Buenos Aires (EP), 19 de octubre ‘26. El último informe de la Secretaría de Minería ubicó el cash cost del litio argentino en US$7.338,8 por tonelada durante 2025, una reducción mínima del 1,8% frente al año previo.
La estructura de costos revela que la operación se sostiene, ante todo, en insumos químicos: los reactivos —carbonato de sodio, hidróxido de calcio y ácido clorhídrico— aportaron US$2.796,9 por tonelada y concentraron cerca del 38% del total. Los gastos de planta sumaron US$2.252,4, lo que eleva a casi 70% la participación conjunta de ambos rubros.
Dentro del resto de la estructura aparecen montos mucho menores. Mano de obra (US$896/t), energía (US$600,6/t), regalías (US$558,8/t), gastos fuera de planta (US$172,5/t) y transporte marítimo (US$61,6/t) completan el cuadro. El comportamiento interanual muestra un contraste marcado: la energía avanzó 22,5%, mientras las regalías retrocedieron 13% por la caída del precio internacional. Reactivos y gastos de planta también disminuyeron, con bajas de 3,3% y 4,4%, respectivamente.
Olaroz, Hombre Muerto y Cauchari‑Olaroz exhibieron dinámicas diferentes. Olaroz redujo su cash cost 6,8% en 2025; Hombre Muerto lo ajustó 1,3%; y Cauchari‑Olaroz, 2,3%. En todos los casos, los reactivos y los gastos de planta ganaron peso relativo dentro de la estructura, desplazando a los demás rubros.
El precio internacional definió el margen operativo. Durante 2025, el valor promedio del carbonato de litio cayó 25%, desde US$12.500 a US$9.460 por tonelada, lo que dejó un margen bruto cercano a US$2.100 por tonelada. La tendencia cambió en 2026: el mercado tocó su piso en junio de 2025 y alcanzó US$22.250 en mayo de 2026, el nivel más alto desde enero de 2024. Ese repunte duplicó los márgenes (EBITDA) de compañías como Tianqi Lithium y Ganfeng Lithium. El informe oficial advierte que, hacia la próxima década, el precio promedio no superaría los US$20.000 por tonelada.
La transición tecnológica agrega un desafío adicional. La extracción directa de litio (DLE), que reemplaza a las piletas de evaporación y demanda más electricidad, requiere al menos 50% más capital por tonelada producida que el método tradicional, según la International Lithium Association. La mitad de los 15 proyectos avanzados del país planea operar con DLE, justo cuando la energía se convirtió en el insumo de mayor incremento.
El ciclo inversor acompaña esa transformación. Entre 2026 y 2030, el CAPEX proyectado para el litio argentino asciende a US$12.700 millones, con un pico superior a US$4.000 millones en 2027 y un promedio anual de US$2.500 millones. Para la Secretaría de Minería, la leve reducción del cash cost y la recuperación moderada de precios ofrecen alivio a las operaciones en marcha, aunque no resuelven el desafío central: capturar mayor valor agregado dentro del país.
Salar por salar, la actividad de Salta, Jujuy y Catamarca sostiene buena parte del salto exportador minero de los últimos años. El litio ya es el segundo mineral exportado del país y concentra cerca de una cuarta parte de las ventas externas del sector. Los costos medidos en este informe determinan cuánto de esa renta queda en las provincias productoras y cuánto depende de la volatilidad del mercado internacional.
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