Chubut (EP), 4 de febrero ‘26. La empresa canadiense, especializada en la estimulación de pozos y fractura hidráulica, ya había anticipado su salida en abril del año pasado para concentrarse en Neuquén. La restante, una pyme regional, pondrá en venta sus activos tras la rescisión del contrato en Restinga Alí.
Si bien hay negociaciones por el monto de la indemnización que recibirán los trabajadores de Calfrac, la decisión de retirarse de la región se tomó a partir de la finalización de un contrato que ya se venía anunciando desde los primeros meses del año 2025.
La finalización contractual se hizo efectiva el último 31 de enero, y desde la empresa se había informado al sindicato la decisión de concentrar sus actividades en la cuenca neuquina, debido a la menor actividad que proyectaban en la cuenca San Jorge.
La situación involucra alrededor de 60 trabajadores, y desde el sindicato se discute el monto de la indemnización que recibirán, desconociéndose por ahora si serán reabsorbidos por otra compañía que eventualmente retome ese tipo de servicios.
Está claro que los movimientos empresariales de los últimos meses no responden a decisiones aisladas, sino a un proceso más amplio de contracción y reorganización de la actividad en una cuenca madura, atravesada por niveles de inversión que no pueden competir con Vaca Muerta, en un nuevo esquema de operadores y prestadores.
Se define el futuro de Restinga Alí: una pyme se convierte en operadora y otra acelera su cierre definitivo
En otra de las situaciones que marca el pulso de la actividad petrolera en la cuenca San Jorge, trascendió que el área Restinga Alí, que había sido revertida por YPF a la provincia, estaría a punto de adjudicarse a la firma regional COPESA.
Se trata de una de las empresas de servicios locales que integró la compañía ‘NCY’ (Nacimos con YPF), que se hizo cargo de la operación y mantenimiento de los bloques Escalante-Trébol y Campamento Central-Cañadón Perdido, operados por PECOM, que le compró esas concesiones a YPF.
En este caso, COPESA se transformará en operadora del área que YPF devolvió a la provincia y en la que aún prestaba servicios la firma SERPECOM (Servicios Petroleros Comodorenses), dedicada a la prestación de recorridos de campo, operación y telemetría en el bloque mencionado.
Según trascendió, la firma mantenía una baja dotación, de 5 personas, pero el grueso de su personal, de alrededor de 130 operarios, ya se había desvinculado un año atrás, cuando perdió contratos en las áreas adquiridas por PECOM, que centralizó esas tareas en NCY —con el plantel de trabajadores absorbido por la nueva prestadora—.
Con la finalización de enero, se notificó la rescisión definitiva de contratos, según se comentó en el sector en las últimas horas, tanto a esta firma como a Industrial Chubut, que brindaba otros servicios. No obstante, habría una prórroga hasta que el área sea traspasada definitivamente a la nueva operadora.
Tal como informó ADNSUR en diciembre pasado, desde SERPECOM sólo se mantenía este último contrato dentro de la actividad, por lo que, al darse por finalizado, decidió avanzar en la venta de activos.
Se trata de una situación similar a la de Montajes Industriales, que también había perdido contratos en las áreas transferidas, en el marco de una reconfiguración de actores empresarios en la cuenca San Jorge.
Los casos de Calfrac y Serpecom se inscriben en una secuencia de cambios que esta agencia viene siguiendo desde la salida de YPF de áreas históricas de la cuenca, y que continúa con el ingreso de nuevos operadores y prestadores. Un proceso de transición que, más allá de los nombres propios, sigue redefiniendo el mapa productivo, el empleo y las capacidades operativas en el Golfo San Jorge, con impactos que todavía están lejos de cerrarse.
Gentileza https://www.adnsur.com.ar/
Fotografía Calfrac Neuquén