Confirman que Bahía San Antonio tiene contaminación metálica por residuos mineros abandonados


Río Negro (EP), 17 de junio ‘26. Tres investigadoras argentinas elaboraron el primer relevamiento integral sobre la presencia de metales en organismos de la costa atlántica patagónica Allí confirmaron que la Bahía San Antonio continúa siendo uno de los principales focos de contaminación metálica de la región debido a residuos mineros abandonados hace más de  cuatro décadas.

La investigación fue desarrollada por las científicas Erica Giarratano, Mónica Noemí Gil y Gabriela Malanga, pertenecientes al CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Buenos Aires. El trabajo revisó 25 años de estudios científicos publicados entre 2000 y 2025 y reunió información dispersa sobre la contaminación por metales en la costa patagónica, desde el Golfo San Matías hasta el Canal Beagle.

Para el análisis, las especialistas evaluaron 66 publicaciones científicas y seleccionaron 33 estudios de campo con datos cuantitativos sobre ocho metales considerados prioritarios: cadmio, cromo, cobre, hierro, mercurio, níquel, plomo y zinc. Los organismos estudiados incluyeron algas, plantas costeras, invertebrados, aves y mamíferos marinos, entre ellos delfines y ballenas. Cuyo origen se especula es por los metales pesados no remediados en San Antonio Oeste. un golpe directo bo a la prevención provincial de  impulsar la industria minera en Rrío Negro ya que la pregunta es : quién controla y regula esta industria.

Los resultados mostraron que el cadmio aparece en concentraciones elevadas a lo largo de diferentes niveles de la cadena alimentaria, aunque su origen estaría vinculado principalmente a procesos naturales asociados a las corrientes marinas provenientes de la Antártida. En tanto, el mercurio registró mayores niveles de acumulación en los hígados de mamíferos marinos, con diferencias relacionadas con la dieta, la edad y la capacidad de metabolización de cada especie.

Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes fue la ratificación de la Bahía San Antonio como un punto crítico de contaminación. Según el estudio, residuos de una explotación minera que operó entre las décadas de 1960 y 1980 continúan liberando plomo, cobre y zinc al ecosistema costero. Los desechos quedaron expuestos tras el cierre de las operaciones y, mediante procesos de escorrentía y drenaje ácido, siguen llegando a los sedimentos y al ambiente marino.

La investigación señala que estos metales son absorbidos por organismos como cangrejos, mejillones y plantas de los humedales costeros. Los científicos destacan que, aunque algunas especies vegetales retienen parte de los contaminantes en sus raíces, ese proceso natural no reemplaza la necesidad de una remediación ambiental efectiva.

Las autoras también advirtieron sobre importantes vacíos de información, entre ellos la escasez de estudios de largo plazo, la falta de monitoreos sistemáticos del agua de mar y las diferencias metodológicas entre investigaciones. Por ese motivo recomendaron crear estaciones permanentes de monitoreo, especialmente en la Bahía San Antonio, además de estandarizar los protocolos de medición para mejorar el seguimiento de la contaminación en el futuro.

El trabajo fue publicado en la revista científica Environmental Research y constituye la primera revisión integral sobre la presencia de metales en organismos de toda la costa atlántica patagónica, aportando información clave para la gestión ambiental y la toma de decisiones en una de las regiones marinas más productivas del Atlántico Sur.

Gentileza Informativo Hoy

Fotografía Infobae