Santa Cruz (EP), 9 de marzo ‘26.¿La exploración en riesgo? La actividad empezaba a mostrar señales concretas de recuperación. Nuevas campañas de perforación, financiamiento internacional y proyectos avanzando hacia etapas de prefactibilidad configuraban un escenario que la provincia necesita con urgencia para sostener su matriz productiva. Sin embargo, un conflicto laboral en el Proyecto Joaquín vuelve a instalar una pregunta incómoda: ¿la exploración está en riesgo?
El episodio se produce en un momento sensible. Mientras Santa Cruz busca posicionarse en el escenario internacional como destino competitivo para la inversión minera, puertas adentro emergen tensiones que impactan directamente en la previsibilidad operativa que el sector demanda.
El bloqueo y el reclamo sindical
En el Proyecto Joaquín, ubicado aproximadamente a 100 kilómetros al noreste de Gobernador Gregores, la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) Seccional Santa Cruz, junto a delegaciones de San Julián y Gobernador Gregores, bloqueó desde las 08:00 horas el ingreso al yacimiento.
El reclamo apunta al presunto incumplimiento de la Ley 90/10, normativa provincial que establece que el 90% de los trabajadores deben ser de la localidad donde se desarrolla la actividad. Según el planteo sindical, una empresa contratista habría incorporado personal proveniente de otras provincias, situación que motivó la medida de fuerza.
Entre las exigencias se encuentra el respeto al Convenio de Trabajo de UOCRA y la priorización efectiva de trabajadores locales. La medida, según trascendió, continuará hasta que la empresa se siente a negociar. La información pública disponible no precisa el nombre de la contratista involucrada.
Un proyecto en plena aceleración
El Proyecto Joaquín se emplaza en el Macizo del Deseado, una de las provincias metalogénicas más relevantes de Argentina. Se trata de un sistema epitermal de plata y oro, con vetas alojadas en ignimbritas y rocas volcánicas.
Actualmente es operado por Unico Silver Ltd., compañía internacional que atraviesa una transición acelerada desde exploración avanzada hacia estudios de prefactibilidad (PFS). La empresa completó recientemente una inyección de capital cercana a los 50 millones de dólares, destinada a fortalecer el desarrollo del proyecto.
En el terreno trabajan cinco equipos de perforación activos, realizando estudios geotécnicos y de conminución. El depósito La Negra, el sector más relevante, presenta una extensión aproximada de 900 metros y ha sido definido hasta 220 metros de profundidad. Estimaciones históricas ubican los recursos en torno a 38,4 millones de onzas de plata en categorías medidas e indicadas.
El potencial del yacimiento lo posiciona como uno de los proyectos de plata más importantes en etapa avanzada dentro del país.
La contradicción estructural del 90/10
La Ley 90/10 fue concebida como herramienta para garantizar empleo local y fortalecer el desarrollo regional. Sin embargo, desde su implementación distintos actores del sector han advertido sobre posibles tensiones operativas, especialmente en etapas exploratorias donde la demanda de perfiles técnicos específicos no siempre encuentra oferta inmediata en determinadas localidades.
La exploración minera es una actividad de alto riesgo, intensiva en capital y extremadamente sensible a los tiempos. Cada jornada de paralización implica costos directos e indirectos, además de afectar cronogramas atados a ventanas climáticas y compromisos financieros internacionales.
Aquí emerge la contradicción: mientras la provincia busca atraer inversiones y consolidar una imagen de previsibilidad ante el mundo, situaciones como esta pueden ser interpretadas por el mercado como señales de incertidumbre operativa.
Santa Cruz enfrenta además un desafío estructural. Varios de sus yacimientos en producción atraviesan etapas de madurez geológica, con leyes decrecientes y horizontes productivos que requieren nuevos descubrimientos para sostener empleo y regalías en el mediano plazo. Sin exploración activa hoy, no hay producción mañana.
Un momento clave en el Macizo del Deseado
El conflicto ocurre en un contexto de creciente actividad en el Macizo del Deseado, donde también avanzan iniciativas como el Proyecto La Manchuria y el Proyecto Pingüino, configurando un nuevo ciclo de dinamismo exploratorio.
Ese crecimiento explica parte de la tensión: mayor actividad implica mayor demanda laboral, pero también mayor presión sobre el cumplimiento de normativas vinculadas a empleo local.
La discusión de fondo no es menor. El desafío consiste en compatibilizar el legítimo objetivo de priorizar mano de obra santacruceña con la necesidad de garantizar continuidad operativa, competitividad y reglas claras para inversiones que compiten globalmente por capital.
La exploración comenzaba a reactivarse. El interrogante ahora es si estos episodios quedarán como conflictos puntuales o si terminarán afectando la percepción de riesgo en una provincia que necesita, más que nunca, sostener su atractivo minero.
Gentileza https://extremominero.com.ar/
Fotografía minariasostible.gal