

Una consultora mendocina presentó ante el Ministerio de Energía de la Nación uno de los primeros estudios profundos sobre recursos no convencionales en Argentina. Lo hizo hace 5 años y algunos cálculos que se establecieron allí ponen en contexto la magnitud que tiene Vaca Muerta: sólo cruzando datos matemáticos se estableció que podría haber recursos para «350 años de consumo» de gas para Argentina. A esas estimaciones se le deben sumar varios factores clave: la viabilidad económica, la viabilidad ambiental y también social. El potencial es mayor si se tiene en cuenta que más debajo de Vaca Muerta está Los Molles, otra roca madre que guarda petróleo y gas no convencionales. Esos procesos pueden generar riqueza y empleo pero con un «death line»: esos recursos tendrán valor en las próximas tres décadas, pero perderán peso por la reconversión de la matriz energética mundial que ya comenzó a ejecutarse con 50 años vista.

En Mendoza las dudas están puestas en cómo se ejecuta ese desarrollo y si «no se puso el carro delante del caballo» al no legislar antes de iniciar los procesos.

Los tres amparos presentados en la justicia civil apuntan a la falta de evaluación ambiental específica y de participación. En todos los casos podrían quedar en abstracto las medidas suspensivas, porque los trabajos ya terminaron. Mientras, a nivel social hay movilizaciones a favor y en contra. La organización mapuche Malalwache envió una nota a la Secretaría de Ambiente informando que harán una inspección a la zona donde se realizó el fracking, por considerar que están en el área de influencia de sus terrenos. Mañana, también en Malargüe, se hará una concentración en apoyo a la actividad.

El próximo paso será analizar los estudios técnicos que realicen el Cricyt, Ambiente e Irrigación. Pero quedará en manos del Gobierno la gestión política para evitar que el tema genere una nueva fractura social.

Fuente MDZOL