Buenos Aires (EPatagonicas) 12 de Agosto. – El nuevo smart fortwo, lanzado recientemente en Argentina, pasó por manos de CarsMagazine.com.ar para un rápido contacto que permitió conocer la propuesta de la tercera generación del citycar del Grupo Daimler. Un producto que evoluciona radicalmente en diseño sobre el modelo anterior (ver prueba aquí), pero que mantiene su esencia en la facilidad del uso urbano y el bajo consumo de combustible, con elevado nivel de seguridad.

La unidad que evaluamos correspondía a la versión coupé passion, posicionada en 25.400 dólares, con el mayor equipamiento disponible y la motorización naftera aspirada 1.0 de 71 caballos. Con menor dotación y por 22.300 dólares, se puede optar también por la versión coupé city. Como en las generaciones anteriores, el nuevo smart fortwo se fabrica en Francia y su garantía en Argentina es de 2 años sin límite de kilometraje.

El smart fortwo no encuentra rivales directos en el mercado local, ya que los otros citycars que se venden aquí son de marcas generalistas, con precios mucho más bajos y lógicamente, posicionados en un segmento inferior. Nos referimos al Volkswagen up!, Fiat Mobi o Chery QQ, que además presentan dimensiones mayores a las del smart fortwo, con plazas traseras.

Aquí es oportuno destacar que con esta tercera generación, el smart ofrece, por primera vez en Argentina, la versión forfour, más grande, de cinco puertas y cuatro plazas (ver más aquí), con precios desde 23.300 dólares. Se trata de la segunda generación del forfour (la primera nunca llegó a nuestro país), lanzada a nivel mundial en 2014 y en este caso, fabricada en Eslovenia.

La tercera generación del smart fortwo propone un rediseño exterior completo, sin ningún punto en común con el modelo anterior. Además de ópticas, parrilla y paragolpes, también se modificaron elementos como capot, techo, puertas, parabrisas y luneta. Es decir, estamos ante un vehículo completamente renovado, aunque sin abandonar el perfil de citycar.

En dimensiones, el nuevo fortwo mantiene el largo de 2,69 metros y la distancia entre ejes de 1,87 metros. Pero se agrandó 10 cm en ancho (1,66 metros, sin espejos) y redujo 2 cm la altura, hasta 1,55 metros. De este modo, luce una silueta con mayor presencia que en el modelo anterior. Las llantas siguen siendo de 15 pulgadas, en este caso en diseño bitono. Por una cuestión de espacio, el smart fortwo no tiene rueda de auxilio y en cambio propone un kit de reparación de emergencia.

Puertas adentro, el cambio es igual de radical que por fuera, con un rediseño completo de la plancha de abordo, el instrumental, la consola central, el volante, las contrapuertas y los comandos. Incluso cambió el diseño de las butacas, aunque conservando la solución del apoyacabezas integrado. A diferencia del fortwo de anterior generación que probamos, la butaca y el volante pueden regularse en altura (antes, nada de eso ocurría), por lo que mejora notablemente la posición de conducción. La calidad de materiales se aprecia correcta y la habitabilidad es otro punto mejorado por el mencionado incremento en el ancho del vehículo.

El nuevo smart fortwo comparte algunos componentes con el Twingo (Daimler y Renault tienen acuerdos de cooperación) y por ello hay ciertos comandos o teclas que resultan conocidos de productos de la marca francesa. El más notorio es el selector de la transmisión, ya visto en varios modelos del rombo. Pero también hay otros ejemplos como las teclas de alzacristales, las manijas de apertura de puertas y el plafón de luces, por citar algunos ejemplos.

La capacidad del baúl del nuevo fortwo aumentó hasta 260 litros (40 más que antes) en su configuración máxima, mientras que en la mínima ofrece 190 litros. Sin embargo, la capacidad puede ampliarse aún más rebatiendo el respaldo del acompañante. Al baúl se accede mediante la apertura de la luneta en primera instancia, y si fuera necesario para ampliar la boca de carga, también de la sección inferior, mediante un pequeño portón que se abre hacia abajo, como en una pickup (incluso, resiste hasta 100 kg de carga).

El nuevo fortwo conserva su motor trasero y la tracción posterior, mientras que adelante se ubican la batería y los depósitos de fluidos. La cilindrada ofrecida en Argentina sigue siendo de 1.0 litros, con tres cilindros. Se trata de un motor aspirado, de 71 CV a 6.000 rpm y 91 Nm a 2.850 rpm, con transmisión manual de cinco velocidades. Con este conjunto, las prestaciones resultan inferiores a lo que ofrecía el anterior smart con el motor 1.0 turbo de 84 CV (a 5.250 rpm) y 120 Nm (a 3.250 rpm). Así, por ejemplo, el “0 a 100” pasó de 10,7 a 14,4 segundos, aunque la velocidad máxima aumentó de 145 a 151 km/h.

Por lo explicado sobre el cambio en la motorización, si bien el fortwo sigue siendo ágil en el tránsito urbano se aprecia una menor reacción cuando se lo exige en sobrepasos o maniobras puntuales. En ese sentido, para el segundo semestre de 2016 se espera la llegada al mercado argentino de una nueva versión turbo, con motor de 900 cm3 y 90 caballos, que además tendrá mayor equipamiento y se posicionará al tope de la gama, también en la silueta forfour.

A nivel consumos, CarsMagazine.com.ar realizó un parcial de más de 180 km en ámbito puramente urbano, donde el promedio obtenido fue de 6,2 litros cada 100 kilómetros. La prueba se desarrolló utilizando el sistema Start&Stop, que detiene el motor en los semáforos, justamente, para reducir el consumo. La capacidad del tanque de combustible continúa siendo de 33 litros (de ellos, cinco litros corresponden a la reserva).

Como el modelo anterior, el nuevo fortwo presenta suspensiones rígidas, que si bien favorecen la dinámica en ruta, penalizan el confort de marcha en la ciudad (sí, justo ahí…) al no poder filtrar las imperfecciones del asfalto o al transitar en calles empedradas. Por otra parte, al circular por autopistas la insonorización es correcta hasta 120 km/h, pero pierde eficiencia si se lo exige más allá, no tanto por el ruido del viento sino del motor. A propósito, en ciertas ocasiones notamos al smart fortwo bastante sensible a los vientos laterales.

La seguridad sigue siendo una fortaleza de los smart, que ofrecen, de serie, airbags frontales, laterales para tórax y cabeza, y de rodilla para conductor; control de estabilidad y tracción; faros antiniebla (sólo en coupé passion), anclajes Isofix en el asiento del acompañante, y ayuda al arranque en pendientes. Y desde luego, la célula de seguridad tridion que protege el habitáculo y a los ocupantes ante posible impactos.

En confort, el nivel coupé passion se diferencia del coupé city por el techo panorámico, el volante multifunción revestido en cuero y el instrumental con pantalla a color. A su vez, ambos niveles proponen dirección asistida eléctrica, climatizador automático, control de velocidad crucero, y equipo de audio con Bluetooth, puerto USB y entrada Auxiliar. En el smart anterior, Bluetooth y “cruise control” eran dos faltantes. En otro orden, el nuevo fortwo ofrece una base para colocar el smartphone en el centro de la consola y así vincularlo fácilmente al equipo de audio. En esa posición es más fácil utilizar el GPS del celular, justamente uno de los faltantes del equipamiento del vehículo.

Como conclusión del contacto con el nuevo fortwo, destacamos su rediseño integral, el desempeño urbano y la facilidad para estacionar (el radio de giro es de apenas 6,95 metros). Y también el equipamiento de seguridad y su consumo reducido. En cambio, encontramos mejorable el confort de marcha en superficies desparejas, la respuesta en sobrepasos, la carencia de rueda de auxilio, y algunos faltantes de equipamiento, como sensor de estacionamiento (válido aunque sea un citycar) y pantalla táctil con navegador, como sí ofrecía en Argentina el smart fortwo de anterior generación.

Fuente Cars Magazine