Río Negro (EP), 8 de abril ‘26. Durante la inspección, se relevaron distintos sectores de la planta.
La supervisión se enmarca en el crecimiento sostenido de la actividad en Vaca Muerta, que obliga a reforzar los controles sobre las instalaciones asociadas. La recorrida fue encabezada por equipos técnicos de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro, encargados de verificar que las obras cumplan con las normativas vigentes en materia ambiental y de seguridad.
Durante la inspección, se relevaron distintos sectores de la planta, incluyendo el obrador, las áreas operativas y administrativas, los sistemas de gestión de residuos y la red contra incendios. El objetivo fue constatar el estado general de las instalaciones y el cumplimiento de los procedimientos establecidos para este tipo de desarrollos.
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue la prueba de hermeticidad del tanque TK-7, un paso técnico fundamental previo a la puesta en funcionamiento de este tipo de infraestructura. Este tipo de ensayos permite asegurar que los equipos operen en condiciones seguras, evitando posibles filtraciones o incidentes que puedan afectar el ambiente.
A partir del relevamiento, los equipos detectaron algunos aspectos a mejorar, especialmente en lo que respecta al manejo y la protección del suelo. En ese sentido, se dejó constancia formal de la necesidad de ajustar procesos vinculados a la impermeabilización en determinadas áreas operativas. También se plantearon observaciones sobre los espacios destinados al almacenamiento de sustancias inflamables, con el objetivo de adecuarlos a los estándares ambientales exigidos.
Desde el Gobierno provincial se remarcó que estos controles forman parte de un esquema más amplio de seguimiento sobre las grandes obras energéticas que avanzan en el territorio. En esa línea, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, viene impulsando una política de supervisión constante para acompañar el desarrollo del sector.
El crecimiento de proyectos asociados a Vaca Muerta plantea nuevos desafíos en materia de control y regulación, especialmente en infraestructura de transporte y almacenamiento. La Central CABO Allen aparece como un nodo clave dentro de ese esquema, al formar parte del entramado logístico que permitirá ampliar la capacidad de evacuación de crudo.
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Fotografía Gobierno de Río Negro