Neuquén (EP), 5 de febrero ‘26. La consultora remarca que Shell fue uno de los primeros grandes jugadores internacionales en apostar por el desarrollo del shale neuquino.
Vaca Muerta volvió a quedar bajo la lupa de los mercados internacionales a partir de un nuevo análisis de Rystad Energy. La consultora puso el foco en la estrategia de Shell y en los crecientes rumores sobre una posible venta de activos en la cuenca neuquina. La atención no está puesta solo en una eventual salida, sino en cómo se compone hoy el portafolio de la petrolera anglo-holandesa y qué margen real tiene para redefinir su presencia en el shale argentino.
Según el relevamiento de Vaca Muerta elaborado por la consultora noruega, Shell mantiene una posición relevante dentro del play, aunque muy distinta a la que mostraba en los primeros años del desarrollo no convencional. La compañía participa en siete bloques, de los cuales cuatro están bajo su operación directa (Cruz de Lorena, Coirón Amargo Sur Oeste, Bajada de Añelo y Sierras Blancas) y otros tres corresponden a participaciones no operadas. En total, el área bajo influencia de la empresa ronda los 180.000 acres en sectores productivos de la formación.
Rystad Energy remarca que Shell fue uno de los primeros grandes jugadores internacionales en apostar por el desarrollo del shale neuquino, con desembarco temprano a partir de 2012. Sin embargo, el informe señala que en los últimos años la petrolera redujo de manera marcada el ritmo de inversión, tanto en exploración como en perforación, en comparación con otros operadores que aceleraron su actividad.
En términos de producción, la consultora estima que Shell aporta hoy alrededor de 50.000 barriles diarios netos en la cuenca. Ese volumen, si bien sigue siendo relevante, muestra una performance estable desde 2022, sin el crecimiento que se esperaba tras los planes anunciados en los últimos años. Para Rystad, esa meseta productiva explica parte de las dudas del mercado sobre el rol futuro de la compañía en Vaca Muerta.
El análisis también vincula este escenario con una estrategia global de optimización de activos que Shell viene aplicando en distintas regiones. En Argentina, ese enfoque ya se reflejó en su salida del proyecto de exportación de GNL que encabezaba YPF. Ese antecedente reforzó la percepción de que la empresa revisa de manera constante dónde concentrar capital y esfuerzo operativo.
En ese contexto, Rystad Energy considera que una eventual venta de activos no debería leerse como un abandono del potencial del shale argentino, sino como una redefinición de prioridades. Los reportes de agencias internacionales como Reuters, que mencionan contactos preliminares con posibles interesados, se inscriben en esa lógica de evaluación, sin que exista hasta ahora una decisión cerrada.
La consultora también destaca que, si la operación avanzara, se abriría una oportunidad poco frecuente para otros jugadores del sector. Los bloques de Shell combinan superficie contigua, infraestructura ya instalada y producción en marcha, un combo difícil de replicar en una etapa donde el acceso a áreas de calidad en Vaca Muerta empieza a ser más competitivo.
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Fotografía Bloomberg