Buenos Aires (EPatagonicas) 24 de Septiembre. – Los autos “flex” podrían ser la solución a la crisis del sector azucarero, aseguran los especialistas. Se logró la sanción de una ley, que está por ser promulgada, que plantea hacer experiencias con este tipo de vehículos. El año próximo podría definirse el marco regulatorio.

Una de las innovaciones más importantes en las que trabaja la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) es la promoción del sistema de combustibles “flex” para automóviles, mediante el cual los motores pueden funcionar indistintamente con nafta o alcohol. Esta alternativa, muy desarrollada en Brasil, es presentada por la Eeaoc en la Expo Tucumán 2015, a través del programa Bioenergía de la Sección Ingeniería y Proyecto de la institución.

“Son automóviles y utilitarios equipados con motores nafteros que, con un procedimiento computarizado, pueden operar con las naftas, bioetanol y naftas y alcohol de 96°“, explicó el ingeniero Gerónimo Cárdenas, coordinador del Programa de Bioenergía de la Eeaoc al diario La Gaceta. “Si tengo un motor flex, hoy le puedo cargar alcohol, mañana le cargo nafta, pasado le cargo una mezcla de alcohol con nafta y el auto anda perfectamente igual, porque tiene una computadora que va chequeando el combustible que entra al motor y lo va ajustando para que funcione de la mejor manera posible en función del combustible que lleva“, aclaró.

Un dato interesante es que los motores flex pueden funcionar directamente con alcohol de 96 grados, que se produce en 10 destilerías de Tucumán, y es semejante al que venden al público en botellas. En cambio, el alcohol que se mezcla con las naftas (bioetanol) es anhidro, al que hay que sacarle totalmente el agua, proceso que requiere de más trabajo en la fábrica.

Según Cárdenas, la opción de no tener que deshidratar el alcohol es importante para Tucumán, ya que se podría producir en las 10 fábricas que elaboran alcohol de 96 grados en nuestra provincia. “Cinco de las 10 destilerías producen alcohol anhidro que se mezcla con nafta, y las cinco restantes no. Pero si se aplicara la tecnología flex, estas fábricas podrían aportar alcohol para motores, lo cual sería una manera de darle salida a azúcares que están presionando en el mercado y haciendo bajar los precios“, analizó el experto.

Cárdenas reveló que la Eeaoc trabaja para instalar el debate sobre las ventajas de los automóviles flex, a nivel provincial y nacional. “Se logró la sanción de una ley, que está por ser promulgada, que plantea hacer experiencias con vehículos flex. Estamos trabajando para ver cómo podemos armar esa prueba, de manera que la población tenga en forma directa la información sobre las ventajas que tiene esa tecnología. Calculo que el año que viene puede empezar a ver novedades pero hay que definir un marco regulatorio“, precisó el investigador.

El Plan Alconafta

La iniciativa nació en 1978, con la idea de adicionar etanol a las naftas. Su producción masiva comenzó tres años más tarde, generando un corte con 15 por ciento de alcohol etílico y el resto nafta común. Once provincias más se sumaron a la iniciativa, incentivada con una exención del impuesto al combustible (el gravamen recaía solo sobre el 85 por ciento de la nafta).

Sin embargo, el proyecto fue decayendo hasta llegar a desaparecer. El factor que determinó su extinción fue el alto costo fiscal que le generaba al gobierno de Raúl Alfonsín, que sumado a la falta de actualización en los precios que fijaba la Secretaría de Energía para el alcohol, llevó a que el negocio perdiera rentabilidad.