Chubut (EPatagonicas) 15 de Agosto. – En la evolución del segundo semestre los indicadores económicos a nivel país muestran una retracción en la producción, lo que según informes estadísticos de la consultora CEPA redundó en la pérdida superior a los 194.000 puestos de trabajo en términos globales, entre los meses de diciembre y julio último. En ese contexto, más de 4.100 despidos son los registrados en el petróleo, de los que la cuenca San Jorge puede representar como mínimo la cuarta parte, sin sumar las “desvinculaciones acordadas” que, en términos técnicos, no pueden considerarse despidos, pero sí reducción de empleo, de los cuales hay una “cifra negra” que muchos actores admiten entre 2.000 y 3.000 desvinculaciones.

Sin embargo, sería un error centrar la mirada exclusivamente en el sector petrolero: las señales del déficit en las cuentas provinciales proyectan que no sólo parece imposible pensar aumentos salariales acordes a la inflación para docentes, porteros y enfermeras, por nombrar sólo a los sectores más básicos del escalafón, sino también seguir cumpliendo en tiempo y forma con las obligaciones salariales.

La orfandad política bajo la que el “banderazo docente” transitó el centro de Comodoro en el segundo día de un paro de no muy alto acatamiento –lo que tampoco valida el argumento de “apoyo al gobierno”, sino más bien el temor a los descuentos de entre 1.000 y 1.500 pesos por día de paro- contrasta con los acompañamientos que suelen favorecer a los actores petroleros en sus reuniones con las operadoras.

Cierto es que tampoco parece realista esperar hoy un básico de 10.000 pesos para las maestras y maestros, en un presupuesto provincial al que no le sobran ventanillas de ingresos ni las ideas para producirlos. Sin embargo, la educación no consigue generar la misma preocupación gubernamental que la defensa de la actividad petrolera.

EL FIN DEL BARRIL CRIOLLO

La novedad sobre el congelamiento de precios de combustibles hasta octubre es una buena noticia para frenar el peso de ese componente en la economía general (por su incidencia inflacionaria) y en las cuentas domésticas en particular, pero el revés de la moneda impacta directamente sobre las finanzas provinciales y la estabilidad productiva de la región.

En efecto, la medida entraña también la reducción del precio del barril de petróleo para el mercado interno, que para el mes de octubre alcanzará un 6 % menos que en la actualidad. Es decir, 6 puntos menos de ingresos por regalías, que se reducirán en forma paulatina, de dos en dos desde agosto, mientras que el descenso podría seguir en noviembre, hasta alinear totalmente los precios con el mercado internacional. Para ponerlo en términos más sencillos, las regalías cobradas sobre un valor de 54,90 dólares serán mucho más bajas que las que se puedan percibir sobre un valor de 45 dólares, como muestra a cotización internacional actual.

Además, el menor precio terminará de dejar fuera de programa muchos yacimientos de la cuenca San Jorge, caracterizada por la creciente proporción de agua en cada barril de petróleo, lo que significa aumento de costos. A la hora de priorizar inversiones, en 2017 las operadoras apuntarán a las áreas más productivas, en detrimento de las menos eficientes.

Así, si hasta ahora la cifra negra del “goteo” se estima entre 2.000 y 3.000 puestos de trabajo perdidos en lo que va del año, la duda no es si esa cifra seguirá creciendo, sino en cuánto y hasta qué dimensiones.

PUESTOS DE TRABAJO PERDIDOS

Al considerar todas las actividades laborales, debe tenerse en cuenta que desde el sector de la construcción –una de las ramas más sensibles a la hora de evaluar los impactos de la crisis- suma una bolsa de trabajadores desocupados en Comodoro no inferior a las 1.000 personas, mientras la obra pública continúa en estado de letargo.

El director de la consultora CEPA (Centro de Economía Política Argentina), Hernán Letcher, dijo en una entrevista exclusiva con el programa Actualidad 2.0 que en julio hubo 15.000 suspensiones en todo el país, en distintas ramas de actividad, lo que permite una doble lectura: por un lado, el preludio de nuevos despidos; por el otro, una mayor retracción en la actividad productiva, lo que significa que las mejoras esperadas para el segundo semestre no llegarán.

“Para el sector petrolero en particular y el energético en general, hay malas señales y ya se está empezando a ver con el envío de telegramas”, advirtió.

El analista detalló que en los 4.162 despidos petroleros en todo el país no se cuentan las “desvinculaciones acordadas”, ya que no son despidos en términos estrictos, pero sí funcionan como “retiros voluntarios, que fue una modalidad propia de los años 90. Por otro lado –anticipó-, estamos midiendo también la conflictividad, un dato que refleja la diversidad de los sindicatos para abordar los problemas: el sector petrolero plantea una alta conflictividad y no sucede lo mismo en otros sectores, como el Comercio o Gastronómicos, que tienen niveles de despidos similares pero no hay conflictos desde la dirigencia, salvo algunos casos puntuales. Es un dato importante, porque muestra el rol de cada sindicato por cada sector”, reconoció.

El economista evaluó también otros indicadores. Al referirse al informe de la UCA sobre el aumento de la pobreza en el país (con un aumento de 1,4 millones de personas bajo la línea de pobreza hasta el mes de abril último), consideró que el mismo puede haber arrojado datos inferiores a la realidad, debido a que la Universidad Católica no hace medición de canasta básica. Ese dato, que suma alimentos y servicios, es esencial para conocer la cantidad real de familias por debajo de la línea de pobreza: en Comodoro Rivadavia, según mediciones extraoficiales ya reflejadas por este espacio, arrojan un valor por encima de los 28.000 pesos mensuales.

Fuente ADN Sur