Neuquén (EPatagonicas) 27 de Julio. – Las cuatro mayores empresas productoras de gas de la Argentina están discutiendo la reestructuración de uno de los principales yacimientos de gas del país. Se trata de Aguada Pichana, un campo neuquino que produce más de 8 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) del hidrocarburo, según datos del IAPG.

La incipiente negociación sobre Aguada Pichana es un ariete de pesos pesado de la industria petrolera local e internacional. El campo es operado por un consorcio liderado por la francesa Total, una de las 10 mayores petroleras privadas del planeta. E integrado además por Wintershall, brazo petrolero del gigante petroquímico alemán BASF; YPF, la mayor productora de hidrocarburos de la industria local; y Pan American Energy (PAE), que es propiedad de BP, la china Cnooc y los hermanos Bulgheroni, los empresarios argentinos más relevantes en el negocio petrolero. En conjunto, ese póker de compañías explica casi un 70% de la producción local de gas, es decir, extraen siete de cada 10 moléculas del fluido que se obtiene de los yacimientos domésticos.

Total es el operador del campo con una participación del 27,3%, al igual que YPF y Wintershall, en tanto que PAE cuenta con un 18,1 por ciento.

La negociación entre las partes gira en torno al futuro de uno los grandes reservorios de la cuenca Neuquina. La apuesta ahora es cómo encarar una próxima etapa de Aguada Pichana, ligada al desarrollo no convencional de gas de arenas compactas (tight gas) y en especial al gas de esquisto (shale gas) de Vaca Muerta. De llegar a buen puerto, la iniciativa podría desembocar en una inversión millonaria en Neuquén.

En los más de 30 años que lleva en explotación, las petroleras concentraron su actividad en aproximadamente la mitad del bloque, conocido como Aguada Pichana Oeste. La extensión del área hacia el este permanece relativamente subexplotada, si bien se han perforado múltiples pozos de exploración y delineamiento.

La francesa Total lideró desde 2012 la perforación de pozos horizontales para deriskear la producción de shale gas en el campo, con resultados satisfactorios. Los 12 pozos colocados por la petrolera –con una extensión lateral de entre 1000 y 1500 fracturas y hasta 18 fracturas hidráulicas- alcanzaron una producción de 4 MMm3/día de gas. El próximo paso es la realización de 20 pozos de desarrollo que supondrían una inversión de alrededor de US$ 300 millones, aunque la aprobación final está demorada a raíz de la incertidumbre acerca de cuál será el precio del gas en boca de pozo en el mercado argentino durante los próximos cuatro años.

La intención de algunos socios es encarar ahora la delineación del potencial de la fracción este del campo. Para eso, pretenden rediscutir cuestiones asociativas referidas a la participación accionaria de cada empresa. En concreto, la negociación en ciernes apunta a solicitar a la gobernación de Neuquén la división de Aguada Pichana en dos concesiones de explotación no convencional. Así se lo hicieron saber integrantes del consorcio al propio gobernador Omar Gutiérrez.

PAE e YPF están abiertos a buscar una negociación que permita acelerar el desarrollo del gas no convencional en toda el área. La empresa de los Bulgheroni incluso podría hacerse cargo del pago de los bonos de prórroga y de explotación establecidos por la Ley 27.007 para acceder a una concesión no convencional por 35 años. La gobernación neuquina ve con buenos ojos la propuesta –aun informal- porque reportaría un ingreso de fondos extras para las complicadas arcas provinciales y además, porque los privados se comprometerían a concretar nuevas inversiones en un escenario signado por la crisis internacional del crudo, que está dificultando el ingreso de nuevos jugadores al upstream local de hidrocarburos.

“Se están analizando las mejores alternativas para desarrollar la totalidad del bloque Aguada Pichana, con un alto potencial en tight gas”, se limitaron a contestar desde YPF a El Inversor Online. Desde PAE declinaron de realizar comentarios al respecto.

La posición de las petroleras europeas es distinta. Total está enfocada en la continuidad de la inversión en shale gas que ya está en marcha. Desde su óptica, el lanzamiento de un proyecto similar en el mismo bloque –financiado por los mismos socios- no haría más que competir con el que ya está operativo. El taiming no es el adecuado, sobre todo porque Aguada Pichana está concesionada hasta 2027. Es decir, no hay apuro para iniciar un proceso de prórroga.

Tampoco existe consenso sobre quién operará el nuevo desarrollo. PAE está interesado en hacerse cargo de esa tarea en una de las concesiones resultantes de subsidividir en dos el bloque (la otra quedaría para Total), si es que prospera la propuesta esbozada a funcionarios neuquinos. La petrolera de BP y Bridas confía en poder mejorar los costos operativos en Vaca Muerta y además quiere operar un desarrollo de shale gas para transitar la curva de aprendizaje en ese tipo de plays. De esa manera, aumentaría su presencia en la ventana de gas de Vaca Muerta. Así se lo expresaron hace algunas semanas en París directivos de la petrolera argentina a ejecutivos del managment internacional de Total con base en Francia.

Wintershall, por su parte, está abocado al desarrollo no convencional de Aguada Federal, donde ya perforó seis pozos de shale oil, y tiene en carpeta un proyecto ambicioso en Bandurria Norte. La reestructuración de Aguada Pichana no parece estar entre sus prioridades. Por todo eso, son pocos los que se animan a pronosticar cómo concluirán las negociaciones en curso.

Fuente El Inversor on Line