Buenos Aires (EPatagonicas) 01 de Julio. – En Argentina hay cerca de 600.000 empresas. Los rubros que abarca la gestión empresarial son múltiples y diversos; la diferencia entre producción primaria, industrias y empresas de servicios es enorme. Hay empresas unipersonales o de muy pocos empleados, otras concentran miles de trabajadores/as; pero lo que tienen en común es que su futuro – su éxito o fracaso – está ligado al futuro de las jóvenes generaciones. Visto de esta forma, la infancia se constituye como una oportunidad para mejorar como sociedad: una sociedad que mira, cuida, protege e invierte en la niñez es también una mejor sociedad para el desarrollo de las empresas. Además de producir alimentos y golosinas, autos y servicios de telefonía, computadoras o carreteras, asumamos el compromiso de construir una mejor infancia para los niños.

Desde las empresas estamos orientados a desarrollar y ofrecer productos y servicios de calidad a nuestros consumidores; últimamente se han incorporado aspectos como cuidar el medio ambiente; contar con buenas políticas de recursos humanos, lo que proponemos incorporar en esta mirada es que nuestras comunicaciones – de marca y productos – respeten los derechos de los niños y, en la medida de lo posible, los promuevan.

“El marketing y la publicidad dirigidos a los niños presentan numerosos problemas inexistentes en la publicidad para adultos” (UNICEF, 2012). Por su etapa de desarrollo, los niños pequeños tienen particularidades y limitaciones para decodificar los mensajes que reciben; por las características de su pensamiento (animista por excelencia) toman como criterio de realidad aquellos elementos que ocurren en la fantasía tanto en los cuentos infantiles, programas de televisión y también mensajes publicitarios.

Es en este contexto que las empresas debemos tener presente y comprometernos con respetar los derechos de la niñez. “El marketing dirigido a los niños que no se planea cuidadosamente, puede banalizar comportamientos violentos o sexistas, o presentar una imagen del cuerpo idealizada e irreal, lo que puede obstaculizar su sano desarrollo psicológico y social. Centrar la atención de los niños en el consumismo puede llevarlos a adquirir malos hábitos financieros a una edad temprana” (UNICEF, 2012). Lo señalado se enfoca en la obligación de respetar que tienen las empresas. En este sentido es relevante que las compañías acuerden internamente lineamientos a tener en cuenta para sus estrategias de comunicación y marketing. Adherir a códigos de autorregulación puede ser una guía relevante para las empresas.

A su vez, podemos dar un paso más en este compromiso promoviendo los derechos de la infancia. Esto implica abrir un universo de posibilidades para difundir mensajes, desarrollar campañas, acciones de marketing que apoyen un desarrollo integral del niño y comportamientos saludables.

Es posible utilizar “un tono positivo y constituir un argumento convincente en favor de un comportamiento sano, proporcionando tanto información precisa como resultados atrayentes” (UNICEF, 2012). Es factible desde ese marco desarrollar campañas por los derechos de los niños y niñas y promover la participación de los mismos a través de la inclusión de mensajes en embalajes, logotipos, papelería, sitios de Internet, comunicaciones especiales con clientes y proveedores.

En este mismo sentido es que instamos a construir alianzas tanto con otras empresas o grupos empresarios u organizaciones sociales para aportar los conocimientos, experiencia y capacidades de la empresa en cuestiones relativas a la comunicación para difundir mensajes a favor de los derechos de los niños.

Desde el sector privado, tenemos las llaves que pueden abrir las puertas a este compromiso, en donde “derechos” se conjuga en presente e impacta también en futuro. Un presente en el que una infancia plena debería ser nuestro mejor legado a la sociedad.

Los invitamos a sumarse a este desafío. Fundación Arcor