Río Negro (EP), 6 de noviembre ‘26. La petrolera de Carlos Gilardone y la Compañía TSB firmaron un convenio de cesión por la concesión de explotación de un área que se reparte entre Río Negro y Neuquén, e incluye capacidad de transporte desde Catriel Oeste hasta El Medanito. La operación todavía debe pasar por las autorizaciones de las dos provincias. Los dos yacimientos son convencionales y suman 806 pozos registrados, aunque solo 281 están en extracción efectiva.
Quintana Energy y la Compañía TSB se quedaron con el área Señal Picada – Punta Barda: las firmas suscribieron con YPF un convenio de cesión por el 100% de los derechos y obligaciones de la concesión de explotación de hidrocarburos de ese yacimiento, ubicado entre Río Negro y Neuquén. La operación incluye además la concesión de transporte desde la planta de tratamiento PTC Catriel Oeste hasta la Unidad Automática de Medición «El Medanito». Todavía no está cerrada: queda sujeta a las autorizaciones que deben dar las dos provincias.
Qué se traspasa. Una concesión de explotación es el permiso que otorga el Estado provincial para extraer hidrocarburos de un área durante un plazo determinado y con obligaciones de inversión y de pago de regalías. En este caso no hay una licitación de por medio: se trata de una cesión, es decir el traspaso a otra empresa de los derechos y también de las obligaciones que YPF tenía sobre esa concesión. El bloque de transporte que acompaña al acuerdo es la otra mitad del negocio, porque de nada sirve sacar petróleo del subsuelo si después no hay un lugar reservado en los ductos para llevarlo hasta el punto donde se mide y se entrega el crudo.
El convenio lo firmaron Quintana E&P Argentina, Quintana Energy Investments y Compañía TSB. Con esta adquisición, según informaron las compañías, Quintana se consolida como «un jugador de peso entre las compañías petroleras medianas argentinas», en un movimiento que EconoJournal enmarca entre las nuevas áreas desprendidas del Plan Andes, el proceso con el que YPF salió de activos convencionales en distintas cuencas del país.
Cómo son las dos áreas que cambian de manos
El yacimiento está formado por dos concesiones con historias productivas parecidas. Señal Picada tiene 604 pozos registrados, de los cuales 220 están en extracción efectiva. Su producción es convencional y sale principalmente de la formación Quintuco, que concentra el 93% de sus pozos. Punta Barda, en tanto, registra 202 pozos, con 61 en extracción efectiva, también convencional, y con la formación Loma Montosa como origen del 94% de sus pozos.
Dos aclaraciones para dimensionar esos números. Que un pozo esté «registrado» no significa que esté produciendo: muchos pozos de un área madura figuran en el inventario aunque estén cerrados, inactivos o en espera de una reparación, y por eso la relación entre pozos registrados y pozos en extracción efectiva es un dato clave para saber qué se está comprando. Y que la producción sea convencional quiere decir que el petróleo fluye hacia el pozo por los poros de la roca, sin necesidad de fracturar el reservorio a presión, como ocurre en cambio en los yacimientos no convencionales como Vaca Muerta. Los datos provienen del sistema Energyia.ar, que reúne información pública del sector.
Quién es Quintana, la petrolera que creció desde el convencional
La empresa que conduce Carlos Gilardone construyó su expansión sobre activos convencionales y áreas que YPF fue dejando en distintas cuencas. Su activo más importante está en Santa Cruz: el bloque Cañadón León – Meseta Espinosa, que adquirió también en el marco del Plan Andes de la petrolera estatal y que le permitió concretar sus primeras exportaciones a Estados Unidos. En la misma provincia opera el yacimiento Anticlinal Aguada Bandera, enfocado en la formación Bajo Barreal, donde desarrolla un programa de perforación de pozos y aplica técnicas de recuperación secundaria y terciaria mediante polímeros, un método que busca sacar más petróleo de una roca que ya entregó parte de su contenido.
En la Cuenca Neuquina, su activo estrella para el gas es Estación Fernández Oro (EFO), en Río Negro, un histórico yacimiento tight —gas y petróleo que se extraen de rocas de muy baja permeabilidad— que aporta el 30% del gas de esa provincia y que cuenta con más de 1.000 pozos en producción. En Mendoza, la firma controla el Clúster Mendoza Sur, un conjunto de concesiones entre las que figuran El Portón y Cañadón Amarillo, donde además de la producción existente busca convertir la formación El Troncoso en almacenamiento subterráneo de gas, es decir guardar gas en la roca para retirarlo más adelante.
Su horizonte de largo plazo está puesto en Vaca Muerta, donde la compañía controla derechos de exploración en el norte de la cuenca, ya en territorio mendocino. Allí prevé inversiones iniciales por US$ 44 millones y se prepara para perforar pozos piloto horizontales, la etapa previa a cualquier desarrollo en escala.
Qué falta y qué significa
El paso pendiente es administrativo pero determinante: la cesión necesita el visto bueno de Río Negro y de Neuquén, que son las provincias dueñas de los recursos en sus territorios y las que autorizan el cambio de titular de una concesión. Hasta que esas aprobaciones lleguen, el área sigue bajo la órbita de YPF y la operación no se completa.
Para Quintana, la compra suma un área de producción convencional en la Cuenca Neuquina con pozos y capacidad de transporte incluidas, y refuerza un perfil que ya combina el crudo de Santa Cruz, el gas tight de Río Negro, los bloques mendocinos y la exploración en Vaca Muerta. Para YPF, en cambio, la operación forma parte de un recorrido que ya lleva varios años: desprenderse de áreas maduras para concentrar inversión y equipos en el shale. En el medio quedan los distritos que dependen de esas áreas, donde la producción sigue su curso con independencia de quién figure como titular.
Gentileza https://www.adnsur.com.ar/